Que son caseras, y no solamente por transcurrir dentro de la casa, que también, y tampoco por voluntad propia. Fue por imposición de las autoridades iraníes, que condenaron a Jafar Panahi, en 2010, a 6 años de prisión y 20 de prohibición para rodar películas, pues con ellas hacía un mal servicio al pueblo iraní.
En mayo de 2011 —con presiones de cineastas europeos de fondo—, le dejaron en libertad, después de pagar unos 200.000 dólares, pero recluido en su casa. Su mujer y su hija sí tienen libertad de movimientos.
Esto no es una película posee la cualidad de ir desde una cierta reflexión sobre el cine, y su utilidad, hasta la libertad personal para decir, hacer y decidir; en otras palabras, sobre el por qué y el para qué de expresarnos. Y así, en unión de su colega Motjaba Mirtahmaash, que rueda lo que pasa en su casa durante un día que están los dos, la mujer y la hija de Panahi han salido, ofrece cómo puede hacerse una película contándola.
Todo esto ayudado en el montaje final por la interposición, vamos a expresarlo así, de lo que ha filmado con su móvil, que vemos como Mirtahmaash lo rueda a su vez. Con estos mimbres, Panahi habla de cómo filmaría una historia utilizando la imaginación y plasmando sobre el suelo las habitaciones, las entradas y salidas de los personajes; comentando lo que hablan, lo que sugieren, y hasta lo que imaginan en una historia sencilla.
No hay duda que estas secuencias son lo mejor de Esto no es una película, pues incide en el hecho incuestionable de así no es una película, forzando a nuestra imaginación a ir poniendo, inventando, las imágenes correspondientes. Como ambos cineastas dicen en un determinado momento “si podemos contar la película, ¿para qué hacerla?”.
No deja de ser una suerte de denuncia, pues las películas sí se pueden contar, y al hacerlo les ponemos voz, paisajes, situaciones, actores, planificación y hasta decimos si es en blanco y negro o en color. Y los que nos escuchan la siguen con interés, si sabemos contarlas, pues ellos ya tienen los fotogramas que conformar una película; porque, al contarla, repetimos, ya la estamos haciendo: el inmarcesible poder de la imaginación.
Lo demás, en el fondo, es una forma de visualizar, por pasiva, lo que ocurre en su país: falta de libertad a todos los niveles. Y la imaginación que mencionábamos sí puede superar la falta de libertades, pero siempre en precario, y en solitario, pues es para nosotros mismos, y no hay nadie escuchándonos, que sean a la vez el proyector y la pantalla. El cine, sin público, es menos cine, nos guste o no, pues falta el receptor de toda obra que gestamos con la necesaria y coherente intención de que se vea, se discuta, se asimile, para terminar haciéndola nuestra.

De ahí que una vez que el material de esta película fue sacado del país en un pen-drive –en el interior de una tarta, que llevaba una persona de su confianza que viajaba a París—, y al enterarse las autoridades iraníes, lo recluyen en una casa, al norte de Irán. Las últimas noticias dicen que le quitaron el teléfono móvil, privándole así de toda posible comunicación con el exterior, y de intentar otro rodaje con los precarios medios que tuvo con ésta que nos ocupa.
A pesar de lo cual, como suele ocurrir con todo régimen inquisitorial, puede que las lanzas que su gobierno ha lanzado contra Panahi se vuelvan flores para él y en contra de sus opresores. De momento no nos lo creemos, dada la realidad consustancial a estos hechos profundamente arbitrarios y políticos. Lástima que en sus setenta y cinco minutos Esto no es una película no incidiese, ya sabemos que era difícil, más aún en el ostracismo que padecen los cineastas iraníes no complacientes.
Nos queda, sí, el testimonio en imágenes de un cineasta que denuncia, como en sus anteriores películas —El globo blanco (1995), El espejo (1997), El círculo (2000), Offside (2006)—, la tremenda situación de su país. Esperemos que pueda servirnos de ejemplo de un buen cine hecho a contracorriente; y para que no volvamos a siniestros pasados, artística y políticamente hablando, que tanto nos han fastidiado y que, por momentos, algunos quieren resucitar.
Así pues, y aunque no lo parezca, Esto no es una película, ni una crítica ni nada parecido: es un testimonio de palabras, palabras, palabras…
Escribe Carlos Losada

| Título | Esto no es una película |
| Título original | In film nist |
| Director | Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb |
| País y año | Irán, 2011 |
| Duración | 75 minutos |
| Guión | Jafar Panahi |
| Fotografía | Jafar Panahi |
| Montaje | Jafar Panahi |
| Distribución | Aquelarre Cine |
| Intérpretes | Documental |
| Fecha estreno | 20/04/2012 |
| Página web | http://www.thisisnotafilm.net/ |