Algo sobre las secciones informativas
Escribe Eva Cortés
Como ya anunciábamos en el avance, el Festival Animadrid ha contado con una amplia variedad de secciones no competitivas y actividades extras fuera del concurso.
Entre estas actividades cabe destacar la exposición Muñecos Animados en la sala contigua a la de conferencias. En ella se han podido ver muchos de los muñecos de esta compañía de treinta años de antigüedad: Gomaespuma, los que se hicieron para los efectos especiales de la película de Mortadelo y Filemón, los Lunnis y la Famila potato entre otros muchos. Un viaje interesante a nuestro recuerdo para ver de cerca a los amigos de la infancia.
Estas y otras actividades han enriquecido el festival, haciendo más agradable el tiempo entre pase y pase de cada sesión.
Ciclo América Latina
Entre las secciones no competitivas o informativas, como Animadrid las llama, se encuentran tres formando un ciclo temático: País invitado, Argentina: Una ventana abierta, America del Sur; y Homenaje, Walter Tournier. Cada año se presta especial a la animación en una parte del mundo y este año le ha tocado a América Latina.
Walter Tournier, que asistió para presentar sus trabajos y también a la clausura a recoger su premio honorífico, es un gran director uruguayo que cuenta en su obra con varias decenas películas de animación. Fue el encargado de poner el broche final a este ciclo.
Su técnica es fundamentalmente a base de papel y plastilina. En el festival pudimos ver algunas de sus películas, siete concretamente. Desde la primera, creada en 1974, que fue la primera en proyectarse, se observa una clara evolución.
Todas ellas tienen en común -tal y como Walter explicó en su presentación- la preocupación por lo social, o mejor dicho por lo bien visto socialmente. Algunas son creadas bajo ideas propias y otras por encargo, pero guionizadas por él mismo.
De su serie el carpintero y el jefe se pudieron ver dos de sus títulos: El jefe y el carpintero y Navidad caribeña. La primera preocupada por la ecología y la tala de árboles, y la segunda, con fines también educativos, explica de forma original cómo se forma la nieve. En las dos hay además un claro contenido social puesto que observamos los niveles de poder entre los personajes.
Yo creo que Walter en ambos casos ha conseguido encontrar el equilibrio entre la animación educativa y la ficción.
La primera película que se visionó en esta sesión fue la de 1974, En la selva hay mucho que hacer. Su mensaje saca una lanza a favor de la protección de los animales y apuesta por la libertad de los mismos haciendo una somera critica de los zoológicos. Sin diálogos, la canción es quien narra el contenido del mismo.
También se pudo ver la serie que Walter preparó para Intermón Oxfam con los derechos del niño. En total once cortos de minuto y medio. La brillantez de estos cortos reside en que la condensación de tiempo no le impidió mantener la originalidad, la buena armonía y mensaje claro y directo.
Los dos cortos creados por cuenta propia son un poco más extraños, mas de autor, donde el mensaje es más sugerente, es más implícito. Fueron Nuestro pequeño paraíso, donde observamos las reacciones de un teleadicto al visionar la diferente programación, comprobando después que está tan enganchado a su mundo que se olvida de sus propias obligaciones; y A pesar de todo, dedicado como él dijo a todos los animadores que se encuentran en un país en guerra y aún así continúan creando para los demás.
Pero sin duda el que más sorprendió fue el proyectado en último lugar: La canilla perfecta. Un inventor loco enseña a un niño sus inventos para ahorrar agua. Gracioso y constructivo de nuevo en la línea del bien social que tanto persigue Walter Tournier. Un perfecto broche para tan grata velada.
Publicidad y animación
La publicidad siempre de la mano de las últimas tecnologías usa en muchos de sus mensajes la animación, no sólo para llegar al público más pequeño sino para aumentar su valor creativo y explorar las miles de posibilidades que la animación ofrece.
El lunes se pudo ver en la sala de conferencias un pase con decenas de anuncios creados total o parcialmente a base de animación. Compañías telefónicas, marcas de ropa, gasolineras, bancos e incluso marcas de bebidas alcohólicas se han subido al carro de la animación en los últimos años.
La conclusión primera a la que se llega es justo la que nombraba anteriormente: no son sólo los spots para niños los que contienen animación. Esto nos lleva a pensar que su uso no es ya un juego de niños.
De todas formas, creo que esta parte del festival se debería haber completado con una conferencia sobre el tema, donde poder debatir sobre los efectos de la animación en la publicidad.
Documentales sobre Walt Disney
Si hay una persona importante internacionalmente en el mundo de la animación ese es Walt Disney. Por eso desde Animadrid han querido dedicarle una sección proyectando dos documentales que esclarezcan episodios de la vida de tan popular persona. Fueron dos: Disney a través del espejo, que se proyectó el miércoles en la sesión de las 22 horas, de Eduardo Soler, busca los orígenes españoles del dibujante; y Walt & el grupo, de Theodore Thomas, proyectado el mismo día en la sesión de las 19 horas.
Walt & el grupo indaga sobre su viaje a Sudamérica a principios de la década de los cuarenta. En plena Segunda Guerra Mundial parte de los trabajadores de sus estudios se pusieron en huelga, Walt Disney, un poco por huir de todo aquello y un poco por cumplir con la misión diplomática que le habían encargado, decide marcharse con un grupo de profesionales por América y recopilar material para una nueva película. La idea era introducirse de lleno en la cultura sudamericana y en las costumbres de cada país, sacando nuevas ideas, colores y personajes.
De su viaje nacieron varios cortos que se unieron en dos películas: Saludos amigos y Tres caballeros. Ambas nacieron con la pretensión de acercar posturas entre las dos Américas.
Para el itinerario, Walt se rodeó de sus mejores profesionales y amigos. El documental recorre la vida de todos sus compañeros de viaje, hablando con los hijos y nietos de estos. El pasado llega a nosotros a través de las cartas recibidas por los familiares, fotos, o fragmentos de videos que se tomaron durante el viaje. Las paradas fueron Brasil, Argentina y Chile. Después el grupo se dividió.
La muerte de un familiar precipitó su vuelta a EEUU dejando atrás el viaje para él, no para su grupo. Pero en esos dos meses fueron muchas las anécdotas que se sucedieron y muchas las personas que Walt marcó y conoció, tal y como nos muestra el documental.
Gracias al filme descubrimos que Walt Disney quedó enamorado del Casino en Puerto Rico, que habló con el creador de Aquarela do Brasil, Ary Barroso, y fue recibido por el presidente Getúlio Vargas; que bailó chacareras con miembros del grupo de danza del patriarca del folklore argentino, Andrés Chazarreta, en la terraza de un hotel bonaerense, que comió asado y asistió a una doma de caballos en Argentina; y que en Mendoza le hicieron tal recibimiento que al final no pudo por menos que mezclarse con los niños que acudieron a verle al teatro. Y así, cada país tuvo en su posterior filme un personaje representativo.
Pero el documental va más allá al preguntar a los habitantes sudamericanos y a aquellas personas que Walt conoció en su viaje si se quedaron satisfechos con los resultados de las películas. Las opiniones, para todos los gustos, no tienen desperdicio alguno.
Aunque las películas inspiradas en el viaje no son quizás lo mejor de su obra, es interesante ver la gran labor de este documental, que nos descubre que todo genio tiene sus fantasmas, y valora la seriedad con la que Walt Disney se tomaba su trabajo.
Este es por tanto un buen documental que se ha estrenado en primicia en España en el Festival de Animadrid.