Universidad Laboral
de Cheste

 

 


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de Cheste

 

 


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de Cheste

 

 


Universidad Laboral
de Cheste

 

 


Universidad Laboral
de Cheste

 

 


Universidad Laboral
de Cheste - Cine

 

 


Universidad Laboral
de Cheste - Cine

 

 


Universidad Laboral
de Cheste - Cine

 

 


1977 - Alumnos Cheste

 

 


1980 - Alumnos Cineclub

 

 


1980 - Alumnos Cineclub

 

 

 

 


Hoy - Alumnos Cheste

 

 


Hoy - Alumnos Cheste

 

 


Hoy - Alumnos Cineclub

 

 


Basilio Martín Patino
y Adolfo Bellido López
 

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ENCADENADOS: UNA REVISTA Y UNA ASOCIACIÓN “DE CINE”
Por Adolfo Bellido López, Director de Encadenados

TODO TIENE UN COMIENZO

En octubre de 1980 nacía en la Universidad laboral de Cheste (Valencia) un modesto boletín adscrito a los diferentes cine-clubes que allí “cohabitaban” bajo la denominación de C.O.U.L (Centro de Orientación de Universidades Laborales). Únicamente pretendía en ese momento “explicar”, dar a conocer a los socios del correspondiente cine-club las películas, y los directores que las habían hecho posible, que se proyectarían a lo largo de, aproximadamente, un trimestre.

El cine-club, único entonces, había nacido diez años antes, pero la existencia en el centro, a lo largo de esos años, de diferentes niveles educativos, llevó a considerar, en buena lógica, que el cine-club debería ramificarse en varios, adecuándose cada uno de ello a los amplios niveles educativos que se impartían. De esa forma, y a partir de ese año (1980), comenzaron a funcionar tres cine-clubes agrupados de la siguiente manera: EGB (6º, 7º y 8º), BUP y FP 1 y, finalmente, COU agrupado con FP 2 y Magisterio. El Boletín se va a centrar específicamente en este nivel educativo.

En aquella primera publicación se presenta un editorial bajo el nombre de “Saludos” en el que se trata de explicar su razón de existencia. Entre otras cosas se dice lo siguiente. “Inauguramos hoy, en el décimo año de su existencia, un nuevo cine-club, el que “albergará” los niveles de Magisterio-COU y FP2 (...) Este “comienzo” viene hermanado por otro ligado a él: la aparición de un boletín bimensual cinematográfico cuyo esbozo es el que tenéis en vuestras manos. La idea es lograr una publicación con un nuevo y más asequible formato, de mejor “manejo” pero era necesario romper el fuego. Teníamos que elegir entre la salida y lo “bonito”. Hemos optado por lo primero. Aquí no queremos recoger sólo las fichas técnicas y pequeñas críticas de los filmes que proyectaremos en el cine-club, queremos ir más allá, convirtiendo el boletín en una pequeña revista de cine con sus críticas, sus temas de actualidad, el estudio de directores, géneros cinematografías (...)”. Aquel editorial terminaba de la siguiente forma: “Bienvenidos a esta nueva andadura. Y que el trabajo de todos haga posible el descanso sereno del buen hacer”.

Aquel primer boletín aún no tenía nombre, simplemente en la portada junto a boletín 1 se leía aquello de “Boletín nº 1. Cine-club COUL. Sección Magisterio, COU, FP 2 octubre 80”. Había sido escrito integra, y trabajosamente, en mi máquina de escribir portátil y en la portada había un muy simple pero curioso dibujo: representaba un primer plano de la cara de un muchacho cuyos ojos se cubrían con unas gafas en cuyos cristales se reflejaban dos imágenes diferentes. Una mostraba un fotograma conteniendo una escena de una película mientras la otra representaba un fotograma en cuyo centro destacaba un signo de interrogación. Probablemente el mismo que “pesaba” sobre todos los que habíamos iniciado aquella nueva etapa.

En aquel primer número no se relacionaban los colaboradores, aunque los trabajos venían firmados por diferentes autores. Así podemos relacionar los siguiente nombres, siguiendo más o menos el “orden” de aparición escénico: Manuel Hernández (profesor), Sabín (alumno), Rafael González (educador), Juan Carlos Alberola (alumno), Manuel Saldanya (alumno), Vicente José Benet (alumno), José Antonio Llamas (educador), Mister Arkadin (profesor)... además de los escritos por mí. El boletín constaba de 28 páginas y se había preparado muy artesanalmente por el sistema de fotocopias. Gratuitamente se entregaría a los socios del cine-club.

Hasta 1982 la forma de trabajo es prácticamente la misma, pero a comienzos de curso de ese año se procura un pequeño, e importante cambio consiste en “bautizar” la revista, darle un nombre, al tiempo que la portada y la contraportada se “tiran” en una imprenta. El nombre de la revista será Encadenados. Corresponde tal denominación al número 9 del boletín. En la portada en la parte de arriba, y en filas distintas, se puede leer lo siguiente: la firma de Alfred Hitchcock, ENCADENADOS (letras destacadas en negro), Boletín cine-club C.O. U. L. (Cheste), número 9. Nov-Dic 1982. Ocupando la mayor parte de esa portada aparece una fotografía en plano americano de Hitchcock. Con sus manos sostiene una claqueta en la que se puede leer 3ª Mostra Cinema Mediterrani. Valencia 4-10 oct. 82. Y es que ese número de nuestro boletín iba, en su mayor parte dedicado a comentar el certamen de cine que tenía lugar en Valencia. En ese número se han incrementado las firmas, aunque todavía no se incluye el consejo de redacción ni la relación de los colaboradores. El boletín sigue, salvo la portada, siendo un conjunto de fotocopias. El número de páginas ha aumentado considerablemente siendo en ese número de 42.

Del editorial de aquel número entresacamos lo siguiente: “(...) Ante vosotros tenéis el número 9 de nuestra revista-boletín. Hemos, como podéis comprobar, dejado a un lado el genérico que presidió los anteriores números, aunque siga estando presente, para dar un nombre a la publicación. Después de mucho pensar y discutir hemos optado por el de ENCADENADOS. ¿Por qué? Para los cinéfilos no requiere explicación. Para los otros habrá que decir que el nombre hace referencia ante todo a un entrañable filme de uno de los maestros del cine, Alfred Joseph Hitchcock. Filme aquel (“Encadenados” en español, “Notorius” en el original) que todos los que nos afanamos en la revista amamos en gran medida (...)”. Y terminábamos aquel editorial con las siguientes palabras: “Bienvenidos al cine-club, al cine, a la pantalla, a través de la cual nos acercamos a las ideas, al hombre, a la vida”.

Un año después, en el número 12 correspondiente a mayo de 1983, damos un paso más. Las páginas ya no se preparan ciclostiladas en el propio centro educativo, sino que en hojas de a cuatro se lanzan en una imprenta. La maquetación y el trabajo sigue siendo artesanal. La ordenación de los folios (y por tanto el “encuadernado” de la revista) tiene lugar o bien en mi casa, trabajo al que me ayudan mi mujer, hijos y unos pocos alumnos o en el centro educativo, con la estimable colaboración del alumnado colaborador.

En aquel número dedicado a la segunda parte del estudio del western ya aparece el conjunto de colaboradores. Aparecen (en orden alfabético) los siguientes: Carlos Alberola, Mister Arkadin, Adolfo Bellido, Jaime Beltrán, Vicente Benet, Carrillo, Antonio Durán, Alejandro Esteve, Rafa González, Jesús, el señor Kaplan, Felipe C. López Ruiz, Marcial Moreno, Pedro Núñez Sabín, José Prósper, Elvira Ramos, El ruso, Manuel Saldanya, Juan Santaisabel y Luis Tormo. Como maquetador aparece Sabín. Entre las novedades de ese número encontramos un mucho más avanzado “diseño” (o sea elaboración) y la existencia de un apreciable número de reproducciones fotográficas.

El siguiente e importante paso lo damos en diciembre de 1985. Se trata de un número doble (23-24) editado en el mes de diciembre. Ahora toda la revista se “compone” y se imprime. La composición de textos es de Interlinea y la impresión se realiza en Gráficas Sollana. La revista, que desde 1984 sale con su correspondiente deposito legal, presenta en su segunda página el listado de todos los que hacemos la revista. La redacción esta formada por Carlos Alberola, Ángel Esparcia, Luis Tormo, Antonio Duran y Marcial Moreno. La Diagramación es de F. Javier Bermejo y de Sabín, quién también aunque no se indica en el número, hace las veces de Jefe de Redacción y la dirección corre a mi cargo. El número de colaboradores es amplio. Entre los artículos de ese número encontramos un amplio comentario de la VI Mostra de Valencia, de la Seminci 85 (festival de Valladolid) y del festival de cine de Gijón, una entrevista con Basilio Martín Patino y los espacios de crítica, libros y música de cine. Unos números antes ha aparecido un espacio humorístico-crítico de la actualidad cinematográfica denominado el abecedario de Mister Kaplan, que será una de las secciones emblemáticas (hasta hoy, con el título Con la muerte en los talones) de la revista. El número consta ya de 52 páginas. Nadie duda que se ha ganado bastante con respecto a los anteriores. Seguimos haciendo camino.

Pero la revista tuvo que despedirse. Hubo varias razones para ello entre otras fue tanto el paso de una gran parte de los colaboradores  hacia otros caminos profesionales como mi salida (también hacia otros puestos de trabajo) del centro de Cheste. Eso se produjo en mayo de 1987. El número era el 28. En su portada sólo se leía ahora el título (Encadenados) y el número y la fecha junto a un rótulo que decía “Revista de cine”. La portada, toda una premonición, iba totalmente en negro proclamando la “dedicación” del número: un especial terror. Los redactores, maquetadores, editores eran los mismos citados anteriormente, el mayor cambio producido era entre los colaboradores. En aquel número de despedida se podía leer, entre líneas, aquello que barruntábamos. Se decía: “(...) De momento la revista está aquí con vosotros. Mañana ya veremos. (...) Esperamos que la labor de tantas personas y entidades siga adelante. Por bien del cine, de la cultura y de la libertad”.

En 28 números dispersos a lo largo de siete años habíamos aprendido bastante. Era interesante comprobar toda la evolución (y la historia) que se encontraba entre sus páginas. Habíamos alcanzado un número imposible de predecir en aquel comienzo del año 80. Números que eran reconocidos por críticos y organizaciones fílmicas en los que habíamos analizado géneros (el western, el terror), directores (Welles, Hitchcock, Buñuel), comentando festivales y películas. Se había abierto la puerta al mundo del cine a jóvenes que luego trabajarían en el medio. Además, habíamos conseguido que personas de fuera del centro educativo se unieran a nosotros. Habíamos logrado un grupo de gente unidos en la amistad en una búsqueda constante de un cine más reflexivo que nos acercara a un mundo mejor, más solidario, culto y libre.

Cerrábamos una etapa, en 1987, sin saber que años más tarde nos volveríamos a reunir en un proyecto afín muchos de los que habíamos hecho posible el milagro de lanzar desde la nada una revista de cine llamada ENCADENADOS.

 

INTERMEDIO.

Durante los años que van de 1987 a 1998 estuve fuera (al menos de forma directa) de un centro educativo. Hasta ese momento he alterado la docencia en el aula de la Física y Química y del cine. Entonces, desde mi trabajo en el Centro de Profesores de Valencia, me dedicaré exclusivamente a formar a los profesores en el área audiovisual. Durante dos años haré lo mismo con el alumnado dentro de la carrera de comunicación audiovisual impartiendo ahí la asignatura de producción cinematográfica. Durante ese tiempo seguí en contacto con bastantes compañeros de Encadenados y en especial con Sabín (colaborará conmigo, incluso en varios libros que he escrito), Luis Tormo, Marcial Moreno y Ángel Esparcia... Son esas algunas de las personas que harán posible la vuelta de Encadenados.

En octubre de 1998 había vuelto a impartir clases de mi asignatura de física y química en un instituto de Valencia (El Clot). Una mañana en la sala de profesores mantuve una larga conversación con Josep Albinyana, que había acudido al centro para realizar una promoción de la editorial Planeta. Me habló de su idea de poner en marcha una página educativa en la red con el nombre de club del estudiante. Se abriría a múltiples temas relacionados con la cultura y la educación. De repente nos encontramos hablando de cine y de su importancia en los centros educativos. Le hablé de mi interés por el cine, de mis escritos y movidas en ese ámbito, así como de la antigua publicación que había existido en la laboral de Cheste. ¿Por qué no la revivía en la red?

Entreví enseguida que aquello que se proponía podía ser una experiencia distinta y apasionante. Sólo faltaba una cosa: saber si en tal labor estaban interesados tanto la anterior (y cercana) gente que hicimos posible la revista como aquellos otros compañeros/as a los que había conocido en mis años de andadura por la docencia exclusiva del cine. Me comprometía a darle una respuesta definitiva en una semana. Me interesaba mucho la propuesta, pero aquello era una labor de grupo... Los inmediatos y rápidos contactos llevaron a una reunión en la que se decidió aceptar el proyecto.

El número cero de la nueva (pero vieja) publicación (nueva por el medio y vieja por plantearla como una continuación de la anterior) estuvo en la red en noviembre de aquel año dentro de un dominio general cuyo entorno era el citado club del estudiante. La idea, entonces, era sacar un número mensual de algo que no sabíamos aún muy bien cómo era o podía funcionar. El nombre de la sección (o como se quiera llamar) de tal proyecto era EN CADENA DOS.

En aquel primer número se planteaba en un editorial nuestras miras e ilusiones para la nueva época que se ponía en marcha. Entre otras cosas se podía leer: “Un grupo de profesores y profesoras ha decidido, ante un determinado ofrecimiento, poner en marcha una experiencia que, si no es nueva (hay otras varias propuestas sobre cine en la red), sí es muy atractiva y significativa para todos cuanto en ella vamos a intervenir. No es la primera apuesta en el campo de la crítica cinematográfica. Todos nosotros en mayor o menor medida hemos publicado críticas en diferentes publicaciones y/o revistas especializadas en la materia, hemos puesto en funcionamiento programas semanales sobre cine en varias emisoras de radio, hemos escrito libros sobre diversos aspectos (técnica, directores, lenguaje...) del mundo fílmico y, en fin, la mayoría incluso impartimos clases en la Universidad o en diferentes centros educativos sobre materias audiovisuales en general, y, en particular, de cine.

Hoy, por primera vez, salimos a la “red” (a la cadena) y por ello nos interesa, en este número cero, explicaros algunas cosas tales como la razón del título o los objetivos que pretendemos en esta nueva aventura.

Probablemente muchos de los que habéis accedido a esta página habréis reconocido (aunque escrito de otra forma) el título de la publicación, sobre todo os habrá ocurrido a aquellos que en un pasado inmediato formasteis parte del alumnado o profesorado del Complejo Educativo de Cheste (antigua Universidad Laboral). No os equivocáis. En aquel centro de Cheste (Valencia) se llevó a cabo en la década de los años ochenta una experiencia inédita en el campo educativo: elaborar entre el profesorado y el alumnado una revista de cine. Se llamó, claro está, ENCADENADOS. De aquellos vientos provienen estas tempestades. El título sufre una pequeña modificación que sugiere además de lo inmediato (al igual que entonces: el título de una obra maestra de uno de nuestros directores preferidos, Alfred Hitchcock, un determinado signo de puntuación fílmico...) otras cuestiones como el ser la segunda parte (o segunda época) de aquella revista (dos) o indicar nuestra “entrada” en “cadena”. Algunos de los que escribieron en ENCADENADOS lo hacen nuevamente aquí. Otros serán nuevos amigos/as encontrados en el camino y que ahora quieren iniciar (o proseguir) esta (o aquella) simpática locura”.

Más adelante expresamos una especie de ideario sobre lo que intentamos realizar. “Queremos a través de estas páginas: “conseguir una revista amena, profunda y libre sin ataduras de ningún tipo (...); criticar lo criticable, exigir lo exigible; concienciar críticamente a los espectadores; reconocer el cine como fenómeno social, comercial y artístico; separar lo grande de lo mediocre, lo hueco de lo profundo”.

El editorial de la revista llevaría el encabezamiento genérico (desde ese momento y hasta ahora) de Cuando ruge la marabunta, es decir, se hacía corresponder con el título de una película, al igual que haríamos con cada de unas secciones de la publicación digital. Una especie de juego con y desde el cine, asumido como un toque propio y original. Las palabras con las que se cerraba aquella especie de declaración de intenciones eran las siguientes: “En nombre de todos los que participamos en este especial Objetivo Birmania, recibid un fuerte abrazo al tiempo que os deseamos un mes de buenas y/o excelentes películas”

Nuestra contribución a la revista (a su remate final) consistía exclusivamente entonces en entregar los textos y las fotos que debían acompañarles. Lo demás, o sea el diseño, la puesta a punto, junto al resto de las páginas del club del estudiante (una variopinta combinación de populismo, charlatanería, pseu-mística y cultura), subían a la red de manos de una persona experta en informática.

En ese momento no sabíamos demasiado cómo funcionaban estas cosas. Por eso el número cero y los primeros (vistos vía Internet) nos parecieron buenos. Pero pronto la esperanza y la alegría dio paso al desencanto y la duda. Había algo que no nos convencía. El diseño no era tal como lo habíamos soñado y no encontrábamos el apoyo, ni el interés que hubiéramos deseado por parte de un proyecto cuyas miras cada vez teníamos menos claras. Nuestro esfuerzo por tener el número preparado para una determinada fecha tampoco tenía una compensación con la salida del mismo. Para remate, se nos reclamaba una “comercialidad” de la página cara a una multitudinaria aceptación en la red, algo que no estamos dispuesto a aceptar si eso significa que había que “venderse”. Nuestras ganas de trabajo desinteresado, visto como un hobby, nos hacían soñar con poder llegar a que nuestras páginas pudieran ser solicitadas por mil o dos mil personas.

A trompicones (chocando contra paredes cada vez más gruesas) llegamos al número 17, correspondiente al verano del año 2000. Planteamos en el mes de junio un ultimátum a la persona que nos había embarcado en el proyecto: si se quería que siguiéramos en aquella empresa tenían que aceptarse una serie de condiciones, en caso contrario abandonábamos.

 

UN FINAL ILUSIONADO

De todas forma no estábamos dispuestos a claudicar. Nos lo habíamos pasado muy bien durante aquellos meses, al lograr mucho más que poner en pie una revista digital. Lo principal, el reencuentro de una serie de personas que mensualmente nos reuníamos para plantar cada uno de los nuevos números al tiempo que podíamos, durante unas horas, charlar de nosotros y de cine. Y no sólo eso, habíamos conseguido aumentar el número de las personas que hacíamos Encadenados. Era, y no lo sabíamos, el principio de una gran familia unidos por su amor al (buen) cine.

Seguimos manteniendo reuniones después de haber dado el no definitivo a seguir en el proyecto del club del estudiante. Y en ellas buscamos la salida para poder seguir saliendo (y mejor). Para eso era necesario contar con un domino, un diseño, y un experto en informática. Y algo que hiciera posible la continuación del antiguo proyecto convertido en algo nuevo y vivo.

Fue así como nació la Asociación Cinematográfica Cultural ENCADENADOS, que, inmediatamente ligamos al Ayuntamiento de Puçol. Alguna de la gente que hacíamos la revista teníamos una deuda con el consistorio de la población valenciana o quizás fuera al revés. Eso era algo que no teníamos demasiado claro. Y es que en el pasado (en 1982) había creado una revolucionaria actividad en dicho Ayuntamiento: una escuela de cine para el alumnado de los últimos cursos de la EGB. Y en aquella experiencia había llevado conmigo a Sabín, quien después pondría en marcha la televisión de la población (la primera televisión local de la Comunidad Valenciana con emisión regular ¡¡y realizada íntegramente por alumnos de la Escuela de Cine de Puçol!!). Poco después pasó a ser funcionario de ese Ayuntamiento. Allí sigue llevando a cabo sorprendentes proyectos.

Y, claro, como en tantas otras cosas, Sabín se iba a convertir en una pieza importante en la puesta a punto del nuevo proyecto: sería el encargado de diseñar la revista cuando saliera nuevamente a “navegar”. Lo que son las cosas, en aquellos meses, encontramos a otra persona “idealista” y “visionaria”: un excelente informático que nos abrió de par en par al mundo de los ordenadores. Todo estaba en marcha para la nueva etapa de la revista. El primer número ya con dominio (y servidor) propio lo “botamos” en febrero del 2001. Lo “colgamos” con la numeración 18 indicando así que lo considerábamos como una continuación (un punto y aparte) de la anterior publicación: una revista mirándose en otra, el juego de espejos que tanto siempre nos ha gustado.

En el editorial que escribí para aquel número se leía entre otras cosas lo siguiente: “En el número de EN CADENA DOS, o EN CADENA 2, correspondiente al verano del 2000 lo decíamos claramente o entre líneas: nuestra revista de la red se daba un pequeño respiro para plantear con seriedad una serie de aspectos. Es decir, nos tomábamos unas cortas o largas vacaciones.  

Se pueden cometer errores de planteamiento o confección (no salir a tiempo, hacer una revista ilegible para la red, material fotográfico sin ton ni son...) cuando empezábamos y nuestros lectores eran pocos (la verdad es que por respeto hacia ellos, ni eso sería permisible), pero cuando hemos sobrepasado las cinco mil visitas mensuales (numero superior a la tirada de muchas revistas de cine) hay que ser serios. (...)

No estábamos cómodos en nuestro portal “web”. No podíamos compartir unos planteamientos “culturales” que diferían de los nuestros. Con la entidad que nos acogía hubo sus más y sus menos respecto a ello. Justo es decir que jamás se nos censuró ningún artículo. Si alguna vez se nos “aconsejaron” diversas pautas para “vender” mejor nuestra página no las tomamos en consideración. Nuestra negativa siempre fue admitida. Las cosas deben quedar claras. Cualquier palabra aparecida en puntapunt.com/club/encadenados fue nuestra, de los “gremlins” que fraguábamos la revista. EN CADENA DOS era, pues, nuestra de arriba a abajo. Pero únicamente en texto. Lo que quiere decir, naturalmente, que el DISEÑO no lo era. El resto de puntapunt.com/club nada tenía que ver con nosotros.  

EN CADENA DOS, segunda etapa de ENCADENADOS, revista de cine editada desde el COUL de Cheste durante los años 80, como dijimos en el primer número hace ya dos años, sería una revista libre, sin presión alguna. abierta a cualquiera que amara y sintiera el cine. La página web ha conseguido juntar a diferentes generaciones de hombres y mujeres. Las edades de sus colaboradores oscilan entre los 20 y 60 años. Un colectivo amplio de amigos, que agrupa a diferentes “amantes” del cine, del arte, la libertad y la vida reunidos, en general, desde proyectos comunes. Si en las críticas, en los artículos se destila un cierto aire de eso que se llamó espíritu de izquierdas –¿existe aún ese concepto? ¿se llama aun así?–, es porque nosotros no creemos en la sociedad que se nos vende como la del “estado del bienestar”, ni en globalizaciones dominadas por Imperios. Tampoco en los nacionalismos basados en cerrazones. Sí creemos, por el contrario, en unidades universales desde las que se trabaje por la solidaridad, justicia, igualdad y por lo tanto por alcanzar la paz entre los seres humanos. Amamos el cine y la vida. Y creemos en un cine que nos lleve, desde su lenguaje, a pensar sobre el mundo y los seres de acá y de allá. No nos gustan los manipuladores ni los múltiples gurús o profetas que tratan con “acunarnos desde pequeños con cuentos” (como dijese León Felipe), vendiéndonos “falsas” felicidades o nuevas eras apocalípticas o encantadoras. No, somos de aquí y de ahora. Y sabemos –y creemos– en nuestro compromiso, aunque hoy esa palabra suene mal a muchos oídos”.  

En aquel momento hablamos como si fuera lo máximo de las cinco mil entradas mensuales que teníamos. Hoy ese número, en la etapa actual, se ha multiplicado en unas quince veces. Y los “gremlins” (o sea los “gamberretes” redactores y colaboradores) también han crecido. Ahora hay gente que quiere (de aquí y de allá) colaborar con nosotros.

Y seguimos dispuestos a no claudicar en una de nuestros motivos fundacional: veraces y libres por encima de todo.

 

UN EPILOGO... PERO SÓLO MOMENTÁNEO

Nuestra segunda época (o tercera o cuarta, ya no se dónde estamos) ha dado una nueva vuelta de tuerca. Desde hace unos meses tenemos un diseño nuevo (más eficiente, simple en su navegación, vistoso, profesional), que se ha posibilitado con la “caza” (desinteresada, please) de un nuevo (nueva en este caso) colaborador(a). Sabín desde entonces se dedica a realizar una labor más acorde con su buen trabajo de siempre en la publicación: ser un eficiente jefe de redacción.

En la nueva etapa no estamos saliendo mensualmente (intentamos hacerlo bimensual o trimestralmente como el antiguo ENCADENADOS “en papel”) pero las actualizaciones de las secciones más “movibles” se realizan varias veces en cada número. Es el caso del apartado dedicado a las críticas de estrenos (Sin perdón), del referido a la actualidad más inmediata con temas tan impredecibles como esta misma historia de la revista que estáis leyendo (y que se agrupa en El bazar de las sorpresas) o del nuevo espacio de calificaciones de películas (conocido como Delitos y faltas). De esa forma seguimos dando vueltas y más vueltas a aquello que un día soñamos cuando iniciamos esta aventura por la red: crear una revista siempre “viva”, no sujeta a una determinada periodicidad cambiante como la propia existencia.

Tal empresa en la que estamos metidos es posible gracias a muchas personas: los múltiples y variados redactores, colaboradores, responsables de secciones, diseñadora, informático... Todos necesarios e importantes. Ellos hacen posible está revista que quizás mañana sea distinta.

Y, por eso mismo, siempre nueva.

Casi veinticinco nos contemplan. Nos hemos hecho mayores. Enhorabuena a todos.

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