United States of Mavis
Mientras que Internet se concibe como medio doméstico, como una vía por la cual se mantienen esas redes sociales, como una forma de perpetuar y patentar cada paso de tu vida, una nueva especie se ha apoderado del ciberespacio aunque más específicamente del correo electrónico. Una especie que será la desencadenante de que la nueva meta de Mavis, nuestra protagonista interpretada por Charlize Theron, la convierta en una de las femmes fatales más vulnerables y atractivas del cine contemporáneo: Los bebés.
Una presentación fantástica de nuestra triunfadora antiheroína en la que parece que no hay suficiente product placement cuyos slogans asegura la plena felicidad para asegurar, valga la inversa redundancia, su no felicidad.
Mavis, una chica de ciudad —con raíces de pueblo— que conquista una aparente carrera de éxito como escritora, a pesar de que posee todo lo que una mujer independiente y visionaria ansiaría, absolutamente todo lo que le rodea es síntoma de insatisfacción. Pequeños detalles en su día a día —como su peculiar truco cuando no hay suficiente tinta en la impresora, la práctica de su videojuego favorito o su mascota— que se presentan en apenas cinco minutos son los causantes de una casi instantánea empatía del espectador. Una empatía que se consigue proyectar en un personaje casi tan pérfido como Peyton Flanders, que dio vida Rebecca De Mornay en La mano que mece la cuna.
Un día más, en una rutinaria y poco emocionante visita al correo electrónico uno de estos emails en cadena se convierte en extremadamente personal para Mavis. Ese mensaje es enviado por Buddy (Patrick Wilson) —su exnovio de la universidad— y la protagonista del mismo es la pequeña cara de un bebé que felicita su existencia a todos los virtuales contactos de los padres. Es entonces cuando ese redondito y diminuto rostro hace un click en la cabeza de Mavis. Es responsable de que decida mudarse a su ciudad natal, de que intente recuperar su antigua vida, a Buddy y que desee ser ella la persona con la que Buddy comparta su vida.
El tándem compuesto por Jason Reitman y Diablo Cody lo han vuelto a conseguir. Han transformado un producto con chapa y coraza de comedieta en una historia demoledora en la que no es posible parar de sentir y reír.
Juno y Young adult comparten esta peculiaridad además de una atípica protagonista femenina. Es curiosa la repercusión en todos los sentidos de la primera, mientras que la película protagonizada por Theron ha pasado más bien desapercibida. Algo incomprensible, cuando Young adult es perfectamente oscarizable en varios sentidos. Poco valoradas han sido unas interpretaciones de primera liga, un buen guión y una dirección nada rutinaria.
Esta antiheroína podrá caer bien o mal —lo cuál es bastante fácil de direccionar en un personaje— pero la malvada empatía que consigue la protagonista asusta. Mavis disimuladamente recoge lo peor que podría albergar una persona (espectador) de, digamos, una moral convencional, de alguien que tiene muy claro qué está bien y qué mal.
Observamos a Mavis desde la perspectiva de Matt (Patton Oswalt), el eterno pringado secundario (tanto en la película como en la vida del personaje principal), el chico que recibió la paliza, el tullido, el que asqueó en el instituto y que ahora presencia cada uno de los pasos de nuestra protagonista, el testigo de la depresión de Mavis. “Miss pelo bonito” hizo la vida imposible a Matt, pero éste no puede dejar de sentirse atraído por ella a pesar de que ahora sea más bien “Miss tricotilomanía”.

El filme está increíblemente bien tratado, con unas dosis cómicas aguda e inteligentemente bien salpicadas. Las escenas y diálogos entre Charlize Theron y Patton Oswalt en pantalla son lo mejor de un filme cuyos minutos vuelan a ritmo de Teenage Fanclub y culminan con Diana Ross.
Destaca también la música y los instrumentos como nexo conductor de la historia que explotan en una batería que toca Beth, esposa de Buddy, madre del bebé de ese correo electrónico y adorable antagonista interpretada por Elizabeth Reaser.
La profundidad del personaje es un ejemplo de coherencia narrativa con uno de los últimos trabajos de la guionista, United States of Tara. Mavis es una fusión entre la protagonista Tara (con trastorno de personalidad) y su hermana Charmaine. La presencia de Patton Oswalt como “galán”, que interpretó al marido de Charmaine, no hace más que reafirmar esta conexión. Al igual que Tara, la protagonista de la serie, Mavis trastorna su forma de actuar en función de lo que quiere conseguir. Así, es capaz de retornar a la adolescencia para conseguir al chico que quiere, actuar refinadamente en los eventos en los que es inevitable ponerse una máscara o de comportarse como un camionero del Texas profundo en su intimidad. Justamente eran las tres personalidades en las que se desplegaba la protagonista de la serie de televisión: T, Alice y Buck respectivamente.
Young adult es una película en la que merece la pena invertir el tiempo. Quizá decepcione a los que busquen un disparatado producto juddapatowzado, aspecto que posiblemente ofrece en apariencia. Sin embargo, Young adult es una sutil, entretenida y profunda comedia con uno de los retratos de la “depresión del triunfador” más exactos y precisos que recuerdo en una película de estas características.
Y además con sorpresa/revelación final: Collette Wolfe como Sandra Freehauf. Young adult es digna de tu visionado.
Escribe Juan Bernardo Rodríguez (Mr Jotabe)

| Título | Young adult |
| Título original | Young adult |
| Director | Jason Reitman |
| País y año | Estados Unidos, 2011 |
| Duración | 94 minutos |
| Guión | Diablo Cody |
| Fotografía | Eric Steelberg |
| Música | Rolfe Kent |
| Distribución | Paramount Pictures Spain |
| Intérpretes | Charlize Theron (Mavis Gary), Patrick Wilson (Buddy Slade), Elizabeth Reaser (Beth Slade), Patton Oswalt (Matt Freehauf), Jill Eikenberry (Hedda Gary), Richard Bekins (David Gary), Collette Wolfe (Sandra Freehauf) |
| Fecha estreno | 17/02/2012 |
| Página web | http://www.youngadult.es/ |