UN CUENTO DE VERANO (3)

Published on:

Sztuczki
Título original: Sztuczki
País, año: Polonia, 2007
Dirección: Andrzej Jakimowski
Producción: Zjednoczenie Artystów, Kino Swiat International,  Rzemieslników
Guión: Andrzej Jakimowski
Fotografía: Adam Bajerski
Música: Tomasz Gassowski
Montaje: Cezary Grzesiuk
Intérpretes: Damian Ul, Ewelina Walendziak, Tomasz Sapryk, Rafal Guzniczak, Iwona Fornalczyk, Joanna Liszowska, Andrzej Golejewski, Grzegorz Stelmaszewski, Simeone Matarelli, Krzysztof Lawniczak, Roman Baranowicz
Duración: 95 minutos
Distribuidora:  Sherlock Films
Estreno: 24 abril 2009
Página web:  www.sherlockfilms.com

Los días de la infancia
Escribe Fernando Ramírez

Hacía mucho tiempo que no llegaba una película polaca a nuestras pantallasLa cinematografía procedente de Polonia nos había puesto en bandeja de plata una efervescencia de directores, la mayoría formados en la Escuela de Cine de Lodz, que habían realizado ilustres obras que traspasaron fronteras, llegando hasta nuestras manos. A saber, Wadja, Polanski, Kawalerowicz, Skolimowski y el último gran mago de la sensibilidad, llamado Kieslowski, que desapareció a finales de la pasada década.

Desde entonces, los estrenos con denominación de origen polacos, nos habían dejado desiertos de filmes destacables que nos acercaran a Centroeuropa y que demostraran el oficio y garra que habían demostrado en tiempos pretéritos. Así, es de agradecer que se estrene entre nosotros una película modesta y pequeña, casi ínfima, de presupuesto aún más ínfimo, pero que se recibe con el mismo calor con el que se reciben los primeros rayos de sol de la primavera, en este caso del verano.

Un cuento de verano es una sencilla, aunque hermosa y reposada parábola, sobre la casuística y la inquebrantable fe propia de la infancia, que baña de calidez el rostro de quien la ve. Un acogedor paseo por las calles, la estación de tren, las tiendas y las gentes  de una pequeña aldea polaca por donde transitan Stefen y su hermana, Elka. Supone también el paso de la infancia al descubrimiento de la vida de un chico cuyo máximo entretenimiento reside en jugar en los raíles ferroviarios, o proponerse innumerables retos mientras que su máxima ambición es la construcción de un plan que le haga reencontrarse con su padre.

En suma, se trata de un extraño, aunque placentero, retrato de la cotidianeidad de las gentes de un pueblo pequeño En suma, se trata de un extraño, aunque placentero, retrato de la cotidianeidad de las gentes de un pueblo pequeño proletario, propio de la vieja Europa. El espectador se convierte en el forastero que visita el lugar mediante la cámara, descubriendo nuevos rincones y añadiendo espacios paulatinamente para configurar un microcosmos cercano al cinéma verité.

El muchacho, de 6 años, en plenas vacaciones estivales, acompaña a su hermana mayor allá donde ésta vaya. La sigue, la observa, igual que hace con todos los vecinos de la localidad. Un día su hermana le demuestra que insignificantes alteraciones cotidianas pueden remover el destino; Stefek decide enfrentarse a él. Pone en marcha una cadena de sucesos que podrían ayudarle a que su padre, quien años atrás abandonó a la familia para irse a vivir con otra mujer, vuelva al hogar. El niño cree que su padre podría ser un hombre al que observa a menudo mientras espera el tren en la estación del pueblo. Su hermana Elka le ayudará a aprender a sobornar la suerte para manipular el destino.

Las coincidencias y pequeñas renuncias de los personajes, entonces, activarán las esperanzas para alterar un destino, que tiene sus propias reglas del juego, y que jugará a la vez, con los simpáticos personajes. El poder discursivo del filme reside en los detalles que se fraguan para la perturbación del cauce de las cosas. El humor y la ternura tiñen a los protagonistas de una afectuosidad casi irracional que contribuye a la edificación de la elegancia de cada plano.

El poder discursivo del filme reside en los detalles que se fraguan para la perturbación del cauce de las cosas

El nuevo nombre polaco

Andrzej Jakimowski, completo desconocido en nuestro país, firma su segundo largometraje y en ambos ha aunado algo inusual en los tiempos que corren, una meritoria propuesta de cine de autor junto con un éxito comercial inusitado en su país de origen. Encandilados público y crítica, no es de extrañar que esta obra haya conseguido obtener menciones en seis festivales diferentes, entre ellos Venecia, así como haber sido la seleccionada por Polonia para ser candidata al Oscar al mejor filme de habla no inglesa. 

Su expresividad y su lenguaje fácilmente accesible, incluso banal, y su temática sobre la necesidad del prójimo, los vínculos familiares y el cariño ofrecido con la gratitud, se dibujan como una filosofía de la existencia, simple y vulnerable, amén de una particular ternura, pintan el relato con los cromos más templados y apacibles, logrando una poderosa emotividad.

Sobre la elección de los autores cabe destacar que Jalimowski empleó a no profesionales como en su primer filmeSobre la elección de los autores cabe destacar que Jalimowski empleó a no profesionales como en su primer filme. Damien Ul interpreta al niño Stefen con una naturalidad y espontaneidad que le hizo ganador del premio al mejor actor en el festival de cine de Tokio, mientras que Elka está interpretada por Ewelina Walendiak, modelo, cantante y actriz, que hace una bella composición de la hermana sacrificada que cuida de su hermano. Por supuesto, la libertad de movimiento de los actores acentúa su condición de cine cercano al realismo y los acerca al espectador.

Personajes costumbristas, una espléndida fotografía que rebosa aire, luz y poesía, una poderosa banda sonora que balancea entre el jazz y la melancolía del este acaba por estilizar el conjunto. El realizador logra un extraño equilibrio entre la fotografía del realismo mágico, descriptivo de lugares y personas, y la percepción subjetiva del pequeño, envuelto en la sensación del sopor de la canícula más reluciente.

El filme se conjuga en términos binarios durante sus escasos 90 minutos. Muestra una ligereza, a la par que reflexión; muestra la ternura y el cariño, a la par que la diversión; el optimismo y la despreocupación, a la par que la tristeza. Se trata de gente corriente en el más barato de los empaques, deambulando por caminos poderosos en la cimentación de una vida que logran la conquista del latido del corazón.

Hay veces que la película más modesta, y aparentemente débil, tiene el poder interno de llegar al espectador y hacerle salir de la sala con una bondadosa sonrisa en los labios. Esta bien puede ser una.

Muestra una ligereza, a la par que reflexión; muestra la ternura y el cariño, a la par que la diversión