No se trata solamente de escuchar la música, también de ver cómo nace, de percibir durante unos segundos el gesto, el instrumento, el movimiento del músico, y volver inmediatamente a la película.
Si no se alcanza la meta perseguida y se produce la chispa emocional, no será por culpa de los actores protagonistas. Más bien por cierto narcisismo autoral del director...
Entrevistamos a Enrique Gato, creador y director de la saga de animación Tadeo Jones, a propósito del estreno de la cuarta película: 'Tadeo Jones y la lámpara maravillosa'
De estilo cáustico y elegante, es un filme virtuoso que se centra en los mecanismos que impulsan a un hombre de vuelta a la vida delictiva a pesar de sus mejores intenciones de escapar de ella.
El final de Oak Street no ofrece nada que no hayamos visto antes, ni siquiera lo pretende. Pero sí que pone su foco en hacer que recorramos un tablero de juego irresistible, juguetón y trepidante.
Más que un filme de terror es de miedo ante lo que propone: no habla de un conjuro, sino la de la realidad en una relación de pareja que termina mal ante la pretensión de uno de ellos
Como es sabido Córcega y Sicilia tienen un serio problema con el crimen organizado, que se intensificó drásticamente en la década de 1990, que es la época en que se ambienta esta película.
Película de género, una adaptación aceptable, respaldada por un reparto sólido y diálogos bien elaborados, sin grandes alardes, que tiene el valor de recuperar de nuevo al icónico personaje.
Película en tonos grisáceos y apagados, queriendo representar la España de los sesentas, con la represión sexual de entonces y los cuidados que había que tomar para no ser delatado.
Aunque no todas las decisiones narrativas funcionan a la perfección, el director demuestra en su ópera prima cómo se pueden combinar el cine político y la narrativa de suspense.
Una parábola perturbadora de los micro procesos de la tiranía estalinista. Además, obra de mérito: puesta en escena coherente, fotografía sepia, tipo de toma y encuadre ajustados.