| HUIDA HACIA EL SOL (películas
malas)
Inspector Gadget (Inspector Gadget). Nacionalidad: USA, 1999. Director: David Kellogg. Guión: Kerry Ehrin, Zak Penn, según los personajes de Andy Heyward, Jean Chalopin y Bruno Bianchi. Fotografía: Adam Greenberg. Música: John Debney. Intérpretes: Matthew Broderick, Rupert Everett, Joely Fisher.
Tras una acentuada crisis en los años setenta, que a punto estuvo de dar con la compañía del Tío Walt en manos del capital “amarillo”, la diversificación de actividades orientadas al ocio y la mano firme de Jeffrey Katzenberg hicieron renacer a la Disney, tanto en el terreno de la animación ( La sirenita , La bella y la bestia y El rey león marcaron la pauta a seguir), como en el cine de “personajes reales” (el éxito de Pretty Woman y la aparición de Touchstone Pictures como una filial de Disney destinada a distribuir productos para adultos sin ensuciar el buen nombre del ratoncito Mickey).
Pero un cierto afán de poder y cuarenta millones de dólares de nada hicieron que Katzenberg abandonara la productora mediados los noventa para fundar, en compañía de Spielberg y Geffen, la DreamWorks SKG, donde ha comenzado a extender las mismas ideas que ya implantó en la Disney ( Hormigaz y El príncipe de Egipto son buenos ejemplos de su larga sombra).
Desde entonces, cual si de una atracción más de sus monumentales parques de ocio se tratara, la división cinematográfica y videográfica de Walt Disney repite año tras año el mismo plan de marketing: un estreno cinematográfico cara a las navidades, el estreno en vídeo del clásico del año anterior cuando comienza el cole (en septiembre), una reposición en cines de un clásico, un estreno en vídeo de la segunda parte de un clásico... y así hasta llegar a los productos menores veraniegos.
Este año, el lote Disney en cines lo componen Tarzan y Toy Story 2 ; en vídeo nos llega Mulan y las segundas partes de Pocahontas y El rey león . Y la basurilla menor veraniega es nada más y nada menos que este Inspector Gadget que nos ocupa.
Tras saquear su propia memoria de clásicos animados para convertirlos en largometrajes de personajes reales (?), ahora han decidido entrar a saco con los clásicos europeos, pero este Inspector Gadget adolece de los mismos problemas que hicieron fracasar El libro de la selva (y Mowgli y Baloo ) o 101 dálmatas (más vivos que nunca) , a saber: sobran guionistas, faltan directores, se echa de menos el sentido del espectáculo y, naturalmente, lo mejor de la función son los efectos especiales de la Dream Quest Images (la empresa de FX de la casa Disney).
Todo resulta demasiado explicativo, casi como si asistiéramos al primer episodio de una larga serie que (si funciona en taquilla este episodio piloto) nos llegará puntualmente cada verano, como si de un James Bond cualquiera se tratara. No tiene gracia. Los gags están estirados en exceso. No acaba de llegar a los pequeños. Los grandes bostezan de vez en cuando. Y la realización acaba dando más protagonismo al gadgetomóvil (un ingenio digno de competir por el Oscar al peor secundario con el mismísimo Jar Jar Binks).
¿Qué queda? La cara de Matthew Broderick (¿qué habrá hecho este chico para merecer esto?) y la sensación de que estamos asistiendo a un largo spot promocional de la Disney (con una desfachatez que ni El mundo perdido , oigan). Muy mala. Sr. Kaplan .
Resurrección (Resurrection). Nacionalidad: USA-Canadá, 1999. Director: Russell Mulcahy. Guión: Brad Mirman según un argumento de Christopher Lambert. Fotografía: Jonathan Freeman. Intérpretes: Christopher Lambert, Robert Joy, Leland Orser, Barbara Tyson, Philip Williams.
De un tiempo a esta parte los actores, o mejor dicho, las “estrellas”, están cada vez más convencidos de su poder en Hollywood, por lo que ya no se limitan a pedir sueldos millonarios, sino que deciden a su antojo qué proyectos salen adelante y cuáles quedan en el limbo de los “buenos propósitos”. Si esto es válido para nombres de la talla de Tom Cruise, Sean Connery o Tom Hanks, tiene menos explicación cuando asistimos a una producción “a mayor gloria” de Christopher Lambert, un actor (?) cuyo éxito resulta a todas luces incomprensible, máxime si tenemos en cuenta que su única gran actuación fue allá en sus orígenes, en Greystoke ... y ya podéis imaginar a qué parte del film nos referimos.
Lo cierto es que este thriller psicológico, que sigue al pie de la letra las pautas marcadas por otros ilustres predecesores del género, acaba siendo únicamente un refrito de ideas ya vistas en El silencio de los corderos , Seven , Copycat y, sorpresa, El último gran héroe . Y todo ello en una película producida, interpretada y escrita (es un decir) por el inmortal Lambert.
Pese a su afán de originalidad (un psicópata está reconstruyendo el cuerpo de Cristo a base de trozos de otros cadáveres y con ello pretende su resurrección el Domingo de Pascua), en realidad todo se reduce a una recopilación de ideas ya expuestas en los films citados. Sin ánimo de ser exhaustivos citar que del film de Jonathan Demme se extrae el psicópata educado, la reconstrucción de un nuevo cuerpo y la rara flor que sólo crece en un árbol muy concreto; de David Fincher toma prestado casi todo: los títulos de crédito, la pareja de policías que realiza la investigación, el ataque a la esposa de uno de los protagonistas, el clima malsano con lluvia continua, la presencia de los pecados capitales y la religión, y la escena en que el psicópata puede matar a un poli y decide perdonarle la vida; del film de Jon Amiel plagia el duelo final en la terraza y las distorsiones de las imágenes (aunque en aquel film estaban justificadas por la enfermedad del personaje interpretado por Sigourney Weaver... aquí como no lo justifique el estrabismo del protagonista, no sabemos a qué se deben); por último, del film de John McTiernan toma prestada la repetición de la muerte del niño, una escena que obsesiona al protagonista y cuya superación le convertirá en héroe (y casi casi en Mesías).
Lo dicho, no queremos ser exhaustivos, porque si no tendríamos que hablar de las escenas de acción (eliminando fotogramas para crear un efecto estroboscópico, como en el inicio de Salvar al soldado Ryan ) y del clima malsano del film (certificado por la presencia de David Cronenberg interpretando a ¡un cura!: lástima que sus escenas no sirvan para nada y se podrían haber suprimido sin afectar a la comprensión del film).
En realidad todos estos préstamos son “pecados menores”. Lo que realmente molesta de Resurrección es que bajo su apariencia de film de psicópata y demás se esconde otra “resurrección” mucho más lamentable: el policía John es el orgullo de los hombres (por algo se apellida Prudhomme/Preudhomme), y tras perder a su hijo en un accidente, debe sacrificarse nuevamente (incluso le agujerean la mano, por si no quedaba claro su “via crucis”) para lograr su propia resurrección, la de John (Juan, otro de los apóstoles), mediante la salvación de un niño, lo que le devuelve la Fe (incluso le regalan un crucifijo, por si no queda claro). O sea, la pérdida de fe y el tortuoso camino para recuperarla. Todo ello aderezado con un continuo refrito de citas bíblicas... nos ha salido moralista el Lambert este.
Ante tanto despropósito en la historia, sólo certificar que Russell Mulcahy se dedica a planificar la historia con lenguaje de videoclip, con algunos planos a mano presuntamente perturbadores, aunque probablemente no quieren decir nada y que todo, todo, incluido el exhibicionismo gore de los cadáveres, acaba resultando aburrido y el único placer es averiguar antes que el compañero de butaca de dónde ha salido tal o cual escena. Sr. Kaplan .
Wild Wild West (Wild Wild West). Nacionalidad: USA, 1999. Director: Barry Sonnenfeld. Guión: S. S. Wilson, Brent Maddock, Jeffrey Price, Peter S. Seaman, según un argumento de Jim Thomas y John thomas. Fotografía: Michael Ballhaus. Música: Elmer Bernstein. Intérpretes: Will Smith, Kevin Kline, Kenneth Branagh, Salma Hayek.
Dos buenos buenísimos y una chica no menos buenísima se encargan de dar caza a un malo malísimo en medio del salva je oeste. Esta es la base del film, adornada con una buena dosis de efectos especiales. Así pues, estamos frente a otro producto veraniego que busca la afluencia masiva de público de todas las edades.
Will Smith da vida a Jim West, un vaquero que busca vengarse a toda costa mediante la ley del más fuerte y del más rápido. En su camino tropieza con Kevin Kline, que interpreta a un agente del gobierno, cruce de Mortadelo (por su capacidad camaleónica) y el profesor Bacterio (por estar siempre rodeado de los artilugios apropieados para cada situación). Inicialmente competidores, son requeridos por el Presidente de los Estados Unidos para capturar a Arlis Loveless, un perverso Kenneth Branagh privado de la parte inferior de su cuerpo, traumatizado sexualmente, con un look hitleriano en ocasiones y deseoso de asesinar al Presidente. Completa el reparto la curvilínea Salma Hayek, acompañando a Smith y Kline en determinados momentos de la aventura, con un papel muy secundario, más un reclamo que otra cosa... ¡Y cuatro malvadas y exhuberantes guerreras que arropan a Branagh en sus malignos propósitos.
Wild Wild West no es un producto original, Hollywood ha echado mano nuevamente de una serie antigua de televisión. Barry Sonnenfeld (director de fotografía de los hermanos Coen en sus primeras películas y director de La familia Addams y Hombres de negro , entre otras) dirige este western futurista que, como western se debería decir que lo es sólo en su ambientación, prdominando así más lo futurista, por la cantidad de inventos, artilugios y cacharros que aparecen, no muy acordes con la supuesta época.
En el transcurso del film podemos ver buenos momentos de acción, con espectaculares efectos, situaciones graciosas de humor visual, pero lo más destacable son ciertos golpes de diálogo con mala leche en relación a la mutilación de Branagh y al color de piel de Smith. Sin embargo, le falta la continuidad, algo muy necesario para un film de entretenimiento. Además, posiblemente se podría haber sacado más partido a la vena cómica del trío de actores masculinos.
Las expectativas creadas antes de ver la película son quizá su mayor problema. El reparto de estrellas consolidadas, los efectos visuales, el género... todo lo extraemos de su gran campaña publicitaria, donde un atrayente trailer nos muestra los mejores momentos del film. Tanto es así que a la salida de la proyección uno tiene la sensación de que no ha visto nada nuevo y de no haberse sorprendido por nada. De esta forma han conseguido el efecto contrario. Incluso me atrevería a decir que es mejor el videoclip de Will Smith con el tema principal, que sólo aparece en los títulos de crédito finales. Además, si también se ve previamente las tres o cuatro versiones del clip de Enrique Iglesias, incluido en la banda sonora, realmente no falta nada por ver.
Wild Wild West es la segunda vez que Barry Sonnenfeld y Will Smith trabajan juntos. Director y actor ya lo hicieron en Hombres de negro , film con el que buscaban los mismos intereses que con éste. El próximo proyecto de la pareja, al parecer satisfecha con sus resultados, es la biografía de Muhammad Alí, algo a primera vista más interesante. Una buena oportunidad de Smith y Sonnenfeld para salirse de lo que han hecho hasta ahora. Esperemos que no defrauden. Israel L. Pérez.
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