EL INTERCAMBIO (3)

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Título original: Changeling
País, año: Estados Unidos, 2008
Dirección: Clint Eastwood
Producción: Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard, Robert Lorenz
Guión: J. Michael Straczynski
Fotografía: Tom Stern
Música: Clint Eastwood
Montaje: Joel Cox y Gary Roach
Intérpretes:

Angelina Jolie, John Malkovich, Jeffrey Donovan, Amy Ryan, Colm Feore, Michael Kelly, Gattlin Griffith, Riki Lindhome

Duración: 140 minutos
Distribuidora: Universal
Estreno: 19 diciembre 2008
Página web:  www.changelingmovie.net

Retrato de una mujer coraje
Escribe Arantxa Bolaños

elintercambio1.jpgEs curioso cuando una ideología a priori opuesta a la de uno puede resultar cuando menos atractiva. Me refiero al pensamiento republicano que subyace en las películas del director Clint Eastwood. Y es que su inclinación republicana (lejos, por supuesto de la de George Bush Jr. y sus incondicionales) tiene muchos puntos con los que cualquier persona sea de izquierdas o de derechas estaría de acuerdo.

Pues Clint Eastwood mantiene una tendencia abierta, es un libertario declarado: su ideal político es mantener la libertad del individuo con la mínima intervención estatal. Y, por desgracia, la intervención estatal (no su ideal marxista), viene acompañada la mayoría de las veces de corrupción, malversación y tráfico de influencias.

Casi cualquier persona (excepto los más radicales de ambos bandos, ambos adalides del autoritarismo) estaría de acuerdo con la idea de que sin libertad no se puede erigir ni la justicia ni la igualdad (la triple insignia de la revolución francesa). Si bien hay personas que podemos disentir de este pensamiento antiestatal (pues algunos creemos que el socialismo de Estado es el mejor de los sistemas políticos), convendríamos con que este intervencionismo debe estar regulado para que no haya abusos de poder, como el que denuncia el director en este caso. Así, mantengo con Eastwood –pese a que me acerco bastante más a los postulados demócratas– cierta cercanía en cuanto a su denuncia de la corrupción y el abuso de poder que puede engendrar el intervencionismo estatal. 

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Comienza el filme en la ciudad de Los Ángeles, el año 1928, pero podríamos estar hablando de la época actual, tan llena de casos de corrupción. Desde el asesinato de una actriz en el año 1921, hasta 1947 con el homicidio de la Dalia negra, esta ciudad ha copado los titulares de los periódicos con noticias escabrosas de delitos que involucraban por activa o por pasiva al cuerpo de policía y, por extensión, al mismísimo alcalde.

La idea de llevar esta historia a la gran pantalla provino de un periodista de Los Angeles Times al que le impresionó cómo una mujer pudo llevar a juicio a los más altos cargos de la ciudad de Los Ángeles. Y consiguió, ayudada por un ministro presbiteriano (encarnado por John Malkovich, la primera persona que la defiende) y un abogado de izquierdas, que algunos políticos dimitieran y otros fueran declarados culpables.

elintercambio2.jpgY por eso este suceso encandiló al veterano Clint Eastwood, este director, productor y actor que firma también la banda sonora. Merece también que destaque la interpretación magistral de Angelina Jolie, que lleva el peso de la trama al encarnar a esta mujer testaruda que no se rindió ante nada para intentar saber el paradero de su hijo. Este personaje (Christine Collins), que alcanza la categoría de heroína, es una madre coraje de clase trabajadora con la que nos querríamos identificar todos.

Y alrededor de ella urde la trama este realizador que, pese a su panfletario mensaje liberal y republicano (como cuando un policía usa el sarcasmo al exclamar “está lloviendo chuzos y demócratas”) consigue la simpatía del espectador al humanizar este caso de trasgresión de la libertad individual. Y es que muchas veces tiene que ocurrirle algo a alguien valiente para que paralice una situación injusta e impida que se vuelva a ocurrir (por ejemplo el Código 12 por el cual el jefe de policía internaba a los/las herejes de su política que ponían en peligro su poder). Porque cuando un Estado o un Ayuntamiento coarta la libertad de acción de una persona (ya que no sólo no ayudó a esta mujer a encontrar a su hijo sino que además coaccionó en contra de ella) no hay ideología políticamente correcta que pueda estar en contra.

También vemos una clara crítica hacia el maltrato infantil, ya retratado y denunciado en Mystic River (2004). Este tema y sus secuelas las filmaron también su amigo demócrata Sean Penn en El juramento (The pledge, 2001) y antes Barry Levinson en el intenso drama de Sleepers (1996).

elintercambio3.jpgPero, a través de este asunto intenta convencernos de que en algunos casos es necesaria la pena de muerte (cuando una “persona” es capaz de matar a un niño). Y, los que estamos en contra de esta lacra de la “justicia” (la de la pena de muerte o del ojo por ojo) no hacemos una excepción ni siquiera en estos casos de hechos tan funestos. Pero esta cinta no centra la trama en la violencia infantil, sino en la corrupción policial y municipal y la acerca más a cintas como Chinatown (Roman Polanski, 1974), L. A. Confidential (Curtis Hanson, 1997), La Dalia negra (Brian de Palma, 2006) o La brigada del sombrero (Lee Tamahori, 1996).

Esta mujer, Christine Collins –que fue tachada de loca– consiguió por su tenacidad que la sociedad la respetara y la apoyara y que no se volviera a repetir la impunidad con la que gobernaban hasta entonces el cuerpo de policía de Los Ángeles a las órdenes de su Alcalde, George E. Cryer.

Este filme que la retrata y que por la temática bien parece una tv-movie, en las manos de Eastwood se convierte en una cinta clásica (a pesar de su happy end a medias) y está rodada con elegancia, con sensibilidad, pero sin sentimentalismo y nos recuerda las películas de los años 40 y 50 que estaban contadas linealmente, conformando los tres actos clásicos de presentación, desarrollo y desenlace.

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