| EL DESENCANTO (películas de las que esperábamos mucho más de lo que
nos ofrecen)
Very bad things de Peter Berg Una gamberrada de proporciones inimaginables. Estamos ante una nueva propuesta del cine denominado políticamente incorrecto del que son ejemplo títulos como Algo pasa con Mary o Amigos y vecinos. Pero esta primera obra dirigida por el actor Peter Berg (protagonista de aquella supervalorada La última seducción de John Dahl) no está cercana ni a una ni a otra. No es tan rematadamente mala (en su forma de estar realizada) como la primera, ni es tan ácida ni crítica (ni adulta porque no decir las cosas así) como la segunda. Sobre el papel desea ser una crítica de la familia (ya se sabe amor, hijos, amigos maravillosos, casas con jardín...) americana. Si no lo consigue es por un problema doble: acumular en el guión todo lo que se va ocurriendo para hacer posible el caótico (y salvaje) resultado final, y una mezcla mal entendida de géneros cinematográficos. Como ejemplo de ello la película va planificándose de acuerdo a las leyes (asumidas) que rigen la forma de enfrentarse a determinadas películas. Estas "malas cosas" terminan por ser demasiadas tanto en número como en forma de presentarse. Hay quien (por eso de las copias totales que son ahora las películas) ha dicho que este film bebe en el excelente El quinteto de la muerte. Puede ser que así sea, pero también en sus imágenes se desmenuzan otras muchas ideas tomadas de diferentes títulos pasados y presentes. La crítica a la familia por la destrucción y el horror no lleva sino a ser una fenomenal y macabra broma donde la exagerada sátira obliga a abandonar profundidad en el camino. Un accidente fortuito da pie a una escalada de asesinatos para... salvarse los personajes y la boda feliz que uno de ellos va a celebrar. La idea es clara: de la felicidad al horror solo hay un paso entre otras cosas porque ya estamos en el horror. La fauna de amigos, la odiosa blancanieves-Cameron forman un conjunto de brujos y de diablos capaces de las mayores barbaridades, no se sabe si por pertenecer al mundo en que viven o por haberse fugado de un penal o de una clínica mental (o simplemente por ser retrasados mentales).
La película, con sus grandes lagunas y defectos de guión, de historia, está bien realizada. Tiene un ritmo rápido que esconde todas las debilidades, los inadmisibles cambios en la acción y en los personajes (la mujer del amigo judío haciendo chantaje, presentándose como una judoka de pro...). Con todo lo peor del film es que se convierte en lo mismo que quería criticar. Dejando a un lado la misoginia inaceptable de la historia (no hay nadie que gane en maldad a las mujeres, en especial a Cameron Diaz capaz de lo que sea con tal de llegar a casarse) sus últimas imágenes encierran una condena implícita de todo lo anterior: los malos sufren sus castigos. Apunten: el esperado feliz matrimonio queda reducido a: un marido y un amigo paralíticos (por malos) para siempre (con lo que se incluye esa pérfida y , deplorablemente, risible, presencia de los minusválidos tan abundantes en este tipo de película), el cuidado "por siempre" de unos insoportables diablillos (encima no propios sino del matrimonio asesinado), la mujer (malísima) viéndose (por vida) encadenada a ese tipo de "felicidad". El final con Cameron Diaz gritando no hace sino explicitar su carácter "moral". Ahí tienes lo que querías, parecen decir las irónicas (y lamentables) imágenes finales. Un subrayado totalmente inútil y que hubiera causado el sonrojo de cualquier director crítico. VIOLENCIA. MATRIMONIO. LA MUJER. Adolfo Bellido |