El retorno del demonio rojo

Debido a la mala acogida en taquilla, en su estreno en algunos países allá por 2024, llega a España con dos años de retraso este nuevo intento de resurgimiento de la franquicia del héroe venido del infierno, esta vez de la mano del director Brian Taylor (codirector, junto a Mark Neveldine, de títulos como la secuela de El motorista fantasma o las dos entregas de Crank: Veneno en la sangre y Alto voltaje).
Esta es la cuarta entrega cinematográfica de la saga, tras las dos primeras a cargo de Guillermo del Toro y la poca afortunada adaptación en 2019 de Neil Marshall.
En esta ocasión, el creador del cómic original, Mike Mignola, ha tenido una participación mucho más activa que en anteriores intentos, siendo coescritor directo del guion de la película, basada en una de las viñetas más populares de su obra, en un intento por lograr una versión lo más fiel posible a la novela gráfica original.
La acción en esta aventura sitúa a Hellboy (Jack Kesy) y su novata compañera, la agente Bobbie Jo Song (Adeline Rudolph), en la década de los años 50, donde deberán enfrentarse a unos seres del folclore popular de una remota comunidad de los Apalaches que están causando estragos entre sus habitantes.
Con la ayuda de un reverendo de la aldea (Joseph Marcell) y un exsoldado con conocimientos en brujería (Jefferson White), los cuatro protagonistas se sumergirán en una auténtica pesadilla de magia negra y ocultismo.
Terror real
El tono de la película ha cambiado drásticamente de sus predecesoras. El guion es mucho más adulto y orienta claramente la trama al horror paranormal. Una atmósfera oscura y unos diálogos con muchas referencias a la nigromancia y la brujería convierten esta versión en un relato espeluznante.
Por el contrario, quizás la cinta no explora adecuadamente al personaje principal: los poderes que caracterizan al coloso rojo apenas son exhibidos, y ese carácter socarrón y cínico que tan carismático hace al protagonista del cómic pasa de puntillas en esta adaptación, perdiéndose entre la multitud de personajes sin alma que pueblan el film.
Las continuas idas y venidas de los protagonistas entre el mundo onírico y la realidad acaban desorientando al espectador, y el final abrupto y previsible disipa en parte el aura de misticismo.
En términos generales, tiene ese «aire» de producción de serie B, muy alejado de la espectacularidad habitual del cine de superhéroes. Sin embargo, es muy de valorar al menos el intento de ofrecer algo diferente en esta entrega y el giro hacia una trama más adulta, con una visión claramente más terrorífica.

Pinceladas extras
Guillermo del Toro ha declarado que siempre concibió «su» Hellboy como una trilogía, pero el alto presupuesto solicitado para el cierre épico que soñaba impidió su realización.
El actor fetiche para interpretar al demonio rojo fue siempre Ron Perlman, que asumió el papel en las dos primeras entregas. Aunque fue considerado para regresar otras películas de la saga, Perlman declinó el trabajo alegando su fidelidad a Del Toro.
El presupuesto de esta última adaptación de 2026 es el más bajo de toda la franquicia, lo que llevó a sus responsables a rodar con una estética más tradicional alejándose de los grandes efectos especiales de este tipo de producciones.
El villano de la película, «el hombre torcido», está inspirado en leyendas auténticas que hablan de hombres que pactaban con entidades malignas a cambio de poder y riqueza.
Y sí, si os suena el actor que da vida al reverendo Watts, es el divertido mayordomo de la famosa serie El príncipe de Bel-Air.
Escribe José María Morán | Fotos Vértice 360 Spain