23 Cinema Jove de Valencia (5): encuentros

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¿Sin tetas hay paraíso?
Escribe Adolfo Bellido López

Homenajes, premios…

goenaga1.jpgCinema Jove 2008 cambia de modelo. Lo ha hecho en determinados aspectos, lo que ha llevado a los asiduos al festival, a opiniones dispares.

Así, se ha vivido la apertura del festival a cualquier edad. En la anterior edición el límite de edad de los participantes que presentaban sus filmes a concurso era de 35 años. Una edad que, desde los comienzos del festival, ha ido aumentado hasta… desaparecer. Primero se estableció el límite en treinta años, luego paso a treinta y tres, más tarde a treinta y cinco, ahora…

¿Eliminar el tope de edad está bien o mal? Según se mire. Por una parte, da la impresión que así el festival pierde su identidad, por lo que debería replantearse su propia cabecera; pero por otra parte, se abre el certamen a una mayor variedad de películas. Está claro que las películas interesantes que hoy se realizan en el mundo por menores de treinta y cinco años son escasas: hay muy poco material donde buscar. ¡Cómo no va a ser así, cuando una gran mayoría del cine actual es mediocre!

No está claro que con la nueva normativa de Cinema Jove la “pesca” de buenos títulos sea más fácil. Existen demasiados festivales y hay, por tanto, demasiado pescadores y tiburones al acecho.

Tal iniciativa puede ser entendida, de otra manera, como propuesta metafórica consistente en proyectar cine joven o plantear el cine joven como aquél que suena a joven, una perogrullada sin duda. En ese sentido, puede ser joven la película de cualquier realizador, independientemente de su edad. Pero el problema sigue existiendo. ¿Qué se entiende por cine joven? ¿Acaso el integrado por buenas y excelentes películas?  Difícil de explicar, complicado encontrar una respuesta coherente.

Con todo, una vez que se alteran las reglas del juego hay que admitir las nuevas si se desea seguir participando en el mismo.

Premio Luna de Valencia: Christophe Honoré

christophe_honore.jpgDiscutible por parte del certamen es la búsqueda de directores desconocidos y proceder a presentarlos como glorias actuales, lanzados hacia el futuro en los ciclos u homenajes que se realizan. Directores que habrán arrancado de sus solemnes estatuas imperiales a los reconocidos maestros del cine actual o a aquellos otros que han realizado filmes de gran interés.

El pasar de Boetticher, Patino, Lester, Frears… u otros homenajeados anteriores de Cinema Jove a alguien como Christophe Honoré puede resultar como mínimo chocante. Hoy por hoy, Honoré no pasa de ser una medianía en una cinematografía (la francesa) en plan acoso y derribo, de escaso interés.

Si se mira a Francia, y, por unos u otros motivos, se desea homenajear a algunos de sus realizadores, de acuerdo a la nueva enunciación del certamen, sería preferible recabar en nombres, pongamos por caso, como Rivette, Rohmer, Resnais, Vardá… Ellos y otros compañeros son claros ejemplos de buen cine…. Y si se quiere hablar de “revolucionarios” totales, siempre se puede pensar en Jean Luc Godard.

christophe_nousdos.jpgHonoré, por mucho que se piense que es un realizador “nacido” de Cinema Jove ya que aquí llegó hace años con 17 fois Cécile Cssard (2002), hoy por hoy es un realizador por “hacer”.

Este año, por eso del homenaje, se ha podido ver toda su (aún pequeña) obra comenzado por el corto Nous deux (2000) y concluyendo con un título tan inclasificable como Les chansons d’amour (2007), curioso cruce entre Jules et Jim de Truffaut y Los paraguas de Cherburgo de Jacques Demy, uno de los directores preferidos de Honoré. Bienvenidas sean las novedades sobre los homenajeados en Cinema Jove, pero debiendo tener en cuenta que tal honor debe recaer en realizadores que puedan estar los días del Certamen en Valencia para poder recibir su “luna”.

christophe_canciones.jpgLo que más difícilmente se entiende es la razón por la cual Cinema Jove no ha presentado ningún libro sobre su obra. ¿O acaso se está ahora preparando para ser presentado el próximo año? Y es que el festival parece haber implantado tal regla en sus (escasas) publicaciones: en la presente edición se ha presentado un libro sobre el realizador inglés Stephen Frears, que fue homenajeado en ediciones anteriores. Bien mirado, nunca es tarde para escribir sobre ese u otro realizador.

Christophe Honoré, de cualquier modo, nos guste o disguste, es un realizador que empieza a ser conocido. A la llamada de acá se ha unido la que acaba de emitir el festival de cine de San Sebastián. En su próximo certamen estará presente su último filme, La belle personne (2008).

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Un futuro de cine: Bárbara Goenaga

La pasada edición de Cinema Jove fue premonitoria en su apuesta por el actor o actriz lanzados al futuro. Entonces su nombre aún no sonaba con fuerza. Pero en la actualidad su paso por los festivales (Malaga, Islantilla) ha llegado a producir histerias colectivas. Se trata de Miguel Ángel Silvestre, cuya serie para televisión Sin tetas no hay paraíso le ha llevado a ser conocido y ensalzado por muchas jóvenes adeptas a la pequeña pantalla, obnubiladas con su personaje de “El Duque”.

goenaga-luna.jpgEste año el premio concedido al actor o actriz con un “futuro” por delante ha recaído en Bárbara Goenaga. La actriz estuvo en Valencia y se ganó a todos cuantos acudieron a alguno de los actos del certamen en los que estuvo presente.

Bárbara, risueña, encantadora, dijo que esperaba no le pasara lo mismo que a Miguel Ángel Silvestre. Pero ¿respecto a qué? ¿Ser “devorada” por una telenovela? ¿Terminar convertida en una heroína mediática?

Bárbara, a la que hemos visto no hace mucho como actriz en Un poco de chocolate, nació en San Sebastián en julio de 1983. Su debut en el mundo de la imagen tuvo lugar ya en 1992, incorporado como es natural papeles de niña. Enseguida obtuvo cierta fama por sus apariciones en una serie de la televisión vasca, Goenkale: “En Euskadi me conocía todo el mundo, lo que me llevó a marcharme a Madrid donde nadie me conocía”. El primer largometraje en el que intervino fue en Mi dulce (2001) de Jesús Mora, donde compartía protagonismo con Aitana Sánchez Gijón.

Mora, director de películas tan minoritarias como curiosas y arriesgadas, estuvo en Valencia para acompañar a aquella chica joven a la que dio una oportunidad. Todo un detalle por su parte.

goenaga-oviedo.jpgQuizá el gran despegue de Bárbara Goenaga se produzca este mismo año con su papel protagonista en La buena nueva (2008) de Helena Taberna, película ésta que tiene previsto su estreno en el mes de noviembre. Pero de momento, Bárbara está en los cines en un filme tan sorprendente como Los cronocrímenes de Nacho Vigalondo. Y con anterioridad, Gonzalo Suárez la eligió para el reparto de la que es hasta ahora su última película, Oviedo Express.

Bárbara dijo, aquí en Cinema Jove, que acepta los guiones que le gustan como un amor a primera vista. Su trabajo supone una oposición continua, donde lo difícil es la inestabilidad que conlleva. Comenta que uno de los realizadores que más admira es Michael Haneke. Entre sus actrices favoritas (de hoy mismo) se encuentra Meryl Streep. 

Para Bárbara, este premio “es uno de los más bonitos” que le han dado en su carrera. De todas maneras, no se deja “engatusar” por los honores: tener un Goya o un Oscar no es síntoma de estabilidad laboral. Lo mejor de estos homenajes, concluye, es que así la gente termina por saber cómo se escribe realmente mi apellido.

Barbara Goenaga, pues, ha sido proclamada como candidata a un futuro de cine: que la fuerza te acompañe.

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Realizadores del Cannes que nunca fue

Lester y Menzel estuvieron en Valencia. Se les llevó a una rueda de prensa donde ambos hablaron silenciando casi a Michael Sarne, también presente. Los tres formaban parte del grupo de realizadores que presentaron películas en las dificultosas sesiones del festival de Cannes de 1968. Un certamen que finalmente tuvo que ser clausurado. Películas las suyas, y otras concurrentes en aquella sección oficial, que se pudieron ver en el ciclo especial Can(nes)celled de este Cinema Jove.

skolimowski.jpgLos realizadores que no acudieron a la llamada Valencia  fueron Jancsó, Saura y, por supuesto, Forman y Resnais… Una pena. No hubiera estado mal contar con todos ellos.

Irónicos, lucidos, pudimos escuchar a Lester y Menzel, dos conocidos ya de anteriores Cinema Jove. Ambos demostraron su dominio de la escena y del buen humor. Sarne, junto a Skolimowski, componente del jurado de largos del certamen, no fueron más que dos personajes que engrandecieron a ambas “figuras”: dos convidados de piedra.

Hablando sobre aquel Cannes del 68, Menzel, que acababa de ganar el Oscar a la mejor película extranjera por Trenes rigurosamente vigilados, dijo que él nunca estuvo allí. Bastante tenía, al parecer, con asistir al desarrollo de los acontecimiento de la (luego oscurecida) primavera de Praga.

Lester, nacido en la localidad estadounidense de Pensilvania, pero “hecho” en Inglaterra, sí estuvo en Cannes. El director, que había alcanzado notoriedad por sus dos filmes con The Beatles (Qué noche la de aquel día y Help), comenta que aunque estuvo allí, le cuesta hablar de aquellos días porque probablemente las cosas que cuente serían falsas. Lo que dice recordar no sabe si es algo que le contaron después o fueron hechos que realmente vivió.

cannes.jpgLester decidió retirar Petulia  porque… no había competición. Una retirada que, por tanto, nada tuvo que ver con un acto de solidaridad con el mayo del 68. El problema vino después. “La retirada de Petulia fue personal. No lo consulté con la Warner Bros., la productora del filme. Por ello me convertí en sospechoso, para la productora, de ser comunista, por lo que estuve proscrito durante doce años para cualquier película producida por la Warner”.

Lester y Menzel coincidieron en 1991 en Madrid.. El ayuntamiento de la ciudad decidió reunir a varios hombres importantes de cine para que procedieran a votar las cien mejores películas de la Historia del Cine. Finalmente sólo seleccionaron treinta y todas ellas fueron europeas.

Lester, realizador de importantes títulos como Robin y Marian, las partes dos y tres de Superman, o el dueto formado por Los tres mosqueteros y Los cuatro mosqueteros, dice sentirse un aficionado frente a Menzel. El director checo estudió cine mientras que él llegó al cine por casualidad. Nada sabía de la técnica cuando comenzó a hacer sus primeras películas: “Lo mío era el contar historias. ¿Mis ideas? No, no respeto nada, ni gobiernos, ni iglesias”. “Eres un nihilista”, le atajó riendo Menzel.

Se definen los realizadores como simples artesanos, nada cinéfilos. No se decantan por el cine actual. Miran al cine clásico como referente de sus propias obras.

“Hoy hacer cine es fácil”, dice Menzel. “Cualquiera puede dirigir una película. Basta tener una pequeña cámara de vídeo. Y apretar un botón”. A lo que Lester añade: “Pero el cine profesional está hoy dominado por los efectos digitales, algo de lo que carecían sus dos supermanes. Allí sólo había efectos visuales y ópticos”.

¿Qué cine español os gusta?, les preguntan. Menzel habla de Bardem, Berlanga, Saura… Se queda en lo más clásico. Lester cita a Almodóvar. Sorprendentemente, ninguno habla de Buñuel.

Lester ha decidido no “pisar” una sala de cine, ya que en Inglaterra sólo se estrenan películas norteamericanas. ¿Y televisión? Ve partidos de rugby y muchos espacios de cocina… Y por eso hasta está aprendiendo a cocinar.

No, Lester, no piensa volver a hacer cine. Menzel le dice que acaba de estrenar un filme, Yo serví al rey de Inglaterra. Lester no lo conoce. Y, claro, no lo ha visto. Menzel le contesta riendo que mejor que no lo haya visto: “ten en cuenta que somos amigos”.

Y siguen charlando, riendo, poniendo buen humor y sana ironía en sus palabras. Genios y figuras. Dos buenos realizadores han estado en Valencia sin que los aficionados al cine se enterasen.

Seguro que ni Lester ni Menzel conocen la serie televisiva Sin tetas no hay paraíso. Ni falta que les hace.

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