EL PASADO, ¿AÑORADO O TEMIDO?imprimir
Por Arantxa Bolaños

La evocación del pasado normalmente crea una sensación de nostalgia y melancolía por la propia rememoración de algo que no volverá. Necesitamos reflexionar para aprender de lo acontecido y resolver problemas presentes y futuros. Pero este ayer no debe tener una presencia importante, más allá del simple manual de comportamiento y aprendizaje que nos reportan los  aciertos y fracasos pretéritos. El inefable carpe diem, muy halagado y sublimado por innumerables creencias, se contradice con la propia naturaleza del ser humano; pues la memoria nos hace aprehender del pasado y conformarnos una personalidad que sin este requisito y con el mero presente sería del todo imposible.

El cine ha reflejado ese interés por este pasado que nos incapacita para continuar nuestras vidas, bien sea porque el presente envidia ciertos sucesos y sensaciones remotas, o bien porque este pasado nos impide llevar una existencia apacible en el momento actual. Por tanto, sea porque el pasado es más o menos agradable que el presente, no debemos dejar que nos interrumpa el normal ciclo vital. Pero muchas veces no depende de nosotros, y éste es el caso del protagonista de Retorno al pasado (1), que intenta deshacerse de un pasado del que no se siente muy orgulloso…

Generalmente estos filmes tienen que ver con un personaje honesto y fiel a sus convicciones morales, que se ve envuelto en una red de sujetos amorales que viven fuera de la ley –y que le hacen comportarse de forma antagónica a su carácter–. Bien sea por necesidades de dinero o por una pasión hacia una mujer sin escrúpulos; estos personajes tienden a cometer una serie de hechos que más tarde le pasarán factura, porque las “amistades” que frecuentan en momentos decisivos les perseguirán hasta salirse con la suya.

Robert Mitchum encarna a un detective privado que tiene el fin de encontrar a la amante de un poderoso hombre de negocios y del hampa norteamericano, a la que ella ha abandonado robándole un importante capital. Decide, pues, acometer tal empresa, sin saber el destino que le va a producir este, en principio, trivial y sencillo trabajo. Lo que no va a contar este ingenuo detective es con las personas con las que va a tratar, en concreto la mujer a la que debe encontrar, una mujer que sabe utilizar sus encantos para conseguir todos sus propósitos (2).

Así, sin quererlo, se va a ver involucrado, de forma fatal, en una intrincada trama por no cumplir con lo pactado. Se enamora sin quererlo de la belleza y carácter seguro de la mujer en cuestión (Kathie Moffett, interpretado por Jane Greer) y deciden no seguir con lo encomendado, hasta que se da cuenta de las artimañas de la chica y decide poner fin a la relación y vivir una nueva vida más tranquila y apacible. Pero lo que no sospecha es que su jefe (un espectacular Kirk Douglas) no se va a olvidar de él y que va a proponerle un “trabajito” que salde las cuentas pendientes.

Muchas películas como Atrapado por su pasado (Brian de Palma, 1993), Posibilidad de escape (Paul Schrader, 1992) y La última noche (Spike Lee, 2002) e innumerables cintas propias del género de cine negro, han retratado este mismo tema de un hombre que se ve involucrado en una trama con la que no contaba su mente ingenua (en este caso inculpado de un asesinato que él no ha cometido). La idea de intentar defender la inocencia de una persona a través de encontrar por uno mismo al verdadero culpable y hacérselo ver a la policía, también ha sido tratado en muchas cintas, pero ya dentro del género policíaco y en el subgénero judicial. Aquí no se expresa tanto la salvación de una injusticia criminal como el ajuste de cuentas de un hombre a la vez que intenta descubrir la trampa e intentar burlarla. 

Se insiste más en el cariz que toma el poder de una mujer en toda la película y en cada uno de los personajes, pues es por ella por lo que ocurre todo y todos giran en torno a ella. Desde el jefe Fred Sterling –un magnífico Kirk Douglas– hasta este malogrado  que sólo quiere rehacer su vida –Robert Mitchum–. Pero no debemos olvidar la conciencia e inteligencia de este detective que se percata de la trampa mucho antes de que sea tarde. Y es el pasado y los demás personajes los que no le permiten tener una vida nueva, a diferencia de otros películas clásicas –en la década de los 40, cénit del cine negro– en las que el personaje no se siente engañado hasta que la situación le tiene atrapado de forma irremediable.

Muchos títulos reflejan esta situación: Laura (Otto Preminger, 1944), La dama de Shanghai (Orson Welles, 1948), Gilda (Charles Vidor, 1946), El cartero siempre llama dos veces (Tay Garnett, 1946), Perversidad (Fritz lang, 1945), Perdición (Billy Wilder, 1944), El sueño eterno (Howard Hawks, 1946)…

Debemos terminar este escrito, no sin antes alabar al gran maestro de la serie B, que con pocos medios supo trasmitir muchas emociones (3) y que tocó de forma magistral numerosos géneros: el thriller en Noche en el alma (1944), el terror en La mujer pantera (1942) y Yo anduve con un zombi (1943), el western en Tierra generosa (1946)…

Con una cuidada fotografía en blanco y negro, expresa Jacques Tourneur todo el ambiente de film noir (4)de cine negro–, creando una sensación de inestabilidad y desconcierto, propio de estos ambientes outlaw, fuera de la ley. El tema central de la película es la responsabilidad de nuestros actos pasados y la necesidad de rendir cuentas con él y solucionar los temas no cerrados para poder pasar página. Se necesita cierta tranquilidad de espíritu para poder seguir viviendo en el presente, y cuando el pasado nos impide seguir, por el desconcierto –esta sensación la sabe reflejar como nadie este director– que provoca el tener un asunto no solucionado y acabado nos obliga a terminarlo para tener por fin tranquilidad y paz con la vida que estamos creando.

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(1) Esta cinta clásica, que tiene una de las atmósferas más asfixiantes de la historia del cine, tiene un remake fallido, dirigido por Taylor Hackford e interpretado por un Jeff Bridges como siempre magnífico: Contra todo riesgo (1984).

(2) “El “mito eterno” de la mujer como amenaza al dominio del varón sobre el mundo. La ambición económica, siempre atribuida a la identidad sexual masculina (dentro del sistema social denominado patriarcal por las feministas en la actualidad) es una característica propia de esta mujer, que transgrede las normas de este sistema y paga por ello con la vida, la soledad, la cárcel... En la mujer fatal se funden la vamp de las mitologías nórdicas y la prostituta de las mediterráneas. Fueron los franceses los que la denominaron femme fatale. A su vez, los norteamericanos la llamaron spider woman (mujer araña). Con esos términos definían a una mujer hermosa ambiciosa e intrépida, insensible y cruel, que muestra sus intenciones únicamente en el último momento.” http://www.lasestrellas.com/perfiles/mujeresfatales.html

(3) El arte de Tourneur radica en su capacidad de jugar con la imaginación del público con el fin de producir terror sin mostrar nada, sólo con la sugestión, la iluminación, los sonidos extraños, las insinuaciones y los movimientos tensos”: http://www.epdlp.com/director.php?id=865

Para más información sobre el autor y su filmografía consulten la misma página web citada y por supuesto el artículo que escribió Jesús Palacios (uno de los grandes críticos de este país, especializado en terror) en http://www.elcultural.es/HTML/20041111/Cine/CINE10663.asp.

(4) Para más información sobre el cine negro no dejen de visitar las siguientes páginas web: http://es.geocities.com/seve268/ y http://www.cineclasico.com/polic/enun.htm.