Nos hallamos ante un ensayo encantador, interesante, cautivador, divertido y, a ratos, conmovedor. Te transporta a otra época, la era de la gauche caviar, y destaca a una figura clave de esta.
Aunque Robin Campillo dirigió Enzo, en los créditos iniciales la película aparece acreditada a Laurent Cantet, fallecido en 2024; esto resulta inusual, pero sin duda lógico.
El filme cuida con mimo varios aspectos importantísimos: el vestuario, música de distintos tipos, sonidos, variedad de espacios... y con ello la magnífica alernancia de interiores y exteriores.
En esta peli fallida, aburrida y deslavazada (y ya es difícil que una película de Spielberg provoque el hastío), parece ejecutar una nueva poética: summa de los temas de su exitosa cosmovisión del séptimo arte
Surgió la moda de los espacios liminales, cuya función sería muy concreta (por ejemplo, una oficina) pero que sin personas, y con la iluminación adecuada, parecen de otra dimensión: backrooms.
Los silencios vienen complementados por los primeros planos, ya que en los gestos y miradas de Solo y Almarcha se transmite toda una galería de estados anímicos.
Adaptando la novela autoficción The Last Onem de Fatima Daas, la película de Herzi se esfuerza por demostrar que el romance de Fatima con Ji-Na fue una aventura apasionada e inolvidable.
El director del film, Chandler Levack, utiliza este escenario para plantear una pregunta silenciosa pero persistente: ¿cómo se construye uno mismo a partir de los escombros de los propios errores?
Las películas de Hong Sangsoo son, en cuanto a la forma, la misma película, o así lo parecen, pero esa forma está siempre al servicio de un relato que extrae de ella espléndidos momentos de cine.
La película aborda temas interesantes: los roles que desempeñamos en nuestra vida diaria, el deseo de ser invisibles frente al de ser vistos, y el poder del arte y la literatura.
El Festival de Cine Mudo de Forssa, en Finlandia, es una cita imprescindible para los amantes del cine silente. Del 17 al 23 de agosto, regresa con su 27ª edición.
'Cel meu infern teu', con una combinación de géneros, denuncia la represión sexual ejercida durante la dictadura franquista y la persecución a las personas por razón de su orientación sexual.