| CERCA DEL CIELO (películas
estrenadas que son buenas aunque no llegan a la categoría de obras maestras)
Larbre de les cireres de Marc Recha. (Consultar SIN PERDÓN del nº 2 de EN CADENA DOS)
Abril (Abril) de Nanni Moretti. (Consultar SIN PERDÓN del nº 4 de EN CADENA DOS)La delgada línea roja. (The thin red line). Nacionalidad: USA, 1998. Direccción y Guión: Terence Malick. Argumento: novela de James Jones. Intérpretes: Sean Penn, Adrien Brody, Ben Chaplin, John Cusack, Nick Nolte, George Clooney, John Travolta. Es muy fácil que muchos espectadores al sentarse para ver la última película de Terrence Malick preparen su ánimo para ver una de guerra, al estilo de las clásicas del género bélico. Pronto se darán cuenta que están contemplando algo bastante distinto, aunque su forma sea un film bélico. Y la primera sensación no puede ser más relajante, más lírica, más espiritual. El director nos ha introducido en una especie de ensoñación místico-lírica donde se recrea (a los sones del Requiem de Fauré) una naturaleza idílica, un mundo armonioso, un paraíso terrenal: tal como el mundo debió de salir de los dedos de Dios en el primer día de la creación.
Porque esto es en el fondo el gran discurso de La delgada línea roja: la belleza del mundo y sus criaturas destruido por la sinrazón de los seres humanos, por el absurdo de la conflagración bélica. Como en Badlands, como en Días del cielo, Malick crea un poema visual pletórico de simbolismos religiosos, donde los hombres se preguntan el por qué de su propia desdicha, de la radical causa de su desfondamiento y su instintiva violencia.
Película más que laboriosa y a veces difícil, que abre un nuevo camino de tratamiento del cine bélico, recuerda en muchos aspectos más a Apocalipsis now de Francis Ford Coppola, que al último film superficial y efectista de Steven Spielberg (su Salvad al soldado Ryan se queda en el sitio que siempre debe haber estado. a la altura del betún). El film de Malick es un poema visual cargado de hondas preocupaciones morales y filosóficas, expuestas muchas veces al hilo de la voz en off de los distintos y variados personajes-soldados que pueblan el film. Cada uno de ellos, con diferentes posicionamientos ante unos acontecimientos que muchas veces les rebasan.
El tratamiento fotográfico de la naturaleza hace que ésta sea un protagonista más en la película: una naturaleza que parece sufrir, tener miedo y morir como les ocurre a los soldados. Una naturaleza capatada con tal primor que parece al mismo tiempo la misma respiración divina: hay mucho de panteísmo en este film que recuerda en este aspecto al cine de Sjömstrom y de Dovjenko o extraído del film Tabú de F.W. Murnau. Hay momentos de un gran lirismo, como los de los planos donde se ven las hierbas altas que cubren las colinas, que parecen temblar y sufrir como si tuvieran propia conciencia. Al final parece primar la esperanza: ese último plano de la planta germinando en medio del agua es todo un símbolo.
El horror de la violencia humana provocado por la guerra no es en ningún momento sustraído al espectador: pero su tratamiento está tan lleno de piedad humana que constituye en el film uno de los momentos más emocionantes de toda la película.
El film está trufado de interpretaciones numerosas de actores punteros. Algunos aparecen en pantalla casi fugazmente y ninguno de ellos se extralimitan en su breve aparición. La música de Hans Zimmer es más que espléndida. NATURALEZA. SENTIDO DE LA VIDA. SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. EL HOMBRE. José Luis Barrera.
La vida soñada de los ángeles ( La vie rêvée des anges). Nacionalidad: Francesa, 1998. Dirección: Erick Zonca. Argumento y guión: Erick Zonca y Roger Bohbot. Intérpretes: Elodie Bouchet, Natacha Régnier, Grégoire Colin, Jo Prestia Ante todo nos encontramos ante dos actrices que interpretan su personaje de manera tan natural que parece que ellas sean así, que su visión del mundo y su forma de estar en el mundo sea esa. Claro que basta ver la interpretación de Elodie Bouchet en Los juncos salvajes para advertir que estamos ante una gran actriz. En segundo lugar, los personajes tienen una hondura que no solo está en el guión, en lo que dicen y hacen; sino en el gesto, el movimiento del cuerpo y de las manos, en la profundidad de las miradas. Frente a los personajes planos a que nos tienen acostumbrados el cine actual, sobre todo el de factura americana - y digo factura en el sentido de fábrica, sin sueños, atenta sólo a cómo se va a colocar el "producto" - a estos/as las vemos evolucionar a lo largo de la película y nos obligan a ir cambiando las opiniones que de ellas nos forjamos ante las nuevas situaciones. Son jóvenes actuales, tienen los problemas con el trabajo - siempre se ve en la película la deshumanización de la cadena de montaje, la dureza del tiempo que no pasa repitiendo mecánicamente un gesto que parece no acabar nunca - con el paro, intentan pasarlo bien, divertirse, amar y ser amadas, pero dentro de la concepción de personas normales, con la dureza que a veces las situaciones tienen para los jóvenes reales, no de chiquitos del barrio de Salamanca, no de los descerebrados a que nos tiene acostumbrados la televisión, que siempre están comiendo o bebiendo tan ricamente con buenos trabajos y después se quejan de la vida - a esos los mandaba yo a que pasasen una temporada en las "favelas" de Río -. El encuentro casual de dos chicas de veinte años va a provocar el enfrentamiento de dos formas de sentir y de entender la vida. Isa, la chica de los ojos profundamente negros, aparentemente ingenua, generosa, capaz de tirar para adelante ante la adversidad y Marie introvertida, sensitiva, traicionada por la aparente frialdad que tiene ante los hombres. Y estos también rompen moldes y tópicos: los dos gorilas de la discoteca tienen corazón. Incluso son generosos. Quien no sale bien parado es el dueño de la discoteca, el niño bonito, el destrozacorazones, la persona sin escrúpulos que sabe bien lo que quiere.
La película es dura, porque este fin de siglo no es precisamente el mejor para los jóvenes. Los sueños han sido expulsados de lo que pudo ser el paraíso de una sociedad del bienestar. Ante esa dureza, el mañana hay que inventarlo cada día. Eso es lo que hace Isa que es flexible y sabe adaptarse a las circunstancias. Los sueños de Marie no tiene cabida ene este mundo y es incapaz de razonar o adaptarse a la realidad cuando le es adversa. También está la diferente relación que cada una de ellas ha mantenido con sus padres. Isa ama a su madre, desea verla. Marie odia a su madre y la desprecia por seguir con su padre. En el fondo sueña con una vida en la que el amor, sexo y prestigio social vayan unidos. Desea lo que no ha tenido. Quizás la vida soñada de los ángeles. PARO. JUVENTUD ACTUAL. Daniel Arenas |