CON LA MUERTE EN LOS TALONES |
| El Sr. Kaplan se disculpa por no haber podido escribir el correspondiente abecedario mensual (convenientemente será descontado del sueldo). Como única justificación manda la misiva que recibió hace varios días, y que le ha obligado a salir para Estados Unidos. Dice así:
"América vuelve a necesitar de tus prestigiosos y garantizados servicios. Es peciso que urgentemente te presentes en Los Ángeles. Las "viejas" hordas rojas intentan dinamitar la magnifica y sapientisima gala de entrega de los Oscars, 98. Tu misión será no permitirlo. También deberás intentar convencer a los académicos poco amerícanos para que voten al soldado Ryan. Es un acto de justicia y de honor para todo americano que se precie de serlo. Evitar el premio a ese otro producto que no huele demasiado bien (ni en el título) de la delgada línea. Protege también, de sus enemigos, a Elia Kazan. No permitas que desfallezca. Sería interesante que en su discurso, al recoger el premio, hable de la grandeza moral que supuso denunciar a tantos odiosos escritores y directores, que trataban de vender a nuestro sacrosanto y bendito país.
Nunca olvides el Álamo. Firmado: R. Reagan"
Lo que no sabe el "extraño" firmante es que Kaplan es un agente múltiple. |