1. Nivel de contextualización
1.1. Kubrick y su
época
Kubrick nació en 1928, en el barrio del Bronx de New York. Procedente
de una familia de judíos emigrados de Europa, se interesó ávidamente
por la fotografía. Era su pasión, dedicaba sus horas a ella, hasta
que consiguió trabajar de fotógrafo para un periódico. Pero Kubrick
no se conformaba con eso, tenía más talento. Cierto es que no
pudo entrar en la Universidad, por mal estudiante, pero su interés
e inquietud hacia el conocimiento le hicieron desarrollar esas
aptitudes que llevaba dentro.
En su ímpetu por conocer, empezó a frecuentar la Cinemateca del
Museo de Arte Moderno de New York. Allí pasaba el tiempo viendo
películas antiguas, hasta que consiguió tener un proyector en
casa. Como él mismo confesó:
Trato de ver todas
las películas que se hacen. Tengo un proyector en casa, así que
me resulta muy fácil ahora. Las películas de las que puedo conseguir
una copia prestada me las paso en casa, y de las que no, voy al
cine a verlas. Pero trato de verlo todo.
Llegó un punto en que Kubrick se animó a elaborar su primer cortometraje:
Day of the Fight, gracias
al apoyo de su amigo Alexander Singer. Su estilo ya se vislumbraba
en este corto; un estilo surgido de un autodidacta. Y llegaron
sus primeros largometrajes: Fear
and Desire y El beso del asesino. Posteriormente, Singer
le presentó a James B. Harris, con quien co-produjo sus siguientes largometrajes. Kubrick y Harris
fundaron la productora Harris-Kubrick Pictures, cuya primera producción
fue Atraco perfecto,
y cuya última Lolita (1962), después de la cual se separaron.
También hicieron juntos Senderos
de Gloria (1957) Y Espartaco
(1960).
Kubrick decidió abandonar Estados Unidos para seguir su carrera
en Europa. Ya con Lolita
se trasladó a Londres, junto a Harris.
Para Kubrick el cine opera
en un nivel mucho más cercano a la música y a la pintura que al
de la palabra impresa y, desde luego, el cine ofrece
la posibilidad de transmitir conceptos y abstracciones complejas
sin el tradicinal apoyo de la palabra.
Posteriormente, Kubrick dirigió ¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú, y, en 1964, comenzó a preparar
la que sería una de sus obras cumbres: 2001,
una Odisea en el Espacio, con la colaboración del escritor
Arthur C. Clarke.
En 1969 abordó la adaptación de la novela de Anthony Burgess La Naranja Mecánica. Después Barry Lyndon, El resplandor, La chaqueta metálica
y Eyes Wide Shut.
Era obvio que Kubrick tenía talento, incluso desde su comienzo.
Orson Welles decía:
De lo que yo llamaría la generación
joven, Kubrick me parece un gigante. Es un gran director y todavía
está por hacer su gran película.
1.2. Lolita dentro del cine de Kubrick
En Lolita observamos
la obsesión patológica del protagonista, Humbert,
que le lleva a desear a las, como él mismo las llama, “nínfulas”,
que son un tipo determinado de niña preadolescente
con algún atractivo erótico.
Esta película se basó en la novela de Nabokov que lleva el mismo
nombre. El personaje y la historia no surgieron de la cabeza de
Kubrick, pero el interés de Kubrick por las personas obsesivas
le llevó a elegir esta novela como base de uno de sus largometrajes.
En todas las películas de Kubrick se observa este interés del
director por los personajes obsesivos y patológicos dentro de
la moral y ética de la cultura en la que se encuadran. Obsérvese
el caso de Alex, el
protagonista de La Naranja Mecánica. Además, los personajes
suelen fracasar en sus intentos de “triunfar” como personas. Suelen
vivir, en el film, un momento de esplendor, en el que aparentemente
se convierten en los héroes, pero acaban cayendo debido a su ser.
Nótese el caso de Senderos
de Gloria. El protagonista no es un ser tan desviado como
pueden serlo el protagonista de Lolita o el de La Naranja Mecánica, pero es un personaje obsesionado con la jerarquía
del Ejército. Por una lado está su tropa, a la que tiene que proteger,
como superior, y, por otro, está su superior, al que tiene que
obedecer. Es un ser con un exceso de moral, con una moral muy
estricta, no como la de Humbert
o Alex. Este exceso le lleva a fracasar.
Kubrick trata de señalar la imperfección de los mecanismos. Éstos,
con una moral, unas normas, oprimen al individuo, dando lugar
a casos de patología y a fracasos. Kubrick
aborda el mundo desde un pesimismo absoluto, ya que ninguno
de sus personajes, único hálito de esperanza de salir del sistema,
se acaban por salvar.
De las películas que dirigió Kubrick, todas se basaron en una novela,
excepto Fear and Desire
y El beso del asesino. Tal es el caso de
Lolita, o de La Naranja Mecánica. A la hora de elegir una novela sobre la que basarse,
Kubrick buscaba una en la que la vida interior de los personajes
estuviera presente. Como él mismo confiesa:
La novela perfecta
de la que se puede hacer una película es, creo, no la novela de
acción, sino, por el contrario, la novela esencialmente preocupada
por la vida interna de sus personajes.
Se puede ver, con esta frase, su interés por la interioridad de
personajes cuya vida interior es diferente a lo normal.
Otro rasgo que caracteriza la manera de hacer cine en Kubrick es
su trato especial hacia los actores. Kubrick les da un guión sobre
el que, en los ensayos, los actores pueden realizar aportaciones
personales. Un ejemplo se da en La
Naranja Mecánica, en la escena de la casa en la que apalean
al escritor y a su mujer. Mientras Alex golpea al escritor canta
la canción Singing in the
rain. Ésta es una aportación del propio Malcolm McDowell.
James Mason, intérprete de Humbert
en Lolita dice:
Kubrick sugirió muy
sensatamente que todos nosotros tratáramos de olvidar los diálogos
que habíamos memorizado y que, estando totalmente al tanto del
espíritu y contenido de cada secuencia,
la expresáramos con nuestras propias palabras.
Por último, señalaremos que Kubrick en todas sus películas no suele
dar importancia al estilo de los títulos de crédito. No ocurre
en él lo que en otros autores, como Hicjtkos, que tratan de hacer
ver, a través de los títulos de crédito, lo que va a ocurrir en
la película. Lo que sí es importante para Kubrick es la primera
escena. Ésta debe impactar al espectador, debe arrastrarlo hacia
la historia, haciendo que quede interesado por ella desde el principio.
Nótese en La Naranja Mecánica
que la primera escena, la que se desarrolla en el Milkbar Korova, es notablemente impactante. La cámara parte de un
primerísimo plano del rostro de Alex,
y nos va mostrando, conforme se aleja, el decorado del bar, que
anuncia cuál es el contenido ético y estético de la película.
En el caso de Lolita, la primera escena acompaña a los
títulos de crédito, y nos muestra la mano de un hombre pintando
las uñas de los pies de una joven. Sólo con ese detalle podemos
deducir que el contenido de la película va a ser fundamentalmente
erótico, y que va a construirse la historia a través de una subordinación
de ese hombre a la señorita.
1.3. Lolita y la
novela de Nabokov
El proyecto de llevar al cine la novela de Nabokov, Lolita, era muy arriesgado para la época.
Se enfrentaba a la constante vigilancia de la censura. Había que
tratar el tema con tacto para no caer en las garras de esta vigilancia.
Tengamos en cuenta que el Humbert
de la novela de Nabokov es un personaje con una fijación sexual
por las niñas, debido a un trauma infantil: su primer amor lo
tuvo cuando él tenía doce años, y aquella niña murió. Por otro
lado, Humbert es un
profesor que, llegado un momento de su vida, y debido al divorcio
de su mujer, es dado de baja de la profesión, para que descanse
y viaje. Este profesor se enamora de Lolita,
una niña que en la novela tiene doce años. Es importante recalcar
el hecho de que Lolita tiene doce años, ya que esto la
cataloga no como una adolescente, sino como una niña. En caso
de haber sido una adolescente, la “patología” sería menos patológica,
y la historia se enfrentaría menos de lleno a la censura.
Además, Humbert se instala
en la casa, con Lolita
y su madre, Charlotte,
y se casa con ésta para estar cerca de Lolita.
Cuando Charlotte muere atropellada por un coche,
Humbert, padre de Lolita, queda al cuidado de la niña, con
la que comienza a mantener relaciones sexuales.
Es evidente que, se tome por donde se tome la historia, para una
época como la de principios de los años 60 es absolutamente censurable.
Para pasar por alto la censura en el film, Kubrick utiliza varios
recursos. En primer lugar, no cuenta el principio de la historia
de la novela. En él se narra, en primera persona, la obsesión
de Humbert por las “nínfulas”, y el reconocimiento de la desviación por
parte del propio protagonista. La película comienza cuando Humbert llega a la casa de Charlotte,
para instalarse en una de las habitaciones, y ve a Lolita. Esto hace creer al espectador que Humbert no era más que un enamorado de Lolita, y no un enamorado a causa de una “patología”.
En segundo lugar, la Lolita
de la película, interpretada por Sue Lyon, tiene trece años, y
no doce, como en la novela. Este hecho, como ya se ha señalado
anteriormente, hace que Lolita sea ya una adolescente, y no una
niña, lo que descarga a la historia de algunos prejuicios morales.
Por último, Kubrick obvia en la película el aspecto erótico de
la relación Humbert-Lolita.
Si tratamos de buscar erotismo, debemos indagar demasiado. Sin
embargo, en la novela Nabokov narra con más detalle las observaciones
de Humbert sobre el cuerpo y la sexualidad con Lolita.
Esto lo confiesa el propio Kubrick:
(...) me culpo de gran parte de la película;
debido a las presiones que aquel tiempo ejercieron el Código de
Producción y la Legión Católica de Decencia, creo que no dramaticé
lo suficientemente el aspecto erótico de la relación de Humbert con Lolita, y por estar muy poco realizada esta obsesión sexual pienso que mucha
gente supuso demasiado pronto que Humbert estaba enamorado de Lolita.
El guión de la película fue escrito también por Nabokov, siguiendo
las pautas marcadas para escapar de la censura. En un principio
Nabokov se negó a realizar el proyecto, pero, más tarde, lo repensó.
Como él mismo nos dice:
En 1959, Harris y
Kubrick me invitaron a Hollywood, pero después de varias consultas
con ellos decidí que no quería hacerlo. Un año después, en Lugano,
recibí un telegrama en donde me instaban a repensar mi decisión.
Entretanto, de algún modo, había cobrado forma en mi imaginación
una suerte de guión, de modo que en realidad me alegró que repitieran
su ofrecimiento.
El problema es que, una vez realizado el guión, Kubrick y Harris
se dieron cuenta de que la película duraría ocho horas. Por ello,
tuvieron que retocarlo, hasta dejarlo mucho más reducido:
Cuando empezamos
a preparar Lolita
pude contribuir al film desde el principio, al desarrollo de la
historia. Cuando desembarcamos en Londres no estábamos satisfechos
del guión escrito por Nabokov. Nos encerramos en una habitación
durante un mes y lo reescribimos estudiándolo escena por escena.
2. Nivel de los sistemas
Se va a tratar de analizar la película de Kubrick como un texto
narrativo. Para ello, nos serviremos de la novela original de
Nabokov, teniendo en cuenta que ésta constituye la base de la
película, y que el propio Nabokov escribió el guión.
Todo lo que se diga sobre la novela, se extrapola, de la misma
manera, a la película. En caso contrario, ya se resaltará.
2.1. Historia y discurso
La distinción entre “historia” y “discurso” es uno de los fundamentos
de la teoría del lenguaje literario a la hora de enfrentarse al
análisis de un texto. Ambos términos han sido cambiados según
el teórico del que se trate, pero la referencia ha sido siempre
la misma. Tomachevski, por ejemplo, los llama “trama” y “argumento”
respectivamente. En suma, “historia” designa el conjunto de acontecimientos
ligados de una manera lógica, y “discurso” incluye la actividad
de contar, el modo de hacerlo. Con ello, el “discurso” puede cambiar
el orden de los hechos al contarlos, utilizando flashbacks o flashfowards, u otro tipo de recursos.
En el caso de la película de Lolita
se observa esta distinción, y más todavía cuando se compara con
la novela de Nabokov. Dividamos la historia en cinco partes, que
se suceden lógicamente en el tiempo:
- La primera trata la descripción de la patología de Humbert.
- La segunda narra la llegada de Humbert a la casa de las Haze,
y su obsesión por Lolita.
Esta parte termina cuando Charlotte
muere.
- La tercera cuenta los viajes de Humbert y Lolita por todo
el país, y termina cuando Lolita
se escapa con Quilty.
- La cuarta nos narra el encuentro de Humbert con Lolita, cuando
ésta ya está casada y embarazada.
- La quinta es el asesinato de Quilty.
En la novela de Nabokov, “historia” y “discurso” coinciden. Nabokov
narra la historia siguiendo el orden lógico de los acontecimientos.
Pero Kubrick, en la película, dándose cuenta de que el orden lógico
de los acontecimientos hacía el discurso aburrido. Tengamos en
cuenta que a lo largo de la primera y la segunda parte de la historia
el lector está pendiente de qué va a pasar con la patología de
Humbert. Y, cuando a
Lolita, el lector espera
ese momento tan ansiado en el que Humbert
logra mantener relaciones sexuales con Lolita.
A partir de ahí, en la tercera parte y sucesivas, el lector se
aburre, porque el morbo ha terminado. La historia se hace pesada
y es demasiado larga. Ante esto, Kubrick decidió narrar en la
película el asesinato de Quilty al principio, con el fin de que
el espectador esté más pendiente de qué significa ese asesinato
en la historia, que del morbo que produce la relación de Humbert
con Lolita. El propio
Kubrick lo confiesa:
Uno de los problemas básicos del libro,
o incluso de la película en su forma modificada, es que el interés
narrativo principal reside en la pregunta: “¿Llevará Humbert a la cama a Lolita?”. Y en el libro descubres que, a pesar de
que está escrito de manera brillante, la segunda parte decae en
interés narrativo, después de que él se haya acostado con ella.
Queríamos evitar este problema en la película, y Nabokov y yo
coincidimos en que si hacíamos que Humbert matase a Quilty, sin explicaciones, al principio, el público se preguntaría a lo largo
de la película qué era lo que ocurría con Quilty.
Con ello, “historia” y “discurso” no coinciden en la película.
Primero se narra la última parte, la del asesinato, y luego, a
través de un flashback de cuatro años, comienza a narrarse
la historia a partir de la segunda parte (tengamos en cuenta que,
como ya se ha dicho, Kubrick decide saltar la parte que narra
la patología de Humbert, con el fin de escapar a la censura).
A raíz de esto, “historia” y “discurso” coinciden.
2.2. Figuras de la narración
Las figuras de la narración son diversas, y la clasificación de
ellas depende del teórico que las clasifique. Tomando la Teoría del Lenguaje Literario de José María Pozuelo Yvancos,
podemos distinguir las siguientes figuras de la narración:
- Autor real, que es
el que escribe el texto.
- Autor implícito no representado,
que es el segundo yo del autor, la imagen del mismo.
- Autor implícito representado,
que es el que aparece en el texto como responsable de la escritura.
- Narrador, que es el
que cuenta la historia.
- Narratario, que es
el receptor inmanente y simultáneo de la emisión del discurso,
y que asiste, dentro del relato, a su emisión en el instante en
que ésta se origina.
- Lector implícito representado,
que es el que ofrece el texto como tal, con el que el texto dialoga.
- Lector implícito no representado,
que es el lector que el texto necesita para su existencia, el
que colma las presuposiciones y llena los vacíos del texto. A
grosso modo coincide con el lector modelo de Umberto Eco.
- Lector real, que somos
las personas concretas que leemos el texto.
En el caso de la novela de Nabokov, el análisis de las figuras
narrativas resulta más completo. Analicemos esta novela, y traslademos
este análisis a la película de Kubrick.
Cuando abrimos la novela y comenzamos a leer, nos damos cuenta
de que es el protagonista, Humbert,
el que narra la historia en primera persona:
Lolita, luz de mi vida, fuego
de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde
del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes.
Lo-li-ta.
Y, a lo largo de todo el
discurso, sigue contando él la historia. Humbert
es el narrador en Lolita.
Pero no sólo es el narrador, sino que esta figura, en esta novela,
coincide con la del autor implícito representado y no representado.
No existe distinción entre ambas.
También al comienzo de la novela, Humbert hace referencia a los “señores del jurado”, construyendo su
discurso con ellos como lectores implícitos representados:
Señoras y señores del jurado, la prueba
número uno es lo que los serafines, los errados, simples y noblemente
alados serafines envidiaron. Mirad esta maraña de espinas.
A lo largo de la novela, Humbert
los saca a colación de vez en cuando. Parece como si la narración
de Humbert fuese contada en un juicio que
se le está haciendo.
Pero, si acudimos al final de la novela, Humbert nos dice:
Ninguno de los dos vivirá, pues, cuando
el lector abra este libro (se refiere a él
mismo y a Quilty). Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seremos
parte de la bendita materia y aún podré hablarte desde aquí hacia
Alaska. Sé fiel a tu Dick.
No dejes que otros tipos te toquen. No hables con extraños. Espero
que quieras a tu hijo. Espero que sea varón. Que tu marido, así
lo espero, te trate siempre bien, porque de lo contrario mi espectro
irá hacia él como negro humo, como un gigante demente, y le arrancará
nervio tras nervio. Y no tengas lástima de C. Q.
Había que elegir entre él y H. H. Y era preciso que H. H. Viviera al menos un par de meses más, para
que tú vivieras después en la mente de generaciones venideras.
(...) Y ésta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir,
Lolita.
Aquí observamos cuál es lector implícito representado, el que da
sentido al discurso de Humbert:
Lolita. Todo el discurso está escrito pensando
en ella, en que ella lo lea cuando él haya muerto.
Pero el discurso de Humbert
presupone otra figura más, la del narratario. Al final del libro,
una vez que cuenta su historia, dice:
Ésta es, pues, mi historia. La he releído.
Se le han pegado pedazos de médula, y costras de sangre, y hermosas
moscas de fulgor verde. En tal o cual recodo del relato siento
que mi yo evasivo se me escapa, deslizándose en aguas más hondas
y profu¡indas que las sondeadas. He disfrutado cuanto he podido,
para no herir a las gentes. Y he jugueteado con muchos seudónimos
antes de dar con uno que se me adaptara convenientemente. En mis
notas figuran “Otto Otto” y “Mesmer Mesmer”. (...)
Hace cincuenta y seis días, cuando empecé
a escribir Lolita, primero en la sala de observación para psicópatas, después en esta reclusión
bien caldeada, aunque sepulcral, pensé que emplearía estas notas
in todo durante el juicio, no para salvar la cabeza, desde luego,
sino el alma.
Podemos observar, en estos dos párrafos, que se nos da la clave
interpretativa que verifica lo anterior. La novela está escrita
para un jurado, lector implícito representado, pero también para
que sea publicada después de su muerte y Lolita
pueda leerla, lector implícito no representado. Ahora también
aparece una figura, que podría ser un amigo de Humbert,
a la que van dirigidos estos dos párrafos, y, por ende, toda la
novela. Es como si la novela fuese una carta escrita a alguien.
Ese alguien, que es el que la escucha, es el narratario.
Autor real y lector real son, evidentemente, Nabokov y toda persona
concreta que lea la novela, respectivamente.
En el caso de la película, esto no se hace tan evidente, debido
a que se producen elipsis de la historia de la novela. En la película
no se refleja esta parte final en la que se observan las figuras
del lector implícito no representado y el narratario. Pero, teniendo
en cuenta que la película se basa en la novela, y que el guión
fue escrito por el propio Nabokov, se tomará el mismo análisis
2.3. Focalización narrativa
La focalización narrativa se basa en la pregunta “¿quién ve los
hechos?”. Todorov realizó una distinción de tres tipos de focalización
narrativa:
- Narrador omnisciente,
en la que el narrador sabe más de lo que saben los personajes.
- Visión con, en la que
el narrador no sabe más que lo que sabe el personaje, e incluso
se identifica con él.
- Visión desde fuera,
en la que el narrador ve menos de que lo ven los personajes. No
puede introducirse dentro de ellos.
Pero aquí se va a tomar una clasificación más exhaustiva, siguiendo
diferentes niveles:
- Según la relación con
la historia, la focalización puede ser externa o interna.
La externa se produce cuando el narrador permanece fuera de los
hechos narrados, y, evidentemente, no se identifica con ningún
personaje. La interna se produce cuando el narrador toma la forma
de un personaje. El focalizador es el personaje.
Desde este nivel, la focalización narrativa de Lolita es interna, dado que la historia
la narra Humbert, protagonista,
a su vez de la misma. En el caso de la película podría perfectamente
hablarse de una focalización narrativa externa, dado que en ningún
momento se nos da señal de que sea Humbert
el que narra la historia. Pero, teniendo en cuenta que la película
se basa en la novela, y que el propio Nabokov escribe el guión,
debemos interpretarla como la novela misma.
- Según las coordenadas
espacio-temporales, el narrador puede situarse por encima
del objeto, observando diferentes eventos y objetos de diferentes
lugares, o puede dominar sólo un fragmento de la realidad.
Desde este nivel, la focalización narrativa de Lolita sitúa al narrador, Humbert, en un sólo fragmento de la realidad,
la que él vive en cada momento desde su yo. En ocasiones domina
otros fragmentos de realidad, pero tan sólo por testimonio. Tal
es el caso de el momento en que Lolita va al campamento Climax,
y conoce cosas de las que allí vive Lolita
debido a las cartas y las llamadas telefónica que emite. La película
podría interpretarse desde una focalización narrativa en la que
el narrador conoce más que los personajes. En caso de que se interprete
que el narrador de la película es distinto a Humbert,
hay un momento, cuando Humbert
está escribiendo su diario encerrado en su habitación, en el que
el narrador podría ser conocedor incluso de lo que pasa a Humbert
por la cabeza. Pero teniendo en cuenta que la película se basa
en la novela, y que el propio Nabokov escribe el guión, debemos
interpretarla como la novela misma.
- Desde el nivel analítico-psicológico,
un hecho puede ser mirado en su dimensión objetiva o subjetiva.
Desde este nivel, la focalización narrativa de Lolita es subjetiva, dado que toda la historia
la vivimos a través del discurso de Humbert, protagonista de la misma. La vivimos desde su subjetividad,
desde su mente, desde lo que siente o piensa en cada momento,
y desde su interpretación de los hechos.
- Desde el nivel ideológico,
la narración puede a través de unos valores, una concepción del
mundo y, en suma, una ideología. Esto lo señalaba Upenski.
Desde este nivel, la focalización narrativa de Lolita está unida a una ideología, unos
valores. El propio Humbert,
narrador, nos hace ver esos valores, realizando juicios morales
sobre su propio comportamiento al final de la novela:
De haber comparecido ante mí mismo,
habría condenado a Humbert a treinta y cinco años por violación, y habría descartado el resto de
las acusaciones.
De nuevo, se analiza la novela de Nabokov, como fundamento sobre
el que se construye la película de Kubrick.
2.4. Voz narrativa
El problema de la voz narrativa trata de indagar sobre quién dice.
Pero, en esta indagación, existen dos problemas derivados: problema
de la voz y la persona y problema de la voz y el tiempo.
En la relación entre voz y persona, tradicionalmente se han identificado
ambos términos: narración en primera persona, en segunda persona
y en tercera. Pero el problema que se aborda no es tan sencillo
de solucionar, ya que no siempre existe una simetría entre voz
narrativa y persona gramatical. Partamos del hecho de que todo
texto narrativo está escrito por un autor, y en este sentido podemos
hablar de una enunciación en primera persona, pero el autor suele
ceder su voz a un narrador, que puede hablar, a su vez, en primera
persona, segunda o tercera.
Siguiendo la distinción de Genette entre relato homodiegético (aquel
en el que el narrador forma parte de la historia) y relato heterodiegético
(aquel en el que el narrador no forma parte de la historia), podemos
decir que Lolita es
un relato homodiegético.
Con respecto al problema de relación entre voz y tiempo podemos
hacer una clasificación basada en cuatro puntos:
- Narración ulterior,
en la que la voz narra un tiempo pasado.
- Narración anterior,
en la que la voz predice sobre el futuro. Éste tipo de voz se
halla en relatos proféticos u oraculares.
- Narración simultánea, en la que voz y tiempo coinciden.
- Narración intercalada,
que combina diferentes tiempos con la voz. Se suele dar en el
relato epistolar.
En este caso, Lolita
es un texto narrativo cuya voz constituye una narración ulterior,
haciendo referencia a un tiempo pasado. Esta narración se construye
a través del uso constante de los pretéritos imperfectos, que
trasladan la historia pasada al presente en el que la voz habla.
2.5. Niveles narrativos
Cuando se enuncia una historia, en ocasiones el relato supone diferentes
historias que pueden nacer unas de otras, y que pueden tener diferentes
narradores. De ahí la distinción de diferentes niveles narrativos
a la hora de enfrentarse al relato. Siguiendo la distinción de
Genette, podemos hablar de tres niveles narrativos:
- Extradiegético, producido
por un narrador primario, ajeno a la historia que narra, y que
produce una diégesis desde el comienzo de su narración.
- Intradiegético, es
aquel relato que surge desde dentro de la diégesis, es decir,
desde el interior de la historia.
- Hipodiegético, aquel
relato de segundo grado, que depende del acto narrativo que le
da origen.
Un ejemplo claro de distinción de estos niveles narrativos se da
en Las mil y una noches. En este relato hay un narrador primario,
extradiegético, que produce un relato cuya diégesis contiene un
personaje intradiegético, Sherezade, que, a su vez, es narradora
de otra historia, la de Simbad,
en la que éste es narrador hipodiegético de la historia que narra.
En el caso de la novela de Lolita,
nuestro narrador, Humbert,
es un narrador intradiegético. Produce un relato desde dentro
de la historia misma que cuenta. Tengamos en cuenta que él mismo
es el protagonista de la historia. En el caso de la película no
se ve tan claro. De hecho, sin acudir a la novela, no podemos
decir que el narrador de la historia es intradiegético. Podría
ser un narrador extradiegético que produce una historia ajena
a la suya propia. En la película, después del asesinato de Quilty,
se observa en la pantalla un conjunto de letras extradiegético
que nos dice: “Cuatro años antes”. Perfectamente podríamos pensar
en un narrador distinto a Humbert. Es obvio que, teniendo en cuenta
que la película se basa en la novela, y que el propio Nabokov
escribe el guión, debemos interpretarla como la novela misma.
2.6. Modalidad narrativa
Cuando indagamos sobre la modalidad del discurso narrativo tratamos
de responder a la pregunta: “¿cómo se reproduce verbalmente lo
acontecido?”. Para ello, utilizamos una triple distinción clásica:
- Discurso directo,
mediante el cual se reproducen literalmente las palabras del personaje.
Ej: Martín llegó cansado y dijo: “Me dolerá la cabeza toda la
noche”.
- Discurso indirecto,
mediante el cual se reproduce lo dicho por el personaje sin reflejar
la formulación verbal concreta. Ej: Martín llegó cansado y dijo
que le dolería la cabeza.
- Discurso indirecto libre,
mezcla de los dos anteriores, y en el que se produce un trasvase
entre el narrador y el personaje, en tanto es el narrador quien
dice las palabras del personaje, pero incorporándolas a su propio
discurso. Ej: Martín llegó, cansado. Le
dolería la cabeza toda la noche.
Nabokov utiliza en su novela tanto el discurso directo, como el
indirecto y el indirecto libre. En base a eso, el narrador, Humbert, reproduce las situaciones pasadas.
A través del uso del pretérito imperfecto, que las traslada al
presente, en el caso del estilo indirecto:
El desconsolado padre siguió diciendo
que iría en busca de su delicada hija inmediatamente después del
entierro, y que haría lo posible por distraerla en lugares muy
diferentes.
Y a través de la reproducción exacta de las conversaciones, en
el caso del estilo directo:
Hubo un súbito silencio.
- Bueno, tú eres el doctor – dijo John, no sin cierta brusquedad.
En caso del estilo indirecto libre:
Discutí con John para que las cosas volvieran
a su estado anterior. Dije que no podía soportar a la chiquilla
a mi alrededor, sollozando, abrazándome. Era tan nerviosa....
Aquí, el Era tan nerviosa
es algo que dijo Humbert
a John, y que el narrador, Humbert también, incorpora a su discurso
de narrador ulterior.
2.7. Tiempo narrativo
Todo texto narrativo posee una temporalidad propia, cuyo punto
de partida se basa en la falta de correspondencia entre tiempo
de la historia y tiempo del discurso. Vamos a retomar y ampliar
la parte 3.1. de este trabajo, que, por cuestiones pedagógicas,
no se amplió en su momento.
Siguiendo el esquema interpretativo de Genette la relación de los
tiempos de historia y discurso puede medirse desde tres ejes:
- Relaciones entre el orden
temporal de sucesión de hechos en la historia y el orden en
que están dispuestos en el discurso. El discurso narrativo está
repleto de anacronías en este sentido, ya que existen constantes
discordancias entre el orden de sucesión en la historia y el orden
de sucesión en el discurso. Como ya se señaló en la parte 3.1.
de este trabajo, en el caso de la novela de Nabokov el orden temporal
de historia y discurso coincide, pero, en el caso de la película,
se produce lo que en teoría de la literatura se denomina analepsis
o anacronía hacia el pasado, y, en lenguaje fílmico, flashback.
Después del asesinato de Quilty,
el discurso retrocede a un tiempo cuatro años anterior.
- Relaciones de duración
temporal. Ocurre constantemente que el ritmo de los hechos
de la historia no coincide con el ritmo de los hechos del discurso.
No hay isocronía en la duración de ambos. La isocronía se daría
en un relato cuya velocidad fuese igual a la de la historia. Esto
es prácticamente imposible. Normalmente se producen elipsis (tiempos
suprimidos) y sumarios (condesación de meses, años... en unas
páginas del libro). En el caso de la novela de Nabokov es obvio
que se produce un sumario, dado que narra cuatro años de la vida
de Humbert en un libro de trescientas cuarenta
y cuatro páginas, que puede leerse en cinco horas. Lo mismo ocurre
con la película de Kubrick, sólo que ésta dura tan sólo dos horas.
Es importante resaltar el hecho de que en la novela de Nabokov
no se producen elipsis explícitas, es decir, no existe tiempo
de la historia suprimido en el discurso. Tan sólo se condensa
o resume. En el caso de la película de Kubrick sí se dan las elipsis.
El discurso no narra la parte primera de la historia, que corresponde
a la narración de la patología de Humbert. Como ya se vio, esto se debe a cuestiones de la censura.
- Relaciones de frecuencia,
que tienen que ver con la relación en la repetición de hechos
en la historia y la repetición de hechos en el discurso. Podemos
encontrarnos cuatro casos:
- Relato singulativo, en el que se narra una vez
lo que ha pasado una vez (1D/1H).
- Relato anafórico, en el que se narra n veces lo que ha pasado n veces (nD/nH).
- Relato repetitivo, en el que se cuenta n veces lo que ha pasado una vez (nD/1H).
- Silepsis, en el que se narra en una sola
vez lo que ha pasado n
veces (1D/nH).
Tanto en el caso de la novela como en el de la película de Lolita, se construye un relato singulativo.
3. Nivel interpretativo
3.1. Análisis psicológico del film
Vamos a tratar de hacer una lectura del film desde la clave interpretativa del psicoanálisis freudiano. El
film posee dos ejes a interpretar desde
el punto de vista psicoanalítico. Por una lado, la figura de Humbert, y, por otro, la figura de Lolita. Ambas figuras son prototipos de
dos patologías.
Tomemos, primero, a Humbert.
Éste posee una fijación sexual con las niñas, sobre todo con las
que rondan la edad de doce años. Siguiendo la historia de la novela
de Nabokov,
lo que llevó a Humbert
a esta fijación fue la muerte de su primer amor, cuando ambos
tenían doce años.
Para Freud, existen diversas fases del desarrollo de la personalidad
a lo largo de la infancia. En caso de que alguna de estas fases
no haya sido superada por el sujeto, puede producirse una fijación
en esa fase, como consecuencia de un trauma. El adulto regresa
a esa fijación como mecanismo de defensa ante la realidad.
Las fases de la evolución psíquica infantil se determinan según
el órgano de satisfacción de las pulsiones. A cada fase corresponden
unos rasgos bipolares, que perviven en la edad adulta, aunque
transformados. Por ejemplo, un rasgo oral de un niño pequeño consiste
en chuparse el dedo, en un adulto puede consistir en la afición
a la buena mesa.
Las fases de desarrollo de la personalidad para Freud son las siguientes:
1) Fase oral (1-18 meses),
cuya fuente de placer es la boca (chupar, morder, comer, vocalizar...).
Los rasgos bipolares que corresponden a esta fase son optimismo/pesimismo,
impaciencia/paciencia, envidia/, agresividad/.
2) Fase anal (hasta
tres años y medio), cuya fuente de placer es el año (retención,
expulsión, control, limpieza...). Los rasgos del retentivo anal
son la avaricia, obstinación, orden compulsivo, meticulosidad.
Los rasgos del expulsivo anal son la crueldad, destrucción, desorden.
3) Fase fálica (hasta
cinco o seis años), cuya fuente de placer son los órganos genitales
(curiosidad por el propio cuerpo y por el de los demás). Los rasgos
son el carácter gregario y relación con los otros, la afirmación
del propio yo, la castidad.
4) Fase de latencia
(hasta 12 años), cuya fuente de placer es el órgano sensitivo-motor
(conocimiento, habilidad). Los rasgos de esta fase son el desarrollo
de los rasgos de las fases anteriores, el desarrollo de la conciencia
y el aprendizaje social.
5) Fase genital (pubertad),
cuya fuente de placer son los contactos sexuales. Se produce una
mezcla de los rasgos anteriores, desarrollándose una capacidad
más plena para el amor y el trabajo.
Siguiendo el esquema freudiano, Humbert, debido al trauma de la muerte de su primer amor en la fase
genital de su personalidad, tiene una fijación en esta fase. No
ha asimilado y superado esta fase, como hacen los sujetos no-patológicos,
y, en su madurez, busca a esa niña que murió cuando él tenía doce
años, para poder superar la fase de su personalidad.
Desde el análisis freudiano de las enfermedades mentales, es decir,
desde el punto de vista de la psicopatología, Humbert posee una personalidad psicopática o sociopática. El psicópata
se caracteriza por poseer una deficiente estructuración del superyo,
que, en el caso de Humbert,
se debe a esa fijación infantil. Esta deficiente estructuración
del superyo lleva a una carencia de sentido moral, dado que éste
nos lo proporciona el superyo. El psicópata posee frialdad afectiva,
carece de ansiedad y culpa, posee un carácter impulsivo y una
escasa tolerancia a la frustración, puede poseer un comportamiento
agresivo y antisocial, y ofrece resistencia a modificar su comportamiento
por el castigo. En el caso de Humbert se observa claramente esta falta de asimilación de unas normas
morales. Para él es algo normal desear sexualmente a las niñas,
y no sólo desearlas, sino mantener relaciones sexuales con ellas.
Tampoco le parece patológico el plan que diseña para asesinar
a Charlotte Haze y quedarse con Lolita,
a pesar de que luego, debido a que Charlotte
muere atropellada por un coche, no lleva a cabo sus planes, ni
le parece inmoral el asesinato de Quilty.
Humbert, debido a esta falta de asimilación
de las normas morales, no muestra, en ningún momento un sentimiento de culpa ante lo que
hace. Es más, en la novela, una vez que asesina a Quilty y es juzgado y condenado a muerte, escribe el siguiente párrafo,
dirigido a Lolita:
Ninguno de los dos vivirá, pues, cuando
el lector abra este libro (se refiere a él
mismo y a Quilty). Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seremos
parte de la bendita materia y aún podré hablarte desde aquí hacia
Alaska. Sé fiel a tu Dick.
No dejes que otros tipos te toquen. No hables con extraños. Espero
que quieras a tu hijo. Espero que sea varón. Que tu marido, así
lo espero, te trate siempre bien, porque de lo contrario mi espectro
irá hacia él como negro humo, como un gigante demente, y le arrancará
nervio tras nervio. Y no tengas lástima de C. Q.
Había que elegir entre él y H. H. Y era preciso que H. H. Viviera al menos un par de meses más, para
que tú vivieras después en la mente de generaciones venideras.
(...) Y ésta es la única inmortalidad que tú y yo podemos compartir,
Lolita
Aquí se observa que a Humbert
no le importa que lo hayan condenado, y que no está dispuesto
a modificar su comportamiento con el castigo.
Analicemos ahora el caso de Lolita.
Desde el punto de vista freudiano, Lolita
posee el llamado Complejo de Electra,
que es el Complejo de Edipo
en las mujeres. La denominación de este complejo como Complejo
de Electra procede del mito de Electra,
hija de Agamenón y Clitemnestra. Electra organiza la venganza
de la muerte de su padre contribuyendo a matar a su madre. De
la narración de este mito tenemos Las
Coéforas de Esquilo o de Sófocles. Este complejo, como el
de Edipo en el caso de los hombres, aparece
en la fase fálica de la personalidad infantil, y consiste en un
amor al padre y un odio a la madre, como competidora del amor
del padre. En el caso de Edipo, el niño interioriza, según Freud,
el miedo a la castración: en caso de que el padre se de cuenta
de sus deseos puede vengarse a través de la castración. Este miedo
a la castración lleva al niño a la introyección de las prohibiciones
familiares, constituyéndose la instancia moral, el superyo, produciéndose
los tabues que regulan las relaciones de parentesco, como ya daba
cuenta Lévi-Strauss, y el propio Freud al hablar de Tótem y Tabú.
El niño comienza a identificarse sexualmente con el padre, y espera
tener en el futuro, no a su madre, sino a otra mujer, de igual
forma que el padre tiene a una mujer.
En el caso de Electra,
el miedo a la castración no aparece, dado que la niña ya está
“castrada”, en la medida en que no posee un pene. En el caso del
niño, el miedo a la castración es el que lleva a superar el complejo,
según Freud, pero, en el caso de la niña, lo que le lleva a superarlo
es el temor de perder el afecto maternal.
En el caso de Lolita
se nos ofrece un ejemplo de fijación en la fase fálica de la personalidad.
Lolita no ha superado esta fase, no ha
sabido abordar el complejo de Electra. A pesar de que ni la novela, ni la película de Kubrick nos ofrecen datos suficientes,
es posible que el padre de Lolita,
que sí sabemos que está muerto, muriese cuando Lolita está afrontando la fase fálica de su personalidad. Esto llevó
a Lolita a una fijación
en esa fase, que la lleva a mantener relaciones amorosas y sexuales
con hombres mucho mayores que ella (Quilty
y Humbert), posibles sustitutos de su padre
fallecido.
3.2. Análisis sociológico del film
Podemos hacer de la película de Lolita una interpretación sociológica en base a la relación de individuo
y sociedad, y en base a una crítica social profunda que la historia
establece. De esta última parte se verá la complejidad interpretativa,
y el conflicto de algunos intérpretes con las intenciones del
propio Nabokov.
Es evidente que la historia de Lolita nos muestra un conflicto entre individuo y sociedad. Tanto
si cogemos la novela de Nabokov, como si consideramos la película
de Kubrick, a pesar de las pequeñas diferencias entre ambas, observamos
este conflicto. El protagonista, Humbert,
es un sujeto que, debido a su patología (véase punto 4.1.), entra
en conflicto con una sociedad concreta, organizada alrededor de
una cultura, y con unas normas morales concretas, que el propio
Humbert no considera.
La sociedad en la que Humbert
habita, como toda sociedad, establece una serie de normas morales
que aseguren el orden social. El individuo que habita una sociedad
interioriza las restricciones que le impone la sociedad en que
vive, y se las impone a los demás, a los venideros. Éste sería
el caso de un individuo acoplado a su sociedad. Pero Humbert,
por las razones que sean, no interioriza estas normas morales,
y entra en conflicto con la sociedad que en la que habita. Esta
sociedad impone una fuerza coercitiva sobre un individuo como
Humbert, ya que es posible
que, si no se le oprime, esto pueda conducirnos a algún tipo de
desorden social. El lugar para individuos como Humbert es la cárcel o la muerte, ambos lugares donde la sociedad
se asegura que el individuo no causará ningún tipo de desorden.
Pero toda sociedad es relativa, al igual que toda cultura, y, por
ende, toda norma moral. Relativa en un mismo tiempo en diferentes
lugares, e incluso en tiempos distintos en el mismo lugar. De
aquí la crítica social de la historia de Lolita.
Tomemos, por ejemplo, dos grabados de William Hogarth, realizados
en 1751: Beer Street y Gin Lane. En el primero se observa un grupo de personas sentadas,
juntas, en la calle y bebiendo cerveza. Hombres y mujeres están
juntos, y existe contacto físico entre ellos. Esto es signo de
orden social, para una sociedad como la de comienzos del siglo
XVIII. En el segundo grabado observamos personas aisladas. También
están bebiendo, pero entre ellas no existe ningún tipo de contacto
físico. Esto es signo de desorden para esta sociedad de comienzos
del siglo XVIII. Con el comienzo de la Ilustración, y a lo largo
del siglo XIX, el sujeto cambia, dándose primacía a la individualidad
y a la privacidad. En la actualidad los papeles estarían invertidos,
el contacto físico sería signo de desorden, y la falta de contacto
signo de orden.
Extrapolando este breve ejemplo, el caso del conflicto de Humbert con la sociedad es también relativo.
Quizás en otro tiempo, en otro espacio, Humbert sería un individuo acoplado a la sociedad.
Algunos intérpretes han considerado que la historia de Nabokov,
tanto la novela como la película, es una crítica social a la vida
norteamericana de la época. Sobre todo aquella parte en la que
Humbert y Lolita, después de la muerte de Charlotte, viajan de una ciudad a otra,
haciendo vida de hotel. Pero el propio Nabokov, autor de la novela
y guionista de la película, nos confiesa:
Otra tacha formulada a Lolita por algunos lectores
es la de ser antinorteamericana. Esto me duele considerablemente4
más que la idiota acusación de inmoralidad. Consideraciones de
profundidad y perspectivas (un lugar suburbano, una pradera montañesa)
me llevaron a fraguar cierto número de ambientes norteamericanos.
Necesitaba un medio estimulante. Nada es más estimulante que la
vulgaridad filistea. (...) Escogí los moteles o alojamientos norteamericanos, en lugar de
los hoteles suizos o las posadas inglesas, sólo porque trato de
ser un escritor norteamericano y aspiro a los mismos derechos
de que gozan otros escritores norteamericanos. (...) Y todos mis
lectores rusos saben que mis viejos mundos el ruso, el inglés,
el germano, el francés_ son tan fantásticos y personales como
el nuevo.
3.3. Análisis ético-estético del film
Es posible interpretar el film
desde un punto de vista estético, desde la ruptura de la estética
con la ética, tanto en la novela de Nabokov como en el film.
Quizás la interpretación estética sea la más adecuada, esto es,
la más cercana a la que el propio Nabokov, escritor de la novela
y del guión, pretendía imbuir a sus lectores.
Recordemos estas palabras de Nabokov:
No soy lector ni autor de novelas didácticas,
y a pesar de la afirmación de John Ray, Lolita no tiene lastre moralizante.
Para mí, una obra de ficción sólo existe en la medida en que me
proporciona lo que llamaré lisa y llanamente placer estético,
es decir, la sensación de que es algo, en algún lugar, relacionado
con otros estados de ser en que el arte (curiosidad, ternura,
bondad, éxtasis) es la norma.
Lolita es una historia con un fin puramente estético, pero, en la medida
en que su fin es estético, y teniendo en cuenta la “inmoralidad”
de la historia, se constituye como una auténtica ruptura de la
ética con la estética, característica del arte moderno. Lo bueno
ya no tiene por qué ir asociado a lo bello. Lo bello puede serlo
con independencia de lo bueno. No es que Nabokov tenga como único
objetivo hacer una crítica a
la moral establecida, sino que ha querido que el lector de la
historia obtenga placer estético incluso en el reino de la “inmoralidad”,
de la ausencia de bondad. Con ello, da cuenta de que es posible
esa ruptura.
Humbert, el protagonista, posee un gusto estético, obtiene placer de la
belleza, pero es un ser alejado de la bondad de la moral establecida.
El lector-espectador de la historia llega a introducirse en el
personaje de Humbert, desde el que se produce la focalización
narrativa, y disfruta de la belleza de Lolita, de su sensualidad, del morbo, como si de Humbert se tratase. No importa si el lector-espectador
es hombre o mujer, si le gustan las niñas o no, disfruta de ese
placer estético.
En el caso de la película, la intención de Kubrick al elegir esta
historia es producir un impacto en el espectador, mediante algo
que salga de lo normal:
Gran parte del arte moderno no cumple
directamente esta condición. Es arte pero no sorprendente y no
nos llena de admiración y de sorpresa. (...) Los films podrían
ir mucho más lejos de lo que van. No hay ninguna duda de que sería
agradable ver un poco de locura en los films. Al menos sería interesante
mirarlos.
Esta salida de lo normal se da en la historia de Lolita a través de la ruptura entre el
ámbito de la ética y el de la estética.
Tomando la escena de la película de el asesinato de Quilty, escena que ha sido analizada en
el nivel de los recursos técnicos en este trabajo, podemos darnos
cuenta de cómo Kubrick trata de mostrarnos en la película esa
ruptura entre ética y estética que posee la historia de Lolita.
Kubrick ha sido muy acertado al elegir la simbología. Al final
de la escena, Quilty es asesinado por Humbert a través de un retrato de una dama.
Esto es, Quilty, arrastrándose
herido por los disparos de Humbert,
se refugia tras el retrato de una dama, y, cuando Humbert acaba de subir la escalera, comienza a disparar contra ese
retrato, sabiendo que detrás se encuentra Quilty,
y que va a morir si disparaba contra el retrato.
El retrato es de una señorita adolescente, cuyo aspecto se parece
al aspecto de Sue Lyon, intérprete de Lolita. Kubrick hace morir a Quilty
en manos de Humbert
a través de Lolita. Es a causa de Lolita porque Quilty muere. Quilty muere
a través de la belleza, la del retrato, la de Lolita. El asesinato no es sangriento, a pesar de ser un asesinato,
sino que es incluso placentero desde el punto de vista estético.
Es un asesinato bello. Aquí se refleja esa ruptura entre ética
y estética. Hasta un asesinato puede ser objeto de belleza, y
más así planteado: a través de la belleza de Lolita,
una adolescente inocente y preciosa.
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Bibliografía
* Carmona, Ramón, Cómo se
comenta un texto fílmico, Madrid, Cátedra, 2000.
* Freud, Obras completas,
* Kagan, Norman, Stanley
Kubrick, Barcelona, Lumen, 1976.
* Marzal Felici y Rubio Marco, Guía para ver La naranja mecánica, Barcelona-Valencia, Nau Llibres-Octaedro,
1999.
* Nabokov, Vladimir, Lolita,
Barcelona, Anagrama, 2000.
* Nabokov, Vladimir, “Sobre un libro llamado Lolita”, en Lolita, Barcelona, Anagrama, 2000.
* Pozuelo Yvancos, José María, Teoría del lenguaje literario, Madrid, Cátedra, 1994.
* Riambau, Esteve, Stanley
Kubrick, Madrid, Cátedra, 1990.
* Sennett, Richard, Carne
y piedra,