ALGO PARA RECORDAR

 

VICTOR MATURE

 

Fallecido este verano, Mature es un interprete que vivió en una de las mejores etapas de Hollywood. En realidad fue una presencia más que otra cosa. Todo músculo y una cara que no era más que una fachada, sin demasiado registros, por no decir ninguno. Pero estuvo en grandes películas. Había nacido en 1915. Muchos pensábamos que había desaparecido hacía tiempo, pero nos equivocábamos. Entre sus más destacados papeles hay que señalar el de Pasión de los fuertes (John Ford, 1946) donde hacia de Doc Hollyday. Existen en su filmografía tres interesantes policiacos : El beso de la muerte (Hathaway. 1947) donde hacia del un ex-presidiario, Sábado trágico (Fleischer, 1955) y Una vida marcada (Siodmak, 1948). Trabajo también en un western bastante poco conocido de A. Mann La última frontera (1955) y en un film bastante insólito (y también poco conocido de Tourneur que como el de Mann se conoce por un pase televisivo), Vida fácil (1949)

 

A Mature que inició su carrera en 1939 con The housekeeper´s Daughter (Potter), le traicionó su físico y sus músculos. Por ello trabajó en muchas películas de época - fantásticas o de romanos -, quizás por ser también él una pura fachada. Uno de sus primeros papeles fue en la pre-histórica Un millón de años antes de Jesucristo (1940) que debía haber dirigido Griffith, pero en las que el genial director realizó labores de supervisión. Fue dirigida a dúo por los Roach (padre e hijo). La película era una especie de antecedente de aquella posterior Hace un millón de años en la que brillaría Raquel Welch. Mature interpretó muchos films bíblicos y de romanos, viendo ampliada su imagen posteriormente, en los mismos papeles, por la anchura del scope. Entre sus caminatas por el “cine” de romanos hay que citar Sanson y Dalila (Cecil B. de Mille, 1949), Androcles y el león (Erskine, 1952), La túnica sagrada (1953, Koster), Demetrius y los gladiadores (Daves, 1954), Sinhue, el egipcio (Curtiz, 1954), Anibal (Ulmer, 1960). Aun tuvo tiempo de repetir con Tourneur en Timbuktu (1958) o de seguir los números de la actriz Esther Williams en La primera sirena (LeRoy, 1952) y demostrar sus cualidades circenses en El gran circo (Newman, 1959), aunque en esa ocasión fuese “comido” por excelente intérpretes como Rhonda Fleming, Peter Lorre o Vicent Price. -

Arkadin

 

 

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