Cinéma Laika (3)

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Poesía, naturaleza y el buen cine al caer la tarde

Documental que nos conduce, entre paz y arboleda, hacia el pueblo de Karkkila, en la región de Uusimaa. Una villa de principios del siglo XIX con 9.000 habitantes y una fábrica de hierro en su corazón, enclavada en lo profundo del bosque finlandés.

Hay caballos por entre el paisaje arbóreo. Silencio y armónico sonido de la brisa en los árboles. Pero, de vez en cuando, la paz rural se ve interrumpida por sonidos inesperados de un pequeño grupo de trabajadores en el interior de la fundición Hofgörs, donde se fabricaron legendarios productos durante décadas. Pues bien, ahora están erigiendo el primer cine de la ciudad, liderado por Aki Kaurismäki. Justo al lado fluye el río Karjaa entre senderos de ensueño.

Kaurismäki es a la vez constructor y director de esa edificación que pronto se convertirá en el Kino Laika. La edificación del cine es la comidilla del pueblo. Se habla de ello en la fábrica, todavía en actividad, en un club de moteros, en el pub local, en el campo o en la antigua sala de montaje de Aki. En todos estos lugares y con variados personajes se habla de cine y del cine. Gente que han visto las películas de su convecino Kaurismäki.

Conforme avanza la cinta contactamos pronto con Pepe Toikka, el propietario del área abandonada de la fábrica llamada Ala-Emali, que albergará la sala de proyección. Pepe es emprendedor, afable, conversador y también colecciona elegantes y vistosos coches clásicos de los que se siente orgulloso. Algunos han salido en las películas de Aki.

Pepe tiene su propia y variada historia y cuenta que en la actualidad muchos artistas se encuentran en ese lugar, como Mika Lätti o Tina Valpola. El propio Kaurismäki vive cerca de allí. Es un lugar de extraordinaria belleza a donde han llegado estos y otros virtuosos espíritus para vivir y crear. Gente muy respetuosa con el entorno.

Toikka recuerda que su abuela lo llevaba al cine cuando era joven. Tenía la sala preciosos asientos de terciopelo rojo y un sensacional ambiente. Olía a palomitas con mantequilla y caramelos de fruta. Recuerdos felices.

También se puede escuchar al cantante japonés Toshitake Shinohara, que se mudó cuarenta años atrás a Karkkila, siguiendo a alguien que amaba. Shinohara ha traducido canciones finlandesas al japonés. Actualmente, cuando no está leyendo o escuchando música, se dirige al antiguo parque de bomberos para jugar al ajedrez con su amigo Pepe.

Hay moteros, un hombre que corta leña y quiere escribir la historia del leñador finlandés, un quehacer muy propio del lugar, un trabajo físico que entretiene y se lleva los pensamientos oscuros y demonios ocultos. Hay música rock, Kaurismäki probando las butacas del cine o jugando al billar, una localidad y una comunidad bien avenida donde preside la familiaridad; también un sitio donde cualquiera es brillante en lo que sea que haga.

Sobre el documento

Conducida por Veljko Vidak, la película nos lleva al corazón del bosque finlandés, al pequeño-gran pueblo de Karkkila. Allí, en una fundición abandonada, se está llevando a cabo un trabajo de construcción para crear algo especial: el cine Laika. El director Aki Kaurismäki es un obrero más, con trabajos físicos como el ideólogo de la obra de este cine único. 

En una de esas, cuenta Kaurismäki que, de niño, en una doble sesión vio La edad de Oro (1930) de Luís Buñuel y Nanouk, el esquimal (1922), de Robert J. Flaherty; y su mente explotó. Dos extremos del arte filmográfico entraron en su cabeza como un trueno, con la belleza de sus imágenes y la creatividad de sus realizadores. Ahí quedó anclada su afición para siempre.

En un momento Kaurismäki dice que ama el pueblo donde vivió y que antes de abandonar el mundo quiere dejar algo en él. Y se pregunta «qué es un cine». Y habla de André Bazin y que, si viniera Godard, diría que: «El cine es algo entre el arte y la vida».

Pero ante la pregunta «¿Qué es un cine?», tal vez la respuesta se encuentre en esos pequeños lugares donde suele haber alguien vendiendo entradas en la taquilla, alguien con quien todavía se pueden intercambiar algunas palabras. También donde hay un bar el cual poder quedarse y conversar después de la película. El cine como un cuerpo de proyección, pero también de interacción e intercambio personal y humano. Una zona de amistad para compartir imágenes y películas.

Claro que este viaje de cine nos lleva aún más lejos, a un espacio en el cual encontramos una poderosa cercanía y conexión con la naturaleza. Y la idea nada peregrina de que sin duda podemos adivinar y entrever una conexión entre el cine y la naturaleza que lo rodea.

Profundas reflexiones. Donde no somos sólo visitantes, paseantes o turistas. Estamos en un lugar donde podemos recrear una visión del mundo. Una forma de crear imágenes para luchar contra el olvido. Una imagen que está en proceso de aparecer y permanecer. Un cine en construcción que va a repuntar.

Reparto: Aki Kaurismäki, Jim Jarmush, Mausteytöt, Nuppu Koivu, Simon Al-Bazoom, Mika Lätt o Herra Ylppö

Los responsables y un Kaurismäki omnipresente

La dirección de la cinta corre a cargo de Veljko Vidak, un croata director de fotografía y jefe de montaje que hace un gran trabajo en este documental. El propio Vidak, junto a Emmanuelle Felce, escribe un guion muy sugerente e inspirador. Acompaña de forma sensacional una música envolvente también de Felce junto a Tomi Leino

Y van saliendo a modo de reparto Aki Kaurismäki, Jim Jarmush, Mausteytöt, Nuppu Koivu, Simon Al-Bazoom, Mika Lätt o Herra Ylppö, además de los vecinos y trabajadores del Kino Laika; e incluye la película las voces de Amy Toubin, Jarmusch o Kaurismäki.

Siempre está presente el gran director finés Kaurismäki, que impregna la visión de este particular documento filmado. Su visión sobre el cine y la vida; y los lugareños, que parecen personajes salidos de sus películas. Una obra en la que los admiradores de Kaurismäki disfrutarán mucho, ya que retrata tanto a la comunidad de habitantes como la integridad irreprochable del cineasta.

Así, Kaurismäki, seguramente el director más importante de la historia del cine finlandés es impulsor principal del cine en ciernes; pero está también su amigo y poeta Mika Lätti; y hay otros muchos, gente entregada a la idea y al proyecto, cada cual aportando su pequeño o enorme grano de arena. La película se imbuye tanto del espíritu de Kaurismäki que algunas escenas parecen directamente sacadas de su filmografía.

Su presencia sobrevuela todo el metraje, y cuando lo vemos en pantalla atiende una larga entrevista en la que habla de coches, perros y de la vida en general.

El Kino Laika no es la primera sala de cine que posee Kaurismäki en Finlandia. En 2019 cerró su Kino Andorra, un cine en Helsinki cuyo edificio fue absorbido por una empresa hotelera. En Karkkila viven desde hace décadas el propio Kaurismäki y Latti, que sentían que le debían algo al pueblo: «Para ver películas, los vecinos tenían que viajar a la ciudad más cercana o incluso a Helsinki. Ya no, y es maravilloso ofrecerles esta oportunidad», explica el cineasta.

La película y el cine adoptan el nombre de la perra que viajó al espacio, pero lo de Laika viene de más lejos.

La película y el cine adoptan el nombre de la perra que viajó al espacio, pero lo de Laika viene de más lejos. El amigo y antiguo colaborador de Kaurismäki, Peter von Bagh, siempre soñó con la existencia de un cine llamado Laika. Laika es además el nombre de la perrita de nuestro director que interpretó el personaje canino en sus películas La vida de bohemia (1992) y El Havre (2011). «En los últimos 40 años siempre hemos tenido perros. Sin perros, la casa está vacía. Y en las películas, son unos roba escenas», bromea Kaurismäki.

Y Alma, la perrita que aparece en Fallen Leaves (2023), su última película, ganó el Gran Premio del Jurado en la Palm Dog del Festival de Cannes, un galardón que se otorga a los mejores intérpretes caninos del festival francés.

También contamos en Cinéma Laika con la presencia de otra celebridad, su gran amigo Jim Jarmusch, director de películas como Noche en la Tierra (1991) o Paterson (2016). Jarmusch es entrevistado por los responsables del documental, y aporta su mirada sobre la figura del director finlandés.

Los espectadores que han disfrutado de Fallen Leaves también identificarán a las dos componentes del grupo musical Maustetytöt, las hermanas Anna y Kaisa Karjalainen, que, tras el éxito de la película, en la que interpretan la canción Syntynyt suruun ja puettu pettymyksin (Nacida en el dolor y vestida de decepciones), se han hecho un nombre en la escena indie internacional y salen en el cartel de este año del Primavera Sound.

El también director de cine de Karkkila, Mikko Myllylahti (The Woodcutter Story, 2022) tiene claro cuál es el encanto del Kino Laika: «Lo significativo y singular de este cine es que está en medio del campo. Se podría pensar que el cine de autor no puede sobrevivir aquí, pero ocurre exactamente lo contrario. Laika es muy popular entre los forasteros y los lugareños». Un dato corrobora ese interés de los espectadores del Laika por el cine de autor: El cine se inauguró con Compartimento Nº 6, del también finlandés Juho Kuosmanen. Y la película recaudó más que Sin tiempo para morir (2021), la última entrega de la saga James Bond.

Como dice Jarmusch, el documental de Vidak retrata el proceso de remodelación y acondicionamiento de ese espacio en sala de cine.

Para acabar

Como dice Jarmusch, el documental de Vidak retrata el proceso de remodelación y acondicionamiento de ese espacio en sala de cine, la lógica que sigue Kaurismäki es del todo menos funcional y posee un ritmo propio: el ritmo de los poetas, el de los románticos, el de la gente con capacidad de soñar y de disfrute por las cosas sencillas e incluso intrascendentes.

En un viaje del director y guionista Jarmuscha Helsinki, cuenta el estadounidense que Kaurismäki fue a recogerlo en un Cadillac descapotable, cuya capota no funcionaba, tenía problemas y estaba el coche sin cubierta. Así, para protegerse del frío finlandés y la nieve que caía a borbotones, el director de Noche en la tierra viajó con la perra en su regazo dándole calor y la noche estrellada del cielo norte como paisaje infinito. «Una perra hermosa, maravillosa. Tan dulce».

Uno del pueblo asegura: «A partir de ahora nadie se va a acordar de Cannes», a propósito de la nueva sala que está a punto de inaugurarse. Una sala muy especial, en un antiguo complejo fabril, en mitad del bosque. Detrás del emprendimiento están Kaurismäki y Mika Lätti. Dos chiflados, sin duda, porque si abrir una sala de cine ahora es todo un gesto a contracorriente, hacerlo fuera de las zonas urbanas, es un proyecto de locos. Maravilloso.

Como escribiera Oscar Wilde: «A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo».

Escribe Enrique Fernández Lópiz