Criterio y olvidos
Escribe Juan de Pablos Pons
El Festival de Cine Europeo de Sevilla apagó el sábado 14 de noviembre las luces de sus salas hasta el próximo año. En la gala de clausura se entregaron dos premios de honor: al director de teatro y de cine italiano Maurizio Scaparro, del que se proyectó su película El último polichinela y, a título póstumo, al guionista español Rafael Azcona, que recogió su viuda, Susan Yudelman.
El jurado del festival dio el sábado a mediodía el palmarés, configurando una propuesta que, como suele ser habitual, contiene aciertos, pero también parece evidente que se ha dejado en el camino algunas piezas de valor.
Lourdes, de la directora austriaca Jessica Hausner, ha conseguido el Giraldillo de Oro a la mejor película. El filme cuenta la historia de una joven que, tras pasar gran parte de su vida en una silla de ruedas, decide viajar al santuario de Lourdes con un grupo de peregrinos. En la localidad francesa se cura de forma milagrosa. Esto despierta la envidia en unos y la admiración en otros. Por su parte, la iglesia católica, a través de sus representantes, asume el papel que le toca, dotando al milagro de validez legal certificada.
En la rueda de prensa posterior al pase de prensa, el miércoles, Hausner dijo de su película, una co-producción austríaca, francesa y alemana, que ha pretendido contar una historia "sobre la injusticia de la vida; sobre que puedes poseer la felicidad y de pronto se esfuma". El premio tiene una dotación de 50.000 euros, cantidad que se destinará a la distribución de la película en España.
Es una decisión que olvida películas de más calidad que a lo largo de la semana hemos visto en la Sección oficial, como Fish Tank o She, a chinese.
El Giraldillo de Plata, dotado con 25.000 euros para su distribución en España, ha sido para Nada personal, de la directora Urszula Antoniak, una producción holandesa e irlandesa, que trata de mostrar que "la soledad es el estado natural del ser humano", en palabras de la realizadora. Sin duda se trata de un premio merecido.
La película cuenta el viaje de una joven holandesa que recorre Irlanda buscando la soledad y el aislamiento ante una decepción amorosa; unos impresionantes paisajes de la región de Connemara refuerzan el mensaje profundo de la historia; la joven que exige que la llamen "tú", acepta cuidar de una casa a cambio de comida con la condición de no tener ninguna relación personal con el viejo dueño.
Nada personal ha recibido también el premio que concede la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (Asecan), que ha destacado "la sutileza y calidez de las relaciones humanas" que retrata y que lo ha calificado de "filme humanista que apuesta por la comprensión, con una realización sobria".
El Premio Especial del Jurado, también dotado con 25.000 euros para su distribución en España, ha sido para 44 Inch Chest, dirigida por el británico Malcolm Venville.
Cuenta la historia de Colin Diamond un simpático y a la vez conflictivo personaje dueño de un garaje, que conoce que su mujer va a dejarle por otro hombre después de más de veinte años de convivencia. La decisión de secuestrar al amante con ayuda de varios amigos complica sobremanera la situación que entra en un callejón sin salida.
El Premio a la Mejor Dirección, que se concede este año por primera vez, ha recaído en el húngaro Roland Branik por Transmisión, y concede 15.000 euros al realizador de esta cinta que muestra un mundo en el que todas las pantallas se han apagado, y que ha recibido también el Premio del Jurado Joven, otorgado por estudiantes universitarios.
El Giraldillo de Oro al mejor documental, dotado con 20.000 euros para la distribución en España, ha sido para la producción española Garbo, el hombre que salvó el mundo, primera incursión como director del productor Edmon Roch, quien ha contado la historia del doble agente español que engañó a los nazis haciéndoles creer que el desembarco sería por el paso de Calais en vez de en las playas de Normandía.
El Premio Eurimages, dotado con 30.000 euros, ha sido para Días de abril, dirigida por Aku Louhimines, película ambientada en la guerra civil finlandesa de 1918.
El Gran Premio del Público, dotado con 50.000 euros para su distribución en España, ha sido para la película francesa Un profeta, del director Jacques Audiard, una poderosa historia carcelaria que ha sido elegida por votación de los espectadores del festival.
Por último, el jurado ha concedido un Premio Extraordinario, por decisión de su presidente, el director Nicolas Roeg, a Pepperminta, de la directora suiza Pipilotti Rist, que ha presentado en Sevilla su primer largometraje. Película menor, que ha llamado la atención del jurado por su experimentación en el uso de los colores como elemento narrativo.
Por otra parte, en esta mañana de domingo hemos conocido unas declaraciones de Ignasi Guardans, el director del ICAA (Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, el organismo que regula el cine dentro del Ministerio de Cultura) que hace un análisis sobre la situación de los festivales de cine en España, en la que a su juicio muchos certámenes chocan entre sí.
Afirma que parece poco defendible que haya 233 festivales en 2009. Por tanto, su idea es reorganizar esta avalancha de certámenes cinematográficos, y en consecuencia, el director general de cine anuncia un cambio de rumbo en el apoyo a estos certámenes, creando una comisión para coordinar la "maraña de citas". Esta situación se entiende como conflictiva: "Algunos festivales españoles compiten con otros lejanos. San Sebastián no puede seguir sin tener en cuenta lo que ocurre en Toronto. Un estreno ya no es local, sino global. San Sebastián, seguirá siendo el gran certamen español. (…) El certamen de Málaga debe ser el escaparate del cine español. (…) Huelva debe ser la gran puerta de entrada del cine latinoamericano en Europa. (…) Otros festivales tienen otros objetivos, como el de cine europeo de Sevilla. Ha encontrado su nicho, pero debe retocar su modelo de gestión".