Alexandra Jiménez, Teresa Bellón y César Calvillo nos hablan de «Buscando a Coque»

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«Nos interesa muchísimo esa metaficción en la que el espectador comparte universo con una persona que sale en la pantalla»

Teresa Bellón y César F. Calvillo cuentan con una dilatada carrera en el terreno del cortometraje. Con Buscando a Coque dan el salto al largometraje, con una comedia romántica protagonizada por Alexandra Jiménez y Hugo Silva, en la que también participa el actor y músico Coque Malla, que se interpreta a sí mismo.

Jiménez y Silva son Teresa y César, una pareja feliz hasta que una noche ella se acuesta con Coque Malla, el gran ídolo de su chico desde su adolescencia. Teresa se lo confiesa arrepentida, pero él no sabe cómo reaccionar. ¿Ser infiel con el mito de tu pareja es algo excusable? César necesita hablar con Coque, aunque el cantante ya no viva en España. Así que la pareja viaja a Miami en su búsqueda.

La película es una producción de Beatriz Bodegas para La Canica y Agosto La Película A.I.E. Cuenta con la participación de RTVE, Movistar Plus+ y la colaboración de Paramount. La película llega a los cines de España de la mano de Filmax el 14 de febrero.

Dentro de los Preestrenos del Festival Antonio Ferrandis de Paterna –que esta semana celebra su festival– hemos mantenido una entrevista con sus dos directores, Teresa Bellón y César F. Calvillo, y con la actriz protagonista, Alexandra Jiménez.

Escribir e interpretar comedias que funcionen, que tengan ritmo, es complicado.

Teresa Bellón: Escribir comedia es súper complicado y a mí me parece que interpretar comedia también. No todos los actores y las actrices pueden hacer comedia; sí que creo que los intérpretes que hacen comedia pueden hacer drama, pero no es al revés. Por ejemplo, en el caso de Alexandra Jiménez, ella tiene algo súper especial con la comedia, tiene muchísima intuición cómica, pero además le aporta una verdad que es fundamental y que es difícil de ver. Ella interpreta la comedia desde dentro, desde el dolor, y eso no suele ocurrir. En esta película funciona la comedia porque los protagonistas están fantásticos y la interpretan como hay que interpretar una comedia.

Lo comentaba por aquello de considerar a la comedia como un género menor respecto al drama.

Alexandra Jiménez: Al final el humor es supervivencia, ¿no? Muchas veces pienso sobre esto y sin humor probablemente estaríamos acabados antes de tiempo. El humor es algo que si te acompaña durante tu vida, tu vida es mucho mejor. Si aprendes a reírte de prácticamente todo, tu punto de vista es mucho más rico, y más sabio también. Para mí la comedia es fundamental porque te enseña muchas cosas, porque es un punto de vista externo sobre el dolor humano.

Y no se valora, es cierto, pero al mismo tiempo todo el mundo reconoce lo difícil que es realizarla, interpretarla. Pero por alguna extraña razón pasa esto, supongo que es porque nos tomamos demasiado en serio, ¿no? Pero no le damos el lugar que merece y que le corresponde. Pero es algo que es fundamental y yo creo que el público también lo entiende así pues normalmente tiende a irse hacia la comedia porque tiene un efecto drenaje a nivel emocional, porque es necesaria, porque a todos nos viene bien y nos conecta con una parte importante que te hace ver las cosas en perspectiva.

La película está basada en vuestro corto Cariño, me he follado a Bunbury. También tenéis un corto donde aparece el personaje real de Juan Diego Botto. En esta película la figura es Coque Malla y los nombres de los personajes protagonistas llevan vuestros nombres reales. ¿Os funciona ese juego entre ficción y realidad?

César Calvillo: Bueno, eso tendría que juzgarlo la gente, si funciona o no. Pero es verdad que desde el principio, cuando empezamos a escribir, teníamos cosas sobre gente que se interpreta a sí mismo. Esto viene un poco porque nosotros somos muy fans de gente como Larry David, como Jerry Seinfeld o incluso como Jorge Sanz en la serie que hizo David Trueba aquí en España.

Nos interesa muchísimo esa metaficción en la que el espectador comparte universo con una persona que sale en la pantalla. Además, viniendo del corto, donde todo tiene que ser como mucho más rápido, cuando ya dices que este es Juan Diego Botto, automáticamente no tienes que presentarlo, ya está presentado.

Entonces, a nivel narrativo nos ayuda mucho a contar la historia. Y aparte es verdad que nosotros somos muy mitómanos y nos interesa muchísimo el hecho de que en un momento dado de nuestra vida tenemos la ocasión de encontrarnos con nuestros mitos, son esos momentos donde nuestras neuronas se van de vacaciones y no eres capaz de decir más allá de soy tu fan y ya está. Y todos nos quedamos en lo mismo, queremos impresionar a nuestro ídolo, pero nuestro ídolo en el fondo ha escuchado lo mismo 20 millones de veces, con lo cual al final es un diálogo muy absurdo. Es una situación que a nosotros nos hace mucha gracia.

Teresa Bellón, Alexandra Jiménez y Cesar Calvillo

Alexandra, ¿Cuál fue tu opinión al leer el guion? ¿Se visualizaba esa comicidad?

Alexandra: Sí, porque era un guion muy redondo, muy brillante y muy exacto. Enseguida te das cuenta de que quien lo ha escrito son dos personas que controlan absolutamente la comedia. Y el timing era perfecto, a qué suena, cuál es la musicalidad de toda la película, yo lo veía muy claro desde la primera lectura.

Este tipo de flechazos ocurre muy pocas veces, sobre todo la sensación de que ya es perfecto en el papel y que lo único que teníamos que hacer era procurar no estropearlo, estar a la altura y hacer un trabajo previo, para llegar bien entrenados, que es lo que creo que hicimos entre los cuatro. Sí, fue una maravilla trabajar con ellos, la verdad.

¿Cómo encontrasteis el tono para plasmar ese texto escrito en imágenes? ¿Aportaron cosas los actores durante el rodaje?

Teresa: Sí, sin duda, ellos aportaron muchísimas cosas. De hecho hay que decir que son muy buenos por lo que no nos costó mucho encontrar el tono. Es una pasada cuando escuchas tus diálogos, lo que has escrito, y de pronto, suenan mejor de lo que estaba en tu cabeza. Tienen unas tablas, un talento de verdad, que lo demuestran de una forma impresionante en esta película.

Alexandra: Pero porque realmente en los diálogos y el guion ya estaba todo ahí, realmente no teníamos que hacer nada.

César: Sí, pero mira, por ejemplo, yo siempre me acordaré del momento, y no es un spoiler porque pasa en el minuto 7 de la película, del personaje de Alexandra cuando le dice a su marido: “Me acosté con Coque Malla”.

Recuerdo que la primera vez que tiró la frase en los ensayos, Alexandra se rió, se reía mientras lo decía, sonreía. Y yo pensaba que se reía, porque en ese momento le había hecho gracia. Y la segunda vez que lo volvió a tirar así le dijimos: “Alexandra, ¿por qué lo haces así?”. Y ella nos dijo que era una situación muy surrealista y que ella lo entendía así, desde ese punto de vista. El caso es que nos convenció y fue algo que ella lo tiró de una manera que nosotros escribiendo nunca pensábamos que ella iba a sonreír siquiera, porque es un momento muy heavy, y sin embargo, ahora no considero que esa frase se pudiera decir de otra manera.

Y eso es porque son gente con una intuición cómica alucinante.

Alexandra: Y porque también vas aprendiendo cosas. Por ejemplo, con un director que para mí es muy importante, que es de aquí [de Valencia], Vicente Villanueva. Él trabaja desde un lugar muy curioso y es que tú digas lo contrario a lo que estás pensando.

Y eso sí que me ha servido como herramienta. No siempre hay que interpretar desde ahí, pero por ejemplo, para un caso como este, que me acuerdo que lo debatimos, es muy interesante que el personaje se exprese de la manera contraria a la que realmente se siente, porque muchas veces en la vida nos pasa eso.

Te sientes de una manera y basta que esa emoción tire hacia un lado para que tú la verbalices en una dirección distinta. Es muy curioso, pero es verdad que funcionamos así. Y los actores tendemos siempre a remarcar lo que está escrito. El personaje llora, pues voy a llorar mucho. El personaje ríe… Y de repente cuando haces una combinación de emociones contrapuestas es muy interesante, y casualmente es mucho más real, porque en el fondo somos muy complejos, muy complejos en nuestro comportamiento y en nuestra expresión. Y gracias a Teresa y Cesar por haberme dejado hacerlo así.

Alexandra Jiménez y Hugo Silva en Buscando a Coque Malla. Foto: Filmax

César: Te aseguro que cuando Alexandra lo hizo, en mi cabeza automáticamente fue como: “¡Ni de coña, no, no, no, pero que le está diciendo que se acuesta con… Está loca!”. Claro, y sin embargo es una cosa que ahora dices: “Es genial. Ostras, qué lista es la tía, ¿sabes? Sí, sí. Porque te aseguro que en el guion no estaba puesto ‘Y ella sonríe y dice, me he acostado con…’ No, nada.”

La película además, tiene varias capas que gestionan ellos dos, porque son prácticamente los actores principales, pero tiene varias capas, una comedia con un drama por debajo que nos habla del paso del tiempo, de la rutina, de los mitos, de la pareja…

Teresa: De la pasión, de tener hijos o no tenerlos. Es hacer un balance de tu vida a los 40. Sí, es un poco como lo que querías ser, lo que eres, la vida que te pasa por delante, ¿no? Y que parece que no eres capaz de subirte al tren. Sí, todo eso queríamos expresarlo.

¿Y la experiencia de trabajar con Coque Malla? Con esa imagen de malote, de típico famoso. ¿Qué le pareció a él?

Teresa: Por suerte Coque Malla tiene un sentido del humor increíble y evidentemente todos sabemos, él lo sabe y todos lo sabemos, que no es una persona así. Él leyó el guion y dijo que le había gustado mucho, que empezaba como una comedia muy fina y que ya estaba, que no había que hablar nada más.

Cuando tienes ese sentido del humor y esa inteligencia como la que tiene Coque, creo que ya está, él ya sabe que hemos jugado con todos los tópicos de una estrella del rock porque nos interesaba, porque nadie en realidad conoce sus mitos. Entonces te montas una imagen que no es la real, y bueno, ha sido un lujo y no ha cambiado nada de lo que estaba.

César: Sí, no solamente no nos ha cambiado nada sino que encima nos compuso una canción, que para nosotros también ha sido algo maravilloso. Estábamos en su estudio de grabación y él nos enseñaba las maquetas. Tocando las canciones. Y yo no sabía dónde mirar. Era como: “Ostras, ¿qué hacemos aquí? Tocándonos a nosotros estos temas.”

La canción es perfecta para el relato de la película.

César: Sí. Le pasamos tres notas sobre lo que había que mencionar y él, con muy poco, hizo esta melodía y la verdad es que estamos muy felices.

¿La ciudad de Miami estaba desde el principio?

Teresa: Sí, venía ya en el guion. Nosotros queríamos ir a una ciudad del extranjero, queríamos que los personajes se sintiesen súper perdidos. Una ciudad muy grande donde te tuvieses que desplazar en coche. Miami tiene muchísima tradición musical, con lo cual nos venía muy bien. Y luego es que todo el mundo habla español. No queríamos que se nos perdiera el humor por la parte del idioma pues nuestro humor es mucho de diálogo.

Escribe Luis Tormo

Luis Tormo con Alexandra Jiménez, Teresa Bellón y César Calvillo.