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ENTRE DOS FUEGOS (películas con momentos logrados, con cierto interés pero que no llegan a la categoría de buenas)
Los años bárbaros de F. Colomo. Sabemos que cualquier cosa que observa Colomo tiene que convertirse en comedia. Es el caso de este film basado en un hecho real: la fuga de dos estudiantes condenados como "reos políticos" a la construcción del valle de los Caídos. Los terribles años cuarenta de la posguerra viven pues en el film. Una fuga, la de los dos personajes, en la que fueron acompañados por dos extranjeras (Barbara Salomon Probst y la hermana del escritor Norman Mailer). Una huida que tenía como fin llegar a la frontera francesa algo que sorprendentemente consiguieron. Lo mejor del film es la mera descripción (lo que se imagina más que lo visto) de aquella triste época de nuestra historia, así como la relación amorosa que va surgiendo entre las dos parejas (excelente la secuencia en la noche que termina con el baño en la playa). Lo peor la presencia de unos malos de una pieza (el jefe de falange que interpreta Echanove), personajes más que discutibles (el crítico homosexual), cierta tendencia al fácil simbolismo (los personajes se "desnudan" - se liberan interna y externamente - en la playa, el escritor arranca la pistola al falangista clavándole un lápiz: la razón y cultura frente a la barbarie y la fuerza) o la media hora final totalmente fuera de lugar. Con todo un film que se ve sin demasiado esfuerzo. HISTORIA. AÑOS 40.
El evangelio de las maravillas de Ripstein. Desigual, desordenada y caótica como un fresco mejicano. Ripstein vuelve a jugar a ser Buñuel, pero la distancia entre ambos (aquel fue ayudante de dirección de éste en varias películas) es muy grande. Viridiana, Nazarin se esconden entre las blasfemas y delirantes imágenes de esta corte de los milagros que implora, desde su pobreza, la salvación en la muerte del milenio que llega. Vírgenes sexuadas, homosexuales aceptadores del sacrificio, falsos visionarios son los pobladores de la "Nueva Jerusalén", una galería de desheredados que se mueven al ritmo de oraciones, conjuros y tambores (¿de Calanda?). Entre la iconografía del cine bíblico y la pintura surrealista de Buñuel transcurre este desordenado y estrafalario film de Ripstein donde lo mejor es (como en La mujer del puerto) el diferente punto de vista de una misma situación algo que se plantea al comienzo cuando los personajes son presentados. La segunda parte contada en forma lineal está mucho menos conseguida y no logra, incluso, sacar juego a muchos momentos que así lo requerían. El sueño de unos desheredados se confunde con el cine como fábrica de sueños, una idea muy forzada y bastante mal rubricada por parte del realizador, sobre todo por su tono insistente en un afán de dejar claro su punto de vista. CINE. RELIGIÓN.