AQUÍ UN AMIGO por el Sr. Kaplan y Mr. Arkadin. La revista "Internauta" En cadena dos está abierta a todos cuantos quieran enviar sus escritos, críticas y colaboraciones, así como igualmente a aquellos que simplemente intenta dar sus opiniones sobre el cine que ven o a los que desean preguntar datos concretos sobre películas, directores, técnicos, actores... Los textos no podrán exceder de 20 líneas mecanografiadas. Es imprescindible que estén firmadas. Debe constar el domicilio, teléfono, numero de identidad o pasaporte del autor o autores. El consejo de redacción de esta publicación se reserva el derecho de publicar o dar respuestas a lo preguntado, así como de resumir o extractar cuando lo consideren oportuno. No se devolverán los originales no publicados ni se facilitará información personal alguna sobre los mismos. Se pueden remitir al siguiente correo electrónico (indicar que se trata para EN CADENA DOS.- SR. KAPLAN.- MR. ARKADIN) |
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Ramiro Leython Desde Colombia Ramiro nos pide información sobre películas que se desarrollen en pueblos pequeños y donde aparezcan los personajes típicos de “locos”. Trataremos de convencer a José Luis Barrera para que en uno de sus espacios, “El último de la lista”, acometa esta tarea. De momento citamos algunos títulos como La hija de Ryan ( Ryan´s daugther , 1970) de David Lean, y donde John Mills interpreta a este tipo de personajes, Los santos inocentes de Mario Camus, un film español de 1984 sobre la novela del mismo título de Miguel Delibes (el personaje de “loco” es interpretado por Francisco Rabal), Mi pequeño pueblecito ( Vesnicko ma strediskova , 1985) del checo Jiri Menzel. Hace poco se ha estrenado por aquí un film franco-español titulado Dime que estoy soñando ( Dis-moi que je rêve ) de Claude Mouriéras (1997), que trata de una familia en un pequeño francés en la que aparecen dos personajes que pueden considerarse dentro de lo que preguntas.
Elena Lucas Al “padecer” La amenaza fantasma te habrás dado cuenta que es una fantasmada de aúpa. Un juego de ordenador con uno de los personajes cómicos menos graciosos de la historia del cine. Me refiero, naturalmente, a esa especie de Goofy acuático. Un dato curioso es la presencia en la película de elementos dispares y discordantes. Ya ocurría en las otras entregas, pero en este episodio se llega a alturas difícilmente admisibles. ¿Cómo casar el año y pico mil con las construcciones y elementos de eras perdidas en el tiempo? Algo que Lucas quizás utiliza para dar un sentido intemporal y fantástico a la historia. En cualquier caso incomprensible. Las casas de barro con puertas abiertas por medio de códigos secretos es sólo un pqueño ejemplo. Luego las copias-homenjaes. La carrera de cuádrigas salida de Ben-Hur transformada en una interminable carrera de extraños artilugios. Caza del despistado conductor a go-go, además, impuesta por unos extraños (bandidos) beduinos, que tiran al “plato” (?). O la llegada al palacio real de las huestes del pueblo marino como si se tratase de la llegada de la reina egipcia a Roma en Cleopatra de Mankiewicz. Para que nada falte, la parte final se narra mediante cuatro acciones en paralelo. Como si de un serial serie Z se tratase cada una de ellos se desarrolla de igual manera. Sin terminación se produce la espera, pensamiento de derrota, victoria... de igual manera en todas esas acciones. Una y otra vez se vuelve a lo mismo. Continua vuelta a empezar. La mayor amenaza fantasma no viene de unos tarados que hablan a distancia o de una historia que no se entiende. Simplemente la amenaza es ese simpático (lo cree él) “Peter Pan”, un poco crecidito ya, llamado Lucas. Está, piensa, por encima del propio cine, del bien y del mal. Lo peor es que nos anuncia los dos títulos siguientes de la serie. Eso si la publicidad, como en Titanic , ha hecho correr ríos (pagados) de tinta. Sin faltar, claro está, la (rigurosa) crítica positiva del film firmada por críticos (in) solventes. Una manera de (des) orientar al (in) cauto espectador. Al juego, a la amenaza del fantasma, se rinden hasta los más poderosos (se dicen honestos e independientes) medios del país. Pasen y vean en las publicaciones cinematográficas (?) mensuales las calificaciones de sus críticos especialistas. Verlo para creerlo.
Constantino Guerrero : ¿Que cuál ha sido la mejor película del verano para mi? No tengo ninguna duda Men in war conocida (llamada por estos lares) por el (horrendo) título de La colina de los diablos de acero. Se paso un lunes de julio en el programa de Garci y Cia, en la 2. Enhorabuena por su proyección. Debió de dejar estupefactos a más de uno que no la conociera. Mann (Anthony, claro, el primer -? - marido de Sarita Montiel) filmó uno de los más estremecedores relatos de guerra de la historia del cine. A su lado el soldado Ryan es el torpe del pelotón. O mejor a su lado palidece de vulgaridad el venerado film de Spielberg. Alguién dira que hay ahí mucho de western? Bien, ¿y qué? A Mann le gustaba el western y no podía reprimir sus gustos. Hasta su - mal comprendido - El Cid es un hermoso western. Lo de menos es que la historia (acaso alguien puede dar una versión exacta de tal personaje) del luchador castellano fuera otra. Incluso es poco importante que en ese film se pronuncien frases como España, un concepto inexistente en aquel momento histórico o que alguno de los soldados de la batalla final desarrollada en Valencia-Calabuch, alias Peñiscola, deje asomar un reloj de pulsera. Poco importa todo ello, ante la soberbia lección de cine impartida por Mann, aunque claro está sea muy inferior a la existente en Men in war , una de las grandísimas películas del cine norteamericano de todas las épocas. Y, por supuesto uno de los más impresionantes films de guerra, jamás filmado. El gran cine, aquel del gran Hollywood, nunca muere. Los grandes directores de entonces siguen vivos. Nombres importantes que hicieron historia. Por cierto, el último número de Nickelodeon, la revista especializada de cine de Garci, está dedicado a Nicholas Ray. Un buen número. Nuestro director a pesar de ello está que muerde. No porque no le pidieran que escribiera sobre alguna película. No, es que en su lista-encuesta de las mejores de Ray (en ese número) falta Johnny Guitar . No puede pensar que a él se le olvidará ponerla. Creo que sí, una especie de despiste freudiano. Ahora se tira de los pelos por tal olvido. Será posible él que considera ese film como el mejor de la filmografia de Ray. Nadie es perfecto, jefe.
El amante secreto de Julia Roberts : No, yo tampoco entiendo el éxito de un film como Notting Hill , sobre todo si nos referimos al entusiasmo escrito de ciertos críticos. No hay derecho que importantes (o endiosados) nombres de la crítica digan lo que dicen. ¿Qué es antes la crítica o el medio para el que se trabaja? ¿Dónde termina - o empieza - la información, el análisis y comienza - o termina - la pleitesía al medio para el que se trabaja? Una pleitesía (re) convertida bien en forma de pesetas - o euros - por parte de quien paga la publicidad de los medios, o por el propio medio que no es sino el productor o distribuidor de tal engendro. Podría ser una pregunta de nuestro - probablemente - próximo concurso: ¿Qué medio - honesto - informativo es capaz de presentar críticas deshonestas - pero honestas para sus fines - en sus publicaciones? ¿Sólo uno? Quizás, las cosas no sean como pensamos y simplemente lo ocurrido es que, como estamos en verano, un “negro” se haya decidido hacer pinitos críticos, escondido bajo la firma del venerado analista con poca (o demasiada) vista. Pero a lo que ibamos, la película citada es tan poca cosa como aquella otra de Cuatro bodas y un funeral - mismo guionista, mismo actor -. Como es de ley, se trata de un remake escondido de un film simpático de un - hoy - bastante olvidado director (William Wyler) titulado Vacaciones en Roma . Wyler era un realizador, capaz de lograr películas tan bellas como Los mejores años de nuestra vida . Los protagonistas de Vacaciones en Roma eran nada mas ni nada menos que una inolvidable Audrey Hepburn y un veterano y eficiente Gregory Peck. En el cine actual faltan guionistas, directores, actores de esa categoría. Lo que se pide hoy son fullmontis. Es decir sexo, jóvenes y mentiras escondidas como verdades. El cine de Hollywood al menos no engañaba a nadie. Simplemente en sus tiempos gloriosos nos contaban mentiras que nos parecían verdades. Desde, además, un sentido del cine puro. De una estética y una forma de contar realmente inolvidable.
Antonia D. Jiménez: No hay que sorprenderse tanto frente a las cantidades recaudadas por películas como Muertos de risa o - la temible en todos los sentidos - Todo sobre mi madre . La película de Alex de la Iglesia no hay por donde cogerla, pero a estar a la cabeza - la sobrepasan cosas como la fascista Torrente , aunque el señor Santiago Segura, conducido por la fuerza del dólar, crea lo contrario - de recaudación entre las pelís españolas más recientes. Razones tan simples como el hecho de haberse estrenado masivamente en todo el país, son las que han hecho posible tan sustanciosas ganancias. Naturalmente para que acudieran los espectadores no había más que plantear una propaganda publicitaria inteligente y amplia. Pero en dos semanas se agotó el film. El boca a boca fue concluyente: un fiasco sin gracia. Pero el público, y de un extremo a otro de la piel de toro, ya había pagado su contribución a la taquilla. El otro film en el que se mienta a la madre, lleva a Almodovar en la dirección. Alguien que se cree el epicentro del cine de por aquí y de por allá. Su problema es que se cree lo que cuenta. Convierte sus disparates en indigeribles historias a las que toma, lamentablemente, en serio. ¡Con lo divertidas que podían ser! Almodovar filma simplemente con corrección imposibles culebrones de igual altura (en texto) que cualquiera de los ídem latinoamericanos televisivos. Para nuestra desgracia, y aunque alguien lo intente vender así, el ladino manchego no es ni el irregular Fassbinder, ni el magnifico Sirk.
¿Que qué pienso de Santiago Segura? Es la última pregunta. Es un gran vendedor, si señor, de si mismo, capaz de mostrar que puede ser un - en algunas películas - buen actor. Como guionista o director - de cortos o largos - deja mucho que desear. Y echen una mirada a esa Petra Delicado de Tele 5 para ver también el mediocre hacer de un (más que perdido) producto típico de la época en que estamos, llamado S.S.
Alba Villareal : Puede que Vampiros no sea una película genial, pero sin duda es superior a la mayor parte del cine de terror que nos llega. ¿Qué es violenta? Sí, claro, pero su violencia no es gratuita sino propia de un género y de unas personajes característicos. El film no se queda sólo en eso. De arriba a bajo está rodeado de un humor realmente notable. Algo que se encuentra hasta en el nombre de algunos personajes. Por supuesto, en el fondo, es un western como la mayor parte del cine de Carpenter. Su Asalto a la comisario del distrito 13 era una revisión de Río Bravo y su último film lo es de Grupo Salvaje. No es descabellado afirmar que Carpenter es hoy por hoy el único director de terror importante que existe en la nómina del género. A pesar de algunos sonoros patinazos no hay quien lo iguale. Lo suyo es eso: el terror. Es prácticamente imposible pensar que Carpenter (como acaba de hacer Craven) se dedique a filmar melosos melodramas. Ve con detenimiento En la boca del miedo y encontrarás ese sentido de originalidad, de humor y de lógica narrativa que hoy se echa tan en falta en el cine de terror. Un film, aquel, que dejaba la incógnita en el propio espectador sobre lo visto. Creo que a Carpenter todavía le quedan ases en la manga. Personalmente recuerdo emocionado la visión de La noche de Halloween en el momento de su estreno. Modélico y sorprendente. Capaz de lo mejor y lo peor, pero aquel movimiento de cámara con el que se abría el film era la demostración de alguien que sabía lo que era el cine de terror. Vampiros , a pesar de las protestas de un grupo de aficionado sectario del cine de terror de Valencia, es un film para no olvidar, para incluirlos entre las pocas muestras honorables del género. Un buen momento para acudir a la cita con esos vampiros es después (o antes) de una donación sanguínea.
Felicidad Taroncher : Happinesss ya se estrenó en Valencia. Nuestro equipo crítico se ha divido frente a la película. ¿Mi pobre opinión? La película se mueve entre la nausea y el vomito. Un intento, como ocurre con algún film de Altman, de hablar sobre el desgarro de la sociedad americana actual. El esquema del film de Todd Solondz puede llegar a recordar el de Vidas cruzadas. Si hablamos de desgarros (vomitivos) de sociedades en fase de descomposición prefiero algunas cosas de Ferreri ( La gran comilona ) El film americano del amigo Todd se acerca más a la representación de lo desagradable de un John Waters, que a la negrura de un Ferreri en plenitud de forma (no siempre lo estaba). Happiness es el mensaje por el mensaje: todo en este desgraciado mundo está mal. Algo entendido y aclarado antes de entrar en el cine. Mucho más, claro, a los diez minutos de proyección. ¿Cuál es el problema? ¿De verdad, alguien cree que hay un talento fílmico en la dirección de Todd? Más bien el film es torpe, reiterativo. El tiempo no existe. Se busca lo espeluznante, raro, anormal o vomitivo por el hecho de buscarlo. Y punto. Los personajes no existen como tales. Son seres movidos por la batuta de un guión. ¿Cosas defendibles? Por supuesto que las hay, pero personalmente pienso que los errores vencen a las virtudes. En muchos momentos asistimos, para remate, a eso que se llama cine radiofónico. Algunos personajes que podían haber dado un gran juego quedan perdidos en el conjunto. Caso de ese Ben Gazzara padre de las tres desastradas e insoportables hermanas. Desde luego no sería nunca una película que le gustaría a un clásico director del gran Hollywood. Mas bien lo repudiaría. Pero tranquila no pasa nada si te ha hecho temblar o vomitar o te has reído a lo largo de su lento desarrollo. Que efectivamente el mundo va mal (y la cultura también) queda reflejado en un dato curioso: después de meses y meses se sigue proyectando La cena de los idiotas y, además, en circuitos de cines “selectos”. Se nos pone la carne de gallina al pensar en el triunfo de ese insulso y mediocre film que encima no es otra cosa que teatro (mal) filmado. Frente a ello, sin duda, no es difícil considerar a Happiness como la obra del año o del siglo... que viene.
Santiago Armero : Sergio Cabrera ha intentado en algunas ocasiones acercarse a Berlanga. En ese sentido se pueden valorar algunos de los momentos de La estrategia del caracol . Cuando quiere hacer una película seria le sale la insoportable Illona vuelve de la lluvia. Con su último film, Golpe de estadio , vuelve a demostrar lo que ya sabíamos. Un cine más simpático que logrado. De buenas intenciones pero escandalosamente torpe. No me interesa, pues, como puedes ver su cine. Ni siquiera el peor Berlanga caería en muchos de sus ridículos y pobres planteamientos.
Mr. Arkadin |