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En
esta página haremos un pequeño análisis de algún libro o cualquier otra publicación vinculada con el mundo del
cine que, por sus especiales características, nos anime a recomendarla a
todos vosotros... aunque no todo lo que se publica es igualmente
recomendable.
UNA
NOVELA DE POLANSKI
Título:
Roman por Polanski
Autor:
Roman Polanski
Editorial:
Grijalbo
Madrid,
1985.
La
biografía de Polanski (hasta el rodaje de Tess) es interesante y al mismo tiempo inútil. Su interés radica
en las anécdotas que surgen de las películas que rodó y de aquellas
otras que no hizo (sorprendentemente estuvo metido en títulos como Huracán o El día del delfín)
por problemas con sus productores. De todas formas no nos llegamos a
imaginar a Polanski realizando tales películas. Lo inútil es su
constancia en mantenerse inocente en los múltiples escándalos a los que
se vio sometido.
La
primera parte del libro nos cuenta sus orígenes. Sus primeros problemas y
sus primeros escarceos amorosos. Nacido en París recibió el nombre de
Raymond creyendo que era ese el nombre que en Polonia quería decir Roman.
Aunque no fuera así se asumió el nombre que siempre se quiso para él.
En esas primeras páginas está el problema judío -él lo es-. La
persecución, la muerte de su madre en un campo de concentración. También
una mirada lenta, caprichosa si se quiere, sobre los pequeños detalles.
Esos que terminarán por aparecer posteriormente en su cine. Sus pasos por
la escuela de Lodz. Sus primeros cortometrajes. Su amistad con gente de
todo tipo (fundamentalmente mujeres) y con los directores de su país, con
los que trabajó como interprete, entre ellos con Andrzej Wajda. Se trata
probablemente de lo mejor y lo más coherente del libro. Le siguen en
interés los problemas y dificultades de algunos rodajes, desde El
cuchillo en el agua hasta Tess.
Pero se echan en falta muchas más cosas. No es un libro, como ese
maravilloso de Renoir sobre las películas que rodó. Es un libro, como
mucho, de anécdotas donde muchas páginas se centran en los escándalos
que pesaron sobre su vida (la muerte de Sharon Tate, su condena por
violación de una jovencita) más que en las películas que realizó.
Trata de imponernos, desde la mitad del libro, su postura de dandy, de ser
perteneciente a una sociedad que él considera alta, al tiempo que nos
habla de sus numerosas amantes. Parece que en ciertos momentos parece
disculparse por lo que ha hecho, pero en otras escapa su sentido de hombre
engreído y soberbio.
Polanski
habla de sí mismo. Este muchacho judío que comenzó como actor, que
quiso ser más genio que, por ejemplo, Welles al rodar una extraña versión
de Macbeth, se esconde muchas
veces, o da mil vueltas que le obliguen a salir del mundo en el que le ha
tocado vivir, disfrutando y sufriendo. No es extraño que montase en
teatro e interpretase en Amadeus el
papel de Mozart. Nada raro, porque él mismo es como aquel Mozart teatral
que esconde bajo una actitud infantil muchos de sus problemas o
preocupaciones. Por cierto ¿se han fijado alguna vez en ese cierto
parecido que existe entre Polanski y Danny Kaye?
Un
último apunte. Polanski afirma que jamás se ha preocupado por problemas
de Dios o del diablo. Y que quiere dejar claro que La
semilla del diablo no es más que la alucinación de la mente de una
mujer. Unas curiosas afirmaciones ya que todos los filmes de Polanski se
mueven, por llamarlo de alguna manera, en el terreno de... lo
sobrenatural.
Mister
Arkadin
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