ROTA Y EL AMARCORD DE FEDERICO FELLINI O FELLINI Y EL
AMARCORD DE ROTA
Por Juan Francisco
Álvarez
La colaboración Nino
Rota–Federico Fellini supuso una de las más notables colaboraciones
compositor-director habidas en el cine. Se ha escrito largo y
tendido sobre la obra de ambos, bien sea por separado, bien sea
sobre sus colaboraciones, y ha prestado para varios libros y artículos,
de entre los que destacamos el libro de José María Latorre, gran
conocedor del cine de Fellini y de la obra de Rota, Nino Rota:
La imagen de la música.
Nosotros aquí simplemente
vamos a prestar una especial atención, y bajo otra mirada muy
particular, a la colaboración que surgió entre ambos para Amarcord.
La banda sonora de
Amarcord supone la colaboración número 14 de Nino Rota de las 16 que compuso para Federico Fellini. Se trata
tal vez de su obra más conocida y más inspirada, aunque también
de su obra más fácil. Cierto es que no podemos olvidar obras como
Ocho y medio, Giulieta de los espíritus o Los
Clowns, por citar algunas de sus mejores colaboraciones. Debatiéndose
entre la ficción y entre la realidad costumbrista y autobiográfica
del director, Amarcord fluye bajo las notas de una música
popular, nostálgica pero a la vez grotesca, ingeniosamente compuesta
por un inspirado Nino Rota. Indisociables una vez más, y con ese
particular sello Rota que, tras su muerte y aún a pesar de los
insuperables esfuerzos de compositores de la talla de Nicola Piovani
o Luis E. Bacalov, nadie supo imprimir.
A decir verdad, a
Federico Fellini le gustaba rodar sus películas con música en
directo, decía que ello motivaba a los actores y servía para que
se pusiesen en situación. En algunas de sus colaboraciones con
Nino Rota tuvo la música original antes de rodar (Roma,
El Casanova y Ensayo de orquesta), sin embargo,
en otras ocasiones esto no fue posible y Fellini utilizaba piezas
de música clásica o incluso música popular muy conocida, o piezas
de otros filmes suyos compuestas por Nino Rota. En Amarcord
se dan estos dos últimos casos.
Amarcord se construye a partir de tres temas musicales. Un tema principal
de tonos agridulces, evocador de nostalgia y de esa simpatía típicamente
popular italiana. Un segundo tema que toma por título “Fogaraccia”
y que se trata por consecuencia del tema que interpreta la banda
del pueblo en la celebración de la hoguera que anuncia la llegada
de la primavera. Se trata pues de un tema más festivo y vivaracho.
Y por último el famosísimo tema del acordeonista ciego de la plaza,
otra vez nostálgico y triste, que nos devuelve a la cruda realidad
que se esconde bajo los personajes de ese común pueblecito italiano.
Y quien mejor que un ciego, a modo de ironía, para reflejar esa
evidente realidad.
El tema principal
es un claro ejemplo del buen hacer del maestro milanés, pues en
él se amalgaman un sinfín de sentimientos: la sencillez de los
personajes; el ambiente pueblerino, con su cura, su loco, su ciego,
la pandilla de traviesos mequetrefes, la mujer adorada por todos,
etc; la nostalgia y el recuerdo por el pasado del director; la
magia y la ilusión de las cosas sencillas, aquellas que sólo se
tienen cuando eres un adolescente; la rebeldía a lo impuesto,
a lo injusto o incluso a lo prohibido; el despertar sexual, la
pasión y el enamoramiento desesperado; la imaginación y el surrealismo
puramente italiano. Por ello no es de extrañar que el tema se
repita hasta once veces más en el filme, no apoyando ni subrayando
las imágenes de Fellini, sino dándoles vida, calor y esa fuerza,
sin la cual Amarcord no sería esa gran película que es.
Esa frescura que posee el tema principal permite que el espectador
conecte desde el primer momento con la música y por consiguiente
con el film. De fácil melodía, su retención permite al espectador
ponerse en situación y así cada vez que lo escucha nuevamente
en el filme, el diferente matiz que Rota le da en cada una de
éstas, más burlesco o más serio, más profano o más correcto, permite
una mayor atracción hacia él y hacia las imágenes, en vez del
efecto de rechazo que pueda suponer la repetición insistente de
un mismo motivo musical.
El tema de la
“Fogaraccia” es un tema a lo Stravinsky, como Nino
Rota reconoció su influencia aquí presente. Acompaña a la celebración
de la quema de la hoguera con los trastos viejos y malos recuerdos
de los habitantes del pueblo. Rota permite en la ficción que el
barbero del pueblo diga en el filme que ha sido compuesto por
él y sus primeras notas surgen de un flautín que maneja el barbero
y que enlaza mediante un encadenado sonoro con la mencionada fiesta.
En su interpretación, Rota se permite el lujo de que se haga una
mala ejecución del tema para así dar más realismo a éste ya que
se trata de la banda de músicos aficionados de un pequeño pueblo
italiano. Incluso las trompetas de la banda distorsionan el tema
al querer con ello sus intérpretes sobresaltar al personaje de
la Gradisca, la guapa y “maciza” del pueblo, cuando aparece delante
de ellos.
Este segundo tema
principal es reutilizado por Rota y Fellini en la escena “Tutti
a vedere il Rex”, esa escena en la que el espectador se queda
perplejo al ver cómo los personajes del filme, el pueblo en definitiva,
abandonan el pueblo y se van al puerto. Cogen desde patinetes
hasta pequeños botes y se adentran en el mar, sin saber muy bien
el porqué hasta que aparece el gran Rex, ese trasatlántico que
surca los mares y que deja anonadados a todos y que irónicamente
era el gran símbolo del fascismo. Al fin y al cabo, para los personajes
del filme, esta visión nocturna del Rex, les supone una fiesta
y ese ritmo trepidante del tema de la “Fogaraccia” encaja
perfectamente con el ritmo desesperado de éstos hacia la atracción
de la semana. En esta escena están presentes los tres temas, pues
en el desplazamiento del pueblo al puerto suena este tema; en
la larga espera en alta mar el ciego, que irónicamente también
ha ido a “ver” el gran Rex, interpreta de nuevo su tema. Cuando
aparece el Rex se crea un pequeño silencio y cuando se celebra
con júbilo su presencia se hace con el tema principal de fondo.
Por último el tema
del ciego del que ya hemos comentado que aparece en la escena
del Rex, tiene su presentación al inicio del filme, cuando en
esos travellings iniciales a lo largo y ancho del pueblo,
le vemos en la plaza interpretando al acordeón ese tema tan tristón
y apesadumbrado. Curiosamente este tema era el que inicialmente
se iba a convertir en el tema principal del filme, pero Fellini
y Rota, con buen criterio, lo desecharon como tal por su dura
tristeza y lo mantuvieron como tema secundario. También fue de
toda la música de Rota del filme, la que antes se compuso, pues
este tema lo terminó Rota antes de ser rodada la película, a partir
de un tema musical que se escucha en los últimos minutos de Los
clowns (en la muerte del payaso). El tema de la “Fogaraccia”
le siguió en la cronología compositiva y el que más tardó en aparecer
fue el que a la postre se convirtió en el tema principal, y que
como ya hemos dicho se escucha en la película en numerosas ocasiones.
Nino Rota se veía
obligado por Fellini a utilizar y adaptar diversas piezas populares
para las bandas sonoras de sus películas. Éste iba a ser un nuevo
caso, ya que Fellini quería utilizar la conocida pieza “Fascinación”
para la secuencia de la Gradisca y el príncipe. Con ello, Fellini
creía que podía conseguir una aceptación y estímulo inmediato
en el espectador, que con una pieza original compuesta expresamente
para la ocasión no era posible. Sin embargo, el hecho de dejar
el montaje musical de esta secuencia para el final les permitió
a ambos darse cuenta de que el tema principal iba como anillo
al dedo. Con él se conseguía este estímulo buscado pues el tema
principal ya se había escuchado previamente a lo largo de todas
las secuencias que preceden a ésta en el filme. Además, no podemos
olvidar la gran facilidad de retentiva que posee el alegre y jocoso
tema principal.
También hay concesiones
a la música preexistente y motivada por diferentes situaciones,
en otras tantas escenas en las que se dan cita temas tan variopintos
como el de Salomé de R. Soltz para la escena de la anécdota
del vendedor ambulante; Biscein y las odaliscas del Emir
hospedadas en el Gran Hotel; el tema de La cucaracha de
Galdieri y Savino, así como temas de Stormy weather de
Arlen y Hoehler para enlazarlos en un único tema llamado Lo
Struscio.
Reseñable es también
la boda de la Gradisca con el carabinieri, en la que aparece
nuevamente el ciego de Cantarel y su acordeón. En ésta, Rota entrelaza
el tema del ciego con el tema principal, dotándoles de una tristeza
conmovedora. La Gradisca aparece llorando en su despedida del
pueblo, ella que soñaba con casarse algún día con Gary Cooper,
se ve casada con un carabinieri calvo y madurito y abandonando
el pueblo donde había sido tan querida y deseada.
Para finalizar, solamente
quisiera volver a remarcar que ese binomio Rota-Fellini se hace
aquí en Amarcord indisociable y que la música de uno no
sería sin la película del otro y viceversa. Dos genios que se
complementaban, se necesitaban y juntos a los demás nos deleitaron
y nos deleitan.
La música de Nino
Rota para Amarcord se ha convertido ya en un símbolo, en
la abanderada de la música de Rota para Fellini e incluso podríamos
decir que en la abanderada de la música para el cine, social y
popular, italiano de los sesenta y setenta, con el permiso del
maestro Morricone.