AÑO UNO (0)

Published on:

Year One
Título original: Year One
País, año: Estados Unidos, 2009
Dirección: Harold Ramis
Producción: Harold Ramis, Judd Apatow, Clayton Townsend
Guión: Lee Eisenberg, Harold Ramis y Gene Stupnitsky, basado en un argumento de Harold Ramis
Fotografía: Alar Kivilo
Música: Theodore Shapiro
Montaje: Craig Herring y Steve Welch
Intérpretes: Jack Black, David Cross, Michael Cera, Hank Azaria, Oliver Platt,  Juno Temple, Olivia Wilde, Christopher Mintz Plasse, Vinnie Jones
Duración: 97 minutos
Distribuidora:  Sony Pictures
Estreno: 28 agosto 2009
Página web:  http://www.yearone-movie.com

Paciencia cero
Escribe Ángel Vallejo

Eso es precisamente lo que ha conseguido Harold Ramis, agotar nuestra paciencia. El otrora celebrado autor de la notable Atrapado en el tiempo (1993) ya había comenzado a descender por las sendas de lo intolerable con engendros como Al diablo con el diablo (2000) o la innecesaria secuela de la estupenda Una terapia peligrosa (1999), que no consiguió sino enturbiar la memoria de la original y hacernos pasar un mal rato viendo a De Niro hacer el ridículo cantando West side story (1961).

Ramis ha cometido el pecado nefando de hacernos pagar seis euros por disfrutar de semejante bodrio, hecho a la mayor gloria del ocasionalmente gracioso Jack Black

Pero esta vez ha llegado demasiado lejos, hasta la mismísima Sodoma, lugar donde no parece encontrar siquiera un justo para redimirlo de sus muchas faltas. Porque Ramis ha cometido el pecado nefando de hacernos pagar seis euros por disfrutar de semejante bodrio, hecho a la mayor gloria del ocasionalmente gracioso Jack Black. Y digo ocasionalmente porque en este caso apenas disfruta de un chiste pasable. Lo demás es una sucesión de situaciones absurdas, históricamente indiscutibles (puesto que no merece la pena pararse a discutirlas) y reiterativamente procaces, redundantes y chabacanas.

Todo aquello que podría haberse aprovechado para extraer un buen jugo humorístico chapotea en la mera anécdota, dado que apenas puede compararse con otras aproximaciones satírico-históricas sobre temas bíblicos como las de Mel Brooks o Monty Phyton, bastante más afortunadas e incluso capaces de rayar la excelencia, como pueda ser el caso de la epopeya de Brian… pero es que además no hace nada por abundar en la copiosa fuente de la imaginería bíblica, que podría suministrar inagotable materia de farsa o sarcasmo y apenas le da a Ramis para insistir machaconamente sobre el asesinato de Abel o mencionar de pasada el frustrado sacrificio de Isaac.

Homenajes que, lapidación incluida, recuerdan demasiado a la Judea de 'La vida de Brian' (1979)

Lo único que parecía poder aportar un mínimo de gracia al filme, la incursión en  Sodoma, acaba disipándose rápidamente en una serie de secuencias sin conexión ni sentido, por no hablar de un casi inexistente hilo argumental que sin embargo se permite demasiados homenajes. Homenajes que, lapidación incluida, recuerdan demasiado a la Judea de La vida de Brian (1979) como para no resultar sospechosamente plagiados. Quizá sea la inspiración divina.

Pero Dios me libre de establecer comparaciones: lo que en aquella película resultaba original, la descontextualización histórica de los avatares políticos de su tiempo llevada al extremo, en ésta se despacha con una ligera referencia al "Yes we can" de Obama. El humor absurdo pero talentoso de los británicos aquí no pasa del chiste verde sin pretensiones.

Como para ponerse a tono con la película, las interpretaciones son lamentables: Michael Cera demuestra ser un pasmarote autista, con lo que acabamos por concluir que su interpretación en Juno (2007) no era fingida. Jack Black se dedica a hacer muecas, y a excepción del sacerdote interpretado por Oliver Platt (que tampoco deslumbra, no se vayan a pensar) todo tiene la misma aureola de cartón-piedra que proyectan los decorados.

Una pérdida de tiempo, en fin, que no merece más comentario que el de advertirles de que el castigo divino que se cierne sobre Sodoma, más aún que el de ser asimilada a ciertas prácticas sexuales, debe haber sido el hacer semejantes cosas en su nombre.

Una pérdida de tiempo, en fin, que no merece más comentario