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Tavernier
se basa en personajes reales para narrar un periodo de poco más de año y
medio durante los primeros años cuarenta en la Francia ocupada. En Paris
se encuentra La Continental, una importante compañía cinematográfica
alemana, la principal productora en Francia en aquel momento y en la que
se encuentran trabajando muchos de los más importantes directores del
cine galo (Cayatte, Autant-Lara, Maurice Tourneur...). En torno a esta
productora se desarrollan las historias de supervivencia moral de los dos
protagonistas principales: el ayudante de dirección Jean Devaivre
(Jacques Gamblin) y el guionista Jean Aurenche (Denis Podalydès) cuyas
memorias sirvieron como punto de partida para el relato.
A
pesar de que la narración se centra en estos dos personajes, lo cierto es
que se trata de un relato coral. Las vivencias de las numerosas figuras
que pueblan esta historia se entretejen para crear un tapiz lleno de
sutiles matices, uno de los grandes logros de la película, tanto por la
complejidad moral implícita en las decisiones de los distintos personajes
(cada uno se enfrenta al reto de la supervivencia a su manera) como por
las excelentes interpretaciones de los actores. A este respecto, hay que
resaltar un óptimo aprovechamiento de sus características físicas con
el fin de potenciar su labor interpretativa y dotar a la película de una
extraordinaria credibilidad.
Sin
embargo, es una obra irregular. El comienzo del relato es flojo, algo
confuso, y no consigue enganchar al espectador, que debe hacer un esfuerzo
para permanecer en la sala al comprobar que al larguísimo metraje de casi
tres horas le sobra, por lo menos, unos sesenta minutos. Echamos de menos
un estilo visual más de acuerdo con lo que Tavernier nos tiene
acostumbrados, con más garra, capaz de diferenciar mejor los distintos
ambientes para así imprimirle mayor fuerza a la narración. Tampoco
resultan del todo acertados, en varias ocasiones, los movimientos de cámara.
Entiendo que la intención es que se intercale, como un personaje más,
pero creo que no acaba de funcionar.
Por
último, destacaría la original visión que nos propone el director
acerca de un periodo harto tratado en el cine, invitándonos a la reflexión,
y, de forma muy especial, las escenas que tienen lugar en el plató,
durante los rodajes. El tema eterno del cine dentro del cine aquí recibe
un tratamiento muy especial, de cineasta y cinéfilo, y nos hace
conscientes del tremendo esfuerzo que suponía hacer películas, más bien
hacer milagros, en aquel entonces. También destacaría la aventura de
Devaivre cuando cruza el canal de La Mancha, llena de emoción, suspense y
humor, así como su escapada para pasar el fin de semana en el campo con
su mujer, autentico tour de force narrativo. Razones de sobra para
ver la película.
Laissez
passer... Laissez passer... ¡Le té!
Elisa
Mª Martínez
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SALVOCONDUCTO Laissez-passer
País y Año:
Francia, 2002
Género:
DRAMA
Dirección:
Bertrand Tavernier
Guión:
Bertrand Tavernier
Producción:
Les Films Alain Sarde, France 3 Cinéma, France 2 Cinéma, Little Bear,
Vertigo Films
Fotografía:
Alain Choquart
Música:
Antoine Duhamel
Montaje:
Sophie Brunet
Intérpretes:
Marie Gillain, Jacques Gamblin, Denis Podalydès, Maria Pitarresi,
Charlotte Kady, Marie Desgranges
Distribuidora:
Vértigo Films
Calificación:
No recomendado menores de 7 años
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