C&I_Peq.gif (32982 bytes)

EnCad_Separado.gif (2838 bytes)


ENTRE DOS FUEGOS (película con momentos logrados, con cierto interés pero que no llegan a la categoría de buenas)

 

El extranjero loco (Gadjo Dilo). Nacionalidad: Francesa, 1997. Dirección: Tony Gatlif. Argumento y guión: Gatlif, Kits Hilaire y Jacques Maigre. Intérpretes: Romain Duris, Rona Hartner, Izidor Serban, Florin Moldovan,

(Consultar SIN PERDÓN del nº 3 de EN CADENA DOS)

 

Mi vida en rosa (Ma vie en rose). Nacionalidad: Francia-Bélgica-Inglaterra, 1997. Dirección: Alain Berliner. Argumento y guión: Alain Berliner y Chis Vander Stappen. Intérpretes: Michèle Laroque, Jean-Philippe Ecoffey, Héléne Vicent

 

Las buenas intenciones (y en este mes sabemos bastante de ello) no lo son todo. Este film (demasiado cursi) quiere contar la historia de un niño que desea ser una niña. Una historia sobre el intento de normalizar un problema. Un canto a la tolerancia y a la necesidad de defender unas determinadas propuestas. Hasta aquí lo correcto. Lo que ya no lo es tanto es la forma de contar la historia. Las simplicidades de un guión tan "rosa" como el propio título. Un cuento, en definitiva, termina siendo la película. El mundo de bondad, de "admisión" que representan los personajes es enormemente simplista y engañoso. Para narrar esta historia se necesitaba otro desarrollo. Quedan pues las intenciones. Lo otro (las luchas y la angustia del niño) lo debe poner el espectador. Claro, eso sería otra película. Esta es demasiado simple y bonita. O sea, "igual" que la vida misma, al menos para ciertas versiones o visiones. TOLERANCIA. CAMBIO DE SEXO. Mr. Arkadin

 

 

Hi-Lo Country. Nacionalidad: Norteamericana, 1998. Dirección Stephen Frears. Guión: Walon Green. Argumento: la novela de Max Evans. Intérpretes: Woody Harrelson, Billy Crudup, Patricia Arquette, Penélope Cruz

Lo que no se le puede acusar a este director inglés, a veces algo irregular, es su ausencia del sentido de riesgo. La producción filmografica de este cineasta –siempre critico y amargo- salta tan pronto el océano como los géneros con que trata sus filmes.

Hi-Lo Country.jpg (16761 bytes)

 

Hi-Lo Country es un film de retorno a los Estados Unidos y un film lleno de las características de western crepuscular (de hecho, parece ser que el especialista en este tipo de westerns, Sam Peckinpah quiso rodar este film). Nos habla de la amistad de dos hombres que han peleado en la Segunda Guerra Mundial, de sus intentos por establecerse en un rancho, a través del trabajo como cowboys y de la competencia amorosa por una misma mujer.

Como en tantas películas de Frears, cierta frialdad y feísmo hacen que el espectador no sienta demasiada empatía con los personajes ni con lo que sucede en el film. La película deviene entonces en algo lánguido y distante. Más aún cuando muchas de las situaciones no llegan del todo a cuajar, muchos de los momentos dramáticos están resueltos con demasiada prisa y no mucha lógica y cuando los personajes encarnados por actores que o están a punto de pasarse (Woody Harrelson, una vez más, sobreactúa) o a punto de gelificarse por sus heladas interpretaciones, como son las de Patricia Arquette o Billy Crudup. La interpretación de Penélope Cruz, de estreno en el cine americano, es más bien normalita, haciendo el típico papel de la mexicana chica inocente y de repuesto, en el amor. El mismo desarrollo de los personajes femeninos queda muy desdibujado y empobrecido, especialmente el de la casi tópica femme fatal Patricia Arquette.

Le falta fuerza y calor a esta película, y eso que el argumento esta muy cercano al melodrama, con un extraño y gratuito fratricidio incluido. Incluso los mismos lugares comunes propios del cine del oeste: la partida de cartas, el enfrentamiento con el cacique son desaprovechados constantemente. Stephen Frears debería plantearse por qué la musa de su inspiración le abandona cuando él deja el ámbito donde se mueve a sus anchas: el cine de reflexión social y marginal y de modestos presupuestos.- José Luis Barrera.


VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL

VOLVER A SIN PERDON