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Aunque la mayoría de
los socios fundadores de EN CADENA DOS vivimos a orillas del
Mediterráneo, en Valencia, tenemos un colaborador cuyo domicilio se
encuentra a orillas... ¡del Guadalquivir!, pero su espíritu es tan
mediterráneo como el nuestro. Cada mes os invita a acompañarle en el
análisis de un tema cinematográfico de actualidad.
LOS LUNES AL SOL
Por
Juan
de Pablos Pons
El
valor pedagógico del cine, en su sentido más positivo, consiste en ser
veraz. Y contar la verdad es hacer pedagogía, ser fiel a la verdad dota a
quien lo hace de una condición ética, necesaria para abordar
determinados temas con credibilidad. Es en este sentido en el que el filme
Los lunes al sol es pedagógico. Partiendo de un guión
extraordinariamente honesto, su director Fernando León propone una
contundente visión realista y moral sobre una situación presente en
nuestras sociedades desarrolladas: las consecuencias del paro (desamparo)
que sufren muchas personas mayores de cuarenta años. La película dota de
rostro, de rasgos, de sentimientos, de nombres, a una dolorosa situación
que es hoy un problema universal.
Por
añadidura, la película no se limita a presentar y describir una penosa
realidad sino que trata de analizarla, de desestructurarla como diría un
filósofo francés, buscando respuestas a una situación tan injusta
socialmente como es que una persona madura no pueda trabajar aunque
quiera. En este sentido, la escena en la que el personaje incorporado
maravillosamente por Javier Bardem, Santa,
reinterpreta desde su punto de vista el tradicional cuento de La
cigarra y la hormiga, tratando de explicarle a un niño pequeño que
la hormiga, que siempre se nos ha presentado de forma positiva (ahorradora
y previsora) que acumula alimentos para el invierno, es en realidad una
acaparadora y una insolidaria que no ayuda a la cigarra a sobrevivir
cuando las cosas vienen mal dadas. Una reinterpretación “social” que
resulta demoledora, además de extraordinariamente divertida.
La
vida rezuma por todos los costados de esta historia que utiliza la
palabra, los diálogos, las conversaciones de sus personajes para
transmitir al espectador la dura situación, la descomposición de unas
personas que no consiguen rehacer su futuro porque simplemente no existe.
La crisis de los astilleros en una ciudad industrial del norte de España
(Vigo) pone el marco temporal y espacial a esta historia que arrastra a
sus personajes a una actividad de supervivencia.
Los
diferentes personajes incorporados de manera excelente por Luis Tosar, José
Angel Egido, Enrique Villén, Celso Bugallo y
Nieve de Medina, además del citado Bardem, aportan las diferentes
facetas y formas de afrontar el desgarramiento que supone vivir una
situación de estas características. En todo caso, una historia de
hombres en la que el contrapunto lo representa el papel de Nieve de
Medina, única mujer del grupo que además es la que dispone de un empleo.
Contraste que aporta valores añadidos al análisis sociológico que
propone Fernando León.
Película
exenta de estereotipos, limpia, transparente y pedagógica. Sus personajes
son reales y creíbles, lo que hace que conocerles resulte interesante,
porque nos hace pensar y reflexionar sobre una realidad que nos rodea, y
por lo tanto no debemos ser indiferentes hacia ella.
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