AMANECE QUE NO ES POCO (Relación de películas que con un poco de suerte pueden llegar a entretener)

 

The Matrix .- Nacionalidad: USA, 99. Argumento, Guión y Dirección: Andy y Larry Wachowsky.- Intérpretes: Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss

 

“Somos de la misma materia que los sueños y nuestra corta vida acaba con un dormir” : esa breve frase de Ricardo III de Shakespeare, de pocas palabras y largo discurso reflexivo podría ser el resumen de esta larguísima, pedante, farragosa y ruidosa película que pretende ser el no va más de ese más difícil todavía espectáculo circense en que se está convirtiendo el cine descaradamente comercial procedente de USA.

 

Película esperadísima por parte de cierto público adolescente, especialmente habilidoso en los videojuegos o “hackers” enganchados a Intenet, y que incorpora las últimas técnicas del papanatismo informático. The Matrix es una especie de conglomerado de imágenes muy impactantes con toda suerte de reflexiones filosóficas, religiosas, mitológicas y literarias. Al final se queda en una bastante simple narración que sigue el tópico de los ciclos de iniciación, muerte y resurrección.

 

El protagonista es Neo (un soso Keanu Reeves), un joven informático que se gana la vida pirateando programas y que es elegido por un grupo de resistencia que vive en la ciudad-catacumba de Zion (¡Sión!) para salvar a la humanidad que anda totalmente dominada en su mente por una vida artificial dirigida por un gran ordenador llamado The Matrix. Neo -como un nuevo Jesús o Sigfrido o Parsifál- tendrá que ser probado, entrenado hasta que él mismo descubra su propia condición de salvador y emprenda la cruzada contra el mal y la dominación del pensamiento único.

 

El argumento bastante elemental, está trufado de frases llenas de fondo, tomadas del Evangelio o de la filosofía Oriental (“existe una diferencia entre conocer el camino y andarlo”, “no creas que sabes quien eres, debes saber quien eres”...), que producen en el espectador formado, si no sonrojo, sí una cierta sonrisa.

 

Pero está claro que en este tipo de películas lo que menos importa es su discurso. En The Matrix lo fundamental es el vertiginoso desfile de imágenes espectaculares, acciones llenas de violencia y momentos llenos de imposible fantasía. Para ello los autores de este film han recogido todos los elementos del cine tradicional de ciencia-ficción y los han repintado con técnicas y temas de la cibernética: invasión de cuerpos por implantación de órganos y prótesis, implantación de “chips” y circuitos, alteraciones genéticas o cirugía plástica. Las secuencias de acción se aliñan con luchas aéreas al modo oriental del “kung-fu” y han sido rodadas con cámaras que filman a 12.000 imágenes por segundo.

 

Al final, uno se encuentra, pese a todas esas grandilocuentes manifestaciones, con una película vacía y sin alma y que además habla mucho sin decir nada.-

José L. Barrera

 

La trampa (Entrapment).- Nacionalidad: USA, 1999. - Dirección: Jon Amiel.- Guión: Ron Bass y William Broyles.- Argumento: Bass y Michael Hertzberg.- Intérpretes: Sean Connery, Catherine Zeta-Jones

 

Robert McDougal (Sean Connery) es un ladrón de guante blanco de fama mundial. Al ser robado en Nueva York un cuadro de Rembrandt, una agente de seguros (Catherine Zeta-Jones), inmediatamente sospecha que ha sido él el autor del hurto. Inmediatamente urdirá un plan rocambolesco para atraparle, fingiéndose también experta ladrona y ofreciéndole dar el golpe del siglo aprovechando el caos informático que se producirá (!) en el cambio de milenio. Pero el maduro ladrón no caerá tan fácilmente en la trampa.

 

¡Menuda trampa de tedio y aburrimiento en la que se puedan ver atrapados muchos espectadores que acudan a ver esta película con el sólo y ficticio ánimo de entretenerse!. El truco y su más grave defecto es que la tal película no es más que un espectáculo increíble y previsible, oscura y rutinariamente contado y realizado a mayor honor y gloria de uno de sus mas avispados productores, el actor Sean Connery.

 

La trampa es una comedia de las llamadas de ladrones de guante blanco (y en ese sentido nos puede recordar a su referentes Atrapa a un ladrón y Charada ) donde el ingenio y la llamada picaresca de los ladrones, aquí se sustituye por insulsos trucos de informática y robótica, agravado aun más por el virus de los efectos especiales que han infectado el actual cine comercial. Lo único que podía haber funcionado bien en la película son las tensiones creadas por la relación entre los dos protagonistas él, un ladrón veterano y muy maduro y ella, agente de seguros, una jovencita pizpireta y algo felina. Pero la relación se convierte en una versión de le eterna lucha de sexos donde Sean Connery hace su aprendido papel de flemático y escéptico adulto y Catherine Zeta-Jones el de seductora e independiente “partenaire”. Al final y como es previsible no les quedará más remedio a ambos que aceptarse y entenderse. Pero que lejos quedan aquellas historias parecidas que protagonizaran, por ejemplo, Spencer Tracy y Katherine Hepburn!

 

El film esta realizado por Jon Amiel, un director británico de teatro y que tiene en su haber filmes algo menos mediocres que éste como Copycat o Sommersby . Aquí ha dirigido un film con un guión sin ninguna tensión, totalmente plano, sin picos ni valles de interés, con escenas repetitivas e increíbles donde ni siquiera las contorsiones que realiza la chica de la película -famosa por ser junto a Banderas la protagonista de La mascara del zorro - para mostrar sus encantos llegan a entusiasmar al personal. José L. Barrera

 

 

La momia (The mummy). Nacionalidad: USA, 1999. Director: Stephen Sommers. Guión: Stephen Sommers, según el argumento de Lloyd Fonvielle, Stephen Sommers y Kevin Jarre. Fotografía: Adrian Biddle. Música: Jerry Goldsmith. Intérpretes: Brendan Fraser, Rachel Weisz, John Hannah, Arnold Vosloo.

 

Cada vez es más difícil distinguir un buen film de un film de éxito: las campañas promocionales y las estratégicas fechas de estreno hacen que triunfen títulos que en otra época del año o sin tanto estudio de marketing quizá pasarían desapercibidos. Y viceversa.

 

En principio, el responsable del film es Stephen Sommers (un protegido de la Disney, para la que rodó Las aventuras de Huckleberry Finn y El libro de la selva ), pero basta ver los primeros minutos para descubrir que el auténtico responsable es el estudio, con todos esos ejecutivos y productores varios que se encargan de diseñar un producto a la medida del gusto medio del público americano (y, por extensión, del resto del planeta).

 

Y decimos esto porque muy pronto queda claro que el autor de Deep rising (un hijo bastardo de Alien dotado de algunas escenas de gran crudeza... para ser un título de terror comercial producido por la filial de la Disney, la Touchstone) debe renunciar a toda la carga morbosa y terrorífica del relato, para orientar sus influencias hacia la serie de Indiana Jones: porque esa es la primera premisa del cine moderno de terror, para ser un éxito no ha de ser terrorífica, simplemente debe asustar de vez en cuando.

 

Pero ni eso. Esta momia tampoco asusta. A veces es hasta divertida (como ese plano en que le sale una cucaracha de su pecho, le sube por el cuello, se mete en su boca por un agujero de la cara y... ¡la momia mastica la cucaracha!). A veces impresionan sus efectos especiales (obra de la omnipresente Industrial Light and Magic). A veces puede llegar a pensar uno que hasta tiene influencias de los dibujos animados (como ese prólogo que parece inspirado en El príncipe de Egipto ). Pero nunca llega a ofrecernos algo realmente novedoso.

 

Queda para la historia uno de los dos errores de guión más imperdonables de este verano: una secta que ha pasado miles de años protegiendo el secreto de Imhotep, cuando llega la hora de atacar a los que han osado perturbar su sueño (o sea, a los protagonistas) interrumpe su ataque y los deja vivos en mitad de la noche... ¿para eso han estado preparándose miles de años? (Para los curiosos señalar que el otro histórico chapuzón del verano se da en Matrix , aquella escena en que para dejarnos rematadamente claro que uno de los rebeldes es “malo”, lo vemos comiendo en un restaurante junto a un miembro del “sistema”: si toda la película se basa en que el sistema no puede entrar en contacto con los rebeldes, ¿cómo puede transcurrir esta ilustrativa escena en un restaurante imaginario? Si de verdad se pudiese producir dicho encuentro, la película acabaría ahí mismo: Matrix ya ha descubierto cómo llegar a los rebeldes. Una escena espantosa, oigan.)

 

Y un último detalle: la banda sonora de Jerry Goldsmith. A estas alturas no vamos a descubrir al último gran clásico vivo (junto a John Williams y Elmer Bernstein), pero comprobar que está en plena forma, que su tema principal con raíces egipcias inunda fácilmente la pantalla y que sus coros nos devuelven el espíritu de La profecía , son detalles que nos llevan a pensar cómo habría ganado la película si se hubiese inclinado más hacia el terror (insistimos, inexistente) y menos hacia la aventura adolescente. Pero, claro, entonces habría fracasado en taquilla, como Deep rising , y así es un gran éxito (o lo que es lo mismo: ya se está preparando La momia 2 ). Puro entretenimiento.

Sr. Kaplan.

 


VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL