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HUIDA HACIA EL SOL (películas malas)

 

Estado de sitio (The siege). Nacionalidad: Norteamericana, 1998. Dirección: Edward Zwick. Guión: Lawrence Wright, Menno Meyjes y Edwards Zwick. Argumento: Lawrence Wright. Intérpretes: Denzel Washington, Annette Bening, Bruce Willis.

Una nación en estado de sitio, una ciudad militarizada, con toques de queda nocturnos, detenciones ilegales y suspensión de derechos ciudadanos es sin duda la situación más desastrosamente social a la que se puede llegar. Pero si eso llegara a ocurrir en el país más orgullosamente democrático (¡?) del mundo, como son los EEUU, sería ya el caos para el resto del mundo. Esta parece la propuesta estúpida y tramposa que el film Estado de sitio desprende. Una vez más se nos presenta el prepotente modus vivendi yanki como modelo y único camino de salvación.

Triller político, que es el género de moda que impera en la industria del cine de USA, Estado de sitio pretende una reflexión sobre los peligros que los radicalismos extremos pueden acarrear a la verdadera democracia: disolver a ésta y hacerla caer en los mismos métodos que utilizan los enemigos de la democracia o como se pregunta en un momento de la película el mismo protagonista: "¿Para combatir a un monstruo hay que convertirse en otro monstruo?" . Ante la suspensión de los derechos civiles y frente a la imposición de un régimen militarista no queda más remedio que unirse todos los ciudadanos a pesar de sus diferentes ideologías y creencias para conseguir la normalidad democrática. Ese es el sentido de las secuencias finales –con una puesta en escena rutinaria y ridícula- de la manifestación ante el ayuntamiento de Nueva York.

Todo en el film es irritante: insoportable el valor, el arrojo y la desprendida bondad de Denzel Washigton, encarnando una vez más al típico y abnegado héroe americano. Cargante aún más a Bruce Willis –un actor que parece hinchar de autosuficiencia todas las película donde actúa y que por cierto nunca interpreta- en el papel del militar fanático y dictatorial. Antipático y confuso es también –y además poco creíble (¿problema de casting?) el personaje que interpreta Anette Benning, de la ex-agente de la CIA que simpatiza con la causa palestina y que por causa del amor parece más cegata que un topo con gafas. Cargante en fin, la perversidad infinita y diabólica de los terroristas árabes, de los que naturalmente nada se dice sobre las causas de tal maldad.

La estructura del film es de lo más clásica y su hilo narrativo a veces se pierde en cierta confusión, con saltos narrativos algo gratuitos, que indica fallos en el guión. El grupo protagonista –el equipo del FBI que anda persiguiendo a los terroristas islámicos- siempre anda corriendo detrás de los fanáticos asesinos y llegando tarde menos, claro, al final de la película. Por lo, demás sobran discurso edificantes y algo grandiloquentes y falta un elemental análisis de las causas reales del desesperado fanatismo que provoca las masacres de los ciudadanos neoyorquinos.

El desenlace final, aún rompiendo algo el tópico del final feliz, es bastante gratuito y huele a trampa narrativa. Sólo un detalle que da cierto interés (¡) al film y es su atención a los pormenores realistas de los atentados, como puede ser la sangre que el protagonista del film vierte. TERRORISMO.

 

José Luis Barrera.

 

 

Aparte de esta película de Zwick se estrenaron una serie de films que directamente pasan a englobar la lista de las peores del mes. Se trata de la nueva versión de Doña Barbara de Betty Kaplan (al parecer especialista en novelas latinoamericanas ya que antes había llevado a la pantalla una obra de Isabel Allende), la patosa Patch Adams de Tom Shadyac, el Equipo mortal ( mortal de necesidad) de Che-Kirk-Wong, el intento de comedia de Experimento chiflado de Penelope Speeris, un film británico con muy poca gracia (a pesar de - o por ello - sus "cargantes" citas irónicas) Arrogantes y exquisitos de Gary Sinyor, la equivocada película de Navidades estrenada con retraso, Jack Frost de Troy Miller, la incomprensible exaltación el surf , En las manos de Dios, realizada por el especialista (ahora se pasa al otro lado) en cine pseudoerótico Zalman King (Orquídea negra, Cuando llama el deseo, Delta de Venus...) o las más que decepcionantes (viniendo de quien vienen) Uno de dos de Patrice Laconte (en bajisimas horas al servicio de Delon-Belmondo) o Cosas que importan un melodrama de "miedo" firmado por Carl Franklin (como quien dice, ayer mismo filmo nada menos que Un paso en falso o El demonio vestido de azul. ¡Para que te fíes de los nombres!).


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