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EL DILEMA (¿Dónde entrarían estas o aquellas películas? ¿Dónde colocarlas? Están bien pero no llegan a ser buenas, pero tampoco merecen ser tratadas como obras medianas. Lo dicho un dilema)

 

En estado crítico de Lumet

El director americano, experto en denuncias, trata un tema importante desde un planteamiento irónico y, en ocasiones, de descarado humor. No podía ser menos para descargar de dramatismo una historia llena de rabia y dolor: la situación de los enfermos en los hospitales norteamericanos. Nada tiene que ver este film con las historias de abnegados médicos retratados en películas como No serás un extraño o en ciertas series televisivas. Lumet sabe hacer cine para demostrarlo le basta y sobra el inicio: la cámara sigue (mientras aparecen los títulos de crédito) a una enfermera mientras va pasando por las diferentes habitaciones donde se encuentran los enfermos. Crítica furibunda a la clase médica, a los hospitales para ricos, a las casas aseguradoras, a los hipócritas defensores de ciertas propuestas. Como no podía faltar en un film de Lumet existe un juicio, algo que parece marca de fábrica desde que dirigiera hace años (es un realizador que pertenece al grupo de los que pasaron a Hollywood desde la televisión) la claustrofóbica Doce hombres sin piedad.

Película además que promueve una serie de propuestas sobre cuestiones complejas desde el punto de vista de una moral (muchas veces hipócrita, como trata de demostrar la película): ¿se debe sustituir al médico por unas máquinas?, ¿hay que mantener la vida del paciente aunque se sepa que es irrecuperable o que su estado es puramente vegetativo?, ¿cuál debe ser la actitud del médico frente a una petición de "dejarse morir" por parte del paciente?.

Lastima de una parte final (el arreglo del "contrato" por parte del médico protagonista), que recuerda demasiado al cine de Capra: el hombre enfrentado a todo un sistema, aunque nuestro hombre (un excelente James Spade) no sea un bueno sin contaminar con en aquellas películas (Caballero sin espada, ¡Qué bello es vivir!, Vive como quieras...). De todas formas algún toque logra salvar el giro del médico concienciado (la "religiosa" hija mostrando sus verdaderos sentimientos). Tampoco se entiende muy bien la inclusión de unas secuencias oníricas con diablos y ángeles o el mostrar en determinados momentos un incoherente montaje alternativo, que fracciona innecesariamente la acción mostrada (la cena, por ejemplo, del médico con la hija modelo del paciente, mientras la enfermera se plantea en el hospital como afrontar el caso de un joven que le pide morir).

Quedan unos personajes admirables (el médico emérito, el abogado de los médicos, la enfermera amiga del protagonista), una mordacidad loable, una crítica acertada y algunos momentos realmente excelentes: el plano final, es un ejemplo de simplicidad y efectividad narrativa en función de una determinada idea. Película dura y polémica en la que Lumet nos da lo peor y lo mejor de si mismo. Debería ser de visión obligatoria en la Facultad de Medicina o para todos los médicos residentes en cualquier hospital. MEDICINA. MORAL. EUTANASIA.

Adolfo Bellido


Geanalogía de un crimen de Raúl Ruiz.

La nueva película del cineasta chileno Raúl Ruiz, está basada en un hecho real acaecido en Viena en los años veinte, en el cual una psicoanalista descubre que su sobrino de cinco años presenta tendencias homicidas. Con este fondo, el realizador nos presenta una historia surrealista en la cual imaginación y realidad se entremezclan. No hay que olvidar en ningún momento que la historia nos es contada a través de la mente perturbada de la abogada (Catherine Deneuve). Es ella la que al principio de la película lee la fábula china, sobre la que va girando en círculo la historia, en la cual la víctima, para vengarse de su asesino, se reencarna en otra mujer de la que se enamora el homicida. Y es la abogada la que establece la identificación entre ella y la víctima del muchacho, al leer el diario en el que la psicoanalista iba haciendo sus anotaciones. De esta forma se nos presenta una historia tan esperpéntica para los personajes como para el espectador. En este sentido es interesante el hecho de que los miembros de la secta, a la cual pertenece la psicoanalista, gusten representar escenas de asesinatos, que son vistas por los protagonistas en una habitación oscura, a través de un falso espejo rectangular.

Se trata pues, de un filme complejo que cuenta con una excelente realización e interpretación, que arrastra al espectador si éste se deja llevar por lo absurdo de la historia. PSICOANÁLISIS.

Alejandro Bellido Ramos.


El hombre que susurraba a los caballos de R. Redford

Al progre de Redford no le suelen tratar demasiado bien los críticos. Al menos cuando dirige. Una pena. Su primera película en esta faceta fue Gente corriente y gano el Oscar a la mejor película. Algunos aun no se lo han perdonado. No era un mala película. Mostraba a un realizador preocupado por los seres. Ahora nos presenta su quinta película como director. Es la primera, de ellas, además, en la que aparece como actor principal. Hay aquí más cine que en muchas de esas producciones tan valoradas y tan nimias. Un ejemplo: al comienzo la pantalla se va ampliando. Se muestra así el paso de un mundo cerrado a oro abierto. La civilización frente a la naturaleza. El Oeste contra el Este. Nueva York contra Utah. Existen más cosas en ese inicio. El viaje a través del país de una madre, su hija coja y un caballo traumatizado viene dado por el sonido. La conjunción de emisoras de radios narra el paso que conduce a un silencio total: el encuentro con la naturaleza. Bello momento.

Se ha atacado a la película de blandengue, tonta. No faltaría más. Nada menos que un hombre tratando de curar a un caballo. Eso, además. en más de dos horas y medía. O sea una perdida de tiempo. Quién así hablan ignoran lo esencial. El film habla desde ahí de otras cosas. El caballo es un recurso para plantear temas como el de la educación. Así como suena. Caballo y niña (y madre) van aprendiendo a ser, a saberse seres. El educador del trío es un pletórico Redford. Una secuencia recuerda, en idea, otra de aquel magnífico film de A. Penn llamado El milagro de Ana Sullivan (1963). En Redford se doblega a un caballo ya que no desea ser preparado para la monta. En Penn la institutriz pelea físicamente con la niña sordomuda para mostrarla el camino de su superación. La fortaleza, desde el amor, conducen al milagro.

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Hay otras cosas, otras secuencias dignas de ser tenidas en cuenta. Citaré una tan solo: Redford pasa horas y horas sin moverse, agachado en el suelo, esperando que el caballo venga hacia él. El animal quiere huir pero también quedarse por eso se mantiene a un tiro de piedra. Pero pacientemente hay que esperar a que tome "su" decisión.

Algunos se han volcado contra el film. Quizás, al contrario, admiren cosas como Elizabeth o Salvar al soldadito de Spielberg. Peor para ellos. No quiero decir que E.H.Q.S.C. sea un buen film. No, para serlo le sobra metraje. Se excede al usar los ralentí. Se planifica en detalles infinitos. Algunos innecesarias, demasiado fraccionados. Manías de los directores actuales para perder la totalidad de lo que debe verse, abarcarse. Es decir, con su forma de hacer impiden ver algo. En la película de Redford se agradecen algunos planos de detalles como las miradas entre los personajes, el ojo del caballo. Son la expresión de algo propio de los westerns: el tratar de mirar al otro, conocer sus fuerzas. Eso quiere decir que el film está cercano al western. A algo de lo que simboliza y significa el verdadero y oriundo género americano.

Bella en imágenes, en sonido. Excelentes sus actores. Todos. A veces la película se funde con lo real. El rodaje se realizó en un rancho de Montana. Al parecer no es el propio Redford. Él también tiene allí un rancho en el que se refugia de todo. Este hombre que "come" pantalla ha creado una escuela de cine y un festival para dar oportunidades a los jóvenes que quieren expresarse a través del cine. Se llaman (la escuela, el festival) igual, Sundance. El nombre es en honor del personaje que le dio reconocimiento mundial. Su interpretación del simpático bandido Sundance en Dos hombres y un destino de Roy Hill. Nada menos que junto a su amigo Paul Newman. Redford cree en el hombre, en el amor. cultiva la naturaleza. Allí se refugia y huye de un mundo de prisas, de ruidos. Es un luchador. Defiende a las minorías. Cultiva los derechos humanos. Habla español con la misma facilidad que inglés. No por casualidad. Nació en Tijuana. Allí comprendió lo que era la injusticia de los chicanos perseguidos. Y comenzó a crecer.

Bella pero irregular película. Tiene la calidad de un clásico sin serlo. Gustará si no nos negamos a entrar en unas imágenes que nos hablan de amor, de sentido. Una forma de acercarnos a los seres, de comprenderles y hacerles mejores. Aunque sólo fuera por eso (y el caballo no sea más que un pretexto) el film merecía ser tenido en cuenta. EDUCACIÓN. ECOLOGIA.

Mr. Arkadin


Pequeños guerreros de Joe Dante

Se aplaude la grosería de los hermanos Farrely (Dos tontos muy tontos, Vaya par de idiotas). Se dice que son los equivalentes a los autores populares de la literatura (y del teatro) clásica de los siglos de oro (con Shakespeare a la cabeza), porque sus personajes se tiran ventosidades, eructan o se dan baños de esperma (?): Se intenta vender por cultura lo que es no más que basura. Una cultura inventada por los validos de la incultura, los dioses que se creen infalibles y que ignoran lo que supone el gran dramaturgo ingles o un Lope o un Quevedo. Se vitorea en ciertas revistas de cine (sobre todo por algunos corresponsales americanos) denominadas serias a Spielberg o a Cameron (tanto da uno como otro, al fin y al cabo en esos casos, y en muchos otros de realizadores de otras nacionalidades) como si fueran únicos y geniales. Ellos también se lo creen y son capaces de "denominarse dioses" como hizo Cameron en la entrega de los Oscars de este año ignorando que cuenta, al fin y al cabo, la historia de un trasatlántico que, para bien o para mal, se hundió en el fondo de los mares. Quieren imponernos la cultura de la estupidez, vendernos (al igual que intentan las series de televisión) como "la vida misma" lo que no es más que una gran mentira, un sin sentido alucinógeno destinado a convertir a la humanidad en seres idénticos.

¿Por qué toda la parrafada? Simplemente se debe a una razón elemental, el intento constante de desprestigiar, por parte de unos y otros la obra de un simpático director norteamericano llamado Joe Dante, que sabe de cine, que ha visto cine, que se ríe de la falsa cultura y del falso buen cine de los falsos monstruos sagrados del Hollywood actual. Un tal Mark Robbins corresponsal en USA de "Dirigido" (al paso que va, esperamos que un día de estos se escriba el sólito toda la revista entera) se atreve a exclamar despectivamente, después de citar algunos títulos de las películas de Dante, eso de ¡vaya filmografia la suya!. Pues sí, señor Robbins, por fortuna su filmografia, la de Dante, es coherente, pero no magnifica, crítica pero no obvia, inteligente pero no burda. Hace años pensamos que esa labor (de un director de segunda fila interesante, crítico, fácilmente digerible) estaría en manos de John Landis, pero el tiempo y el comercio, al menos por el momento, le han aprisionado, triturado. Su cine hoy es un espejismo respecto a las esperanzas despertadas. Landis nació en 1950 y su primera película es de 1972. Dante, del que hoy hablamos, nació dos años antes y su primera película es de 1978. ¿Y qué? Pues entre cosas decir que hoy es Dante el director en el que mantenemos aquellas expectativas que nos deparó el cine de Landis.

Dante desde sus primeras obras intenta realizar un cine crítico. Su cine se inscribe más en una serie B que en una serie A. Todas sus obras (en todas ellas) son (o existen) claros referentes al cine clásico-comercial de Hollywood. Además podemos encontrar una determinada línea propia, personal. Ver como "ama" el cine Dante, como rinde homenaje riendo, riendo a títulos y géneros (sobre todo en la divertidisima Gremlins 2, la nueva generación) bastaría para poner en entredicho una película tan inconsecuente (cuya único sentido parece ser el estar realizada en estado de "drogadicción") como El gran Lewosky, al recordar, por ejemplo, el burdo homenaje que los Coen hacen, en una secuencia, al cine musical de Berkeley.

Lo que ocurre es que Dante es incomodo. Su cine es mucho más complejo que lo expresado por una rápida mirada. En su mirada socarrona existe además una puesta en escena que sin ningún sonrojo pone en entredicho a los grandes "colosos" de la modernidad del cine norteamericano. Curiosamente muchas de sus películas han sido producidas por Spielberg y el todopoderoso Midas le da dinero para que Dante sea capaz de reírse en sus propias barbas del cine del "maestro" (?). Nos referimos, claro está, a sus últimas, pero en las primeras que realizó bajo el sello de la factoría Corman, ya existía ese sentido irónico anti-spilberiano. Es el caso de Piraña (1978), una feroz contestación a Tiburón (1975). El film de Spielberg anuncia la era Reagan, proclama (como gran parte de su obra) el conservadurismo más total, la defensa de los "valores" necesarios para poder hacer realidad la existencia de un Imperio, comandados por las derechas republicanas norteamericanas. La contestación se produce con un pequeño film en coste, pero con planteamientos liberales. En Piraña, como casi siempre ocurre en el cine de Dante, se arremete contra las fuerzas vivas del país, sus instituciones más sagradas (el Ejercito o la familia).

Todo este largo prologo viene a cuento de la última (feliz e incomprendida) gamberrada de Joe Dante. Alguien ha dicho que no es un film suyo sino de los autores (excepcionales) de los efectos especiales. Claro, que es un Dante. Hay está nuevamente la amenaza de los todopoderosos (el helicóptero dominante que recuerda a aquel otro que volvía a insinuar el peligro en el falso final feliz de Matinee) descendiendo desde "el cielo". Hombres de negocios dispuestos a lo que sea con tal de ganar sus buenos dineros. Se trata, aquí, de crear unos nuevos juguetes. El "querente" millonario exige juguetes violentos frente a la proposición de crear unos juguetes para que los niños aprendan (¿aprender? Una palabra que muchos desean, actualmente, al igual que el dueño de la empresa desterrar de la circulación). ¿Y que más se presenta en el film? Una familia encantadora (nuevamente Spielberg) vista (otra vez Dante) con la misma mala uva de siempre. En aquellas urbanizaciones llenas de casas iguales (algo que tan bien mostrará Tim Burton en Eduardo Manostijeras) se esconden muchos odios, mucha violencia generada (¡como no!) por las mil series violentas de TV donde los personajes matan y asesinan en planos llenos de sangre y vísceras (¿se enterará Spielberg que un film, como pretende - al menos eso dice - en el caso de su soldadito Ryan no puede ser antibelicista por el simple hecho de mostrar tripas al aire o miembros amputados? Y no lo es simplemente porque ese hecho forma parte de la vida de los jóvenes: un universo de imágenes gores o no - bastaría un mirada a los informativos diarios - que están recibiendo constantemente).

En Pequeños guerreros (nuevamente con música del gran Goldsmith) el universo familiar se ve cercado por un peligro que no imagina, algo que su propia sociedad, su entorno ha creado. Unos juguetes que toman vida, que han sido creados para matar y cuya vitalidad está en función de unos chips que vende el Ejercito para "sacar dinero", ya que están deteriorados. Chips que generan la violencia y que han sido creados para destruir a otros inocentes juguetes, creados (o condenados) para perder. La metáfora, salvo que nos neguemos a admitirla, es clara. Ojo a los que no rodea, ojo a los salvadores del mundo, a los vecinos impositores de sus ideas. Hay que estar despiertos y rehuir, contraatacar, contra las imágenes del cine, de la televisión, de los medios de comunicación. Mucho cuidado con los validos salvadores del mundo, inútiles vampiros (como se muestra en esa gran película de Dante que es Aullidos), dominadores de ondas y medios de comunicación. Ironía no le falta a Dante. Conocimiento cinematográficos mucho menos a pesar que a veces se vuelvan contra él como ocurrió en El chip prodigioso parodia no acreditada de Viaje alucinante.

La familia en el cine de Dante no es un remanso de paz. Es una mentira que genera monstruos. Como en este film. En esa realidad de la ultraderecha perseguidora de aquellos que no opinan como ellos, Dante se mantiene alerta con su mirada cínica y cachonda. Los muñecos diseñados para matar son unos comandos del Ejercito americano con cara de asesinos en serie. La ridiculización de películas patrióticas o del estilo Rambo viene dado por una serie de detalles como puede ser la parodia de Patton de Schaffner con el discurso patriótico del jefe del comando con fondo de la bandera americana o inclusive (en la versión original del film) con las voces de los juguetes "comandos", que corresponden a las de algunos actores de Doce del patíbulo de Aldrick.

Algún dato más sobre el film: las mujeres son las que toman la iniciativa, los juguetes hechos (excelente el trazado de ese pueblo, los Gorgonitas) para perder se hacen preguntas una de las cuales (¿por qué nosotros tenemos que ser siempre los vencidos?) les lleva no a huir sino a defenderse y luchar junto a las "familias" de carne y hueso para sobrevivir.

El final es tan falsamente feliz (y tan triste) como el de la mayoría de los films de Dante. El pueblo Gorgonita marcha en su barca de juguete por un río de verdad en busca de su pueblo, un pueblo que nunca encontrará: Mientras tanto el "dueño" de los juguetes decide enviarlos al estar "estropeados" los comandos a América del Sur (suponemos que para cargarse a tanto rojo suelto como hay por allí y como ayuda de combate para las múltiples dictaduras que hay por allá).

No todo es perfecto en el film. Ni tan siquiera es uno de los más estimulantes de Dante (esos absurdos personajes estrambóticos como el del tonto-lewisiano imaginador de juguetes o el distorsionador vecino "dictatorial", sin olvidar la resolución de algunos momentos, el alargar innecesariamente la anécdota), pero se trata de un digno y progre producto propio del hombre que se permitió (sin que casi nadie se diera cuenta) poner en solfa el (falso) espíritu navideño en Gremlins. Algún día se descubrirá que el señor Dante es algo más que un simple (o divertido) artesano. Esperemos que él no desespere y termine como Landis por pasarse al "comercio". Seguiremos esperando sus andanadas (más serias de lo que parecen) críticas, su irónica reflexión sobre Spielberg y sus seguidores realizando (curiosamente) películas bajo el techo protector del "mimado" realizador. ¿No existe en esta película, en un ser Gorgonita, hasta una clara tomadura de pelo hacia la criatura de ET?. JUVENTUD. MEDIOS DE COMUNICACIÓN. CINE DENTRO DEL CINE.

Adolfo Bellido


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