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El
cine de genero bélico no es frecuente en el cine español. La trayectoria
histórica de nuestro país en el siglo XX, con una política exterior
basada en el aislamiento, no ha favorecido precisamente el contexto
necesario para este tipo de genero. El único gran acontecimiento bélico
que fue la Guerra Civil fue silenciado, cuando no reducido al panfleto,
por la dictadura franquista; y cuando a partir de la transición, el cine
pudo empezar a desarrollarse en libertad, hubo más un intento de
recuperar la memoria histórica y no tanto el deseo de realizar películas
en clave de cine de guerra.
A
partir de mediados de los 80, y sobre todo, en la década de los 90, la
integración de nuestro país en la Unión Europea facilita la participación
de nuestro ejercito en diversos conflictos de carácter internacional
(guerra del Golfo, misiones de pacificación en la antigua Yugoslavia). De
hecho, ha sido en estos años cuando se ha visto alguna película centrada
en estos temas (Territorio Comanche de Gerardo Herrero, producción de 1997 centrada
en los corresponsales de guerra).
Y
bajo este contexto nos llega ahora el último film de Daniel Calparsoro
situado justo en las operaciones de pacificación tras el fin
-aparentemente- del conflicto civil en la ex-Yugoslavia
y en principio, un tanto alejado del mundo que habitualmente ha retratado
el director de Asfalto.
Estas
dos premisas marcan el resultado final de Guerreros
pues lo que Calparsoro (coautor del guión junto a Juan -Los lobos de Washington- Cavestany ) realiza es, por un lado
incorporar su propio universo estético, y por otro lado, copiar la
estructura narrativa del cine bélico como soporte para plasmar las
aventuras del grupo de soldados.
Así,
respecto a la primera premisa, todos los personajes de Guerreros
funcionan de una manera muy similar a otros que ya han aparecido en sus
filmes anteriores: es un grupo independiente, problemático, aislado, que
funciona como un todo y donde la jerarquía no está basada en la lógica
(es por ello que no sirven ni el reglamento ni las ordenes) y donde lo que
realmente interesa -revestido de esa violencia- es la transformación
interior que padecen a golpe de sufrimiento y que acaba en tragedia,
resultando difícil diferenciar a
las víctimas de los verdugos. Y todo ello tiene el soporte del
cine bélico, pero como hemos explicado arriba, al no haber referentes
cercanos lo que hace es coger una serie de modelos de cine bélico, de aquí
y de allá, hasta enlazar una serie de escenas aisladas bajo la línea
argumental de soldados perdidos en territorio enemigo y que facilita la
introducción de tópicos (soldados que cuando entran en acción se
muestran novatos, francotiradores, escena de la soldado herida que no
pueden recuperar, peleas entre el jefe y los subordinados, revelación del
personaje débil como protagonista) y donde podemos rastrear la tesis de
la película (bajo el poso de filmes como La
colina de los diablos de acero, Salvar
al soldado Ryan o
la segunda parte de La
chaqueta metálica): la guerra muestra la parte más oscura del ser
humano sea cual sea el bando, las ideas o el contexto, y nadie se puede
mostrar neutral o indiferente.
Es
por ello que en la película de Calparsoro, al igual que el resto de su
cine, se atisban las intenciones de lo que quiere contar pero no se
reflejan en el resultado final. Es esa clase de cine que se ve bien
durante la proyección pero que se resiente en una revisión posterior; es
ese cine rodado en cinemascope, con sonido digital, con efectos de imagen
y sonido, que se asemeja a una superproducción, pero que descuida el
tratamiento y la evolución de los personajes, precisamente cuando ese es
su principal objetivo (y un ejemplo claro es el desarrollo del personaje
que encarna Eduardo Noriega, plano, plano), porque entonces la idea que
flota en el ambiente es que estamos ante un producto pretencioso. Queda
entonces lo insólito de este tipo de género en la filmografía de
nuestro cine contemporáneo y algunas escenas aisladas (la metafórica
escena de la fosa de cadáveres con los protagonistas renaciendo), todo
ello aderezado, como pasa en otros
productos, con una agresiva promoción (campaña publicitaria, reportajes
en periódicos, televisiones, etc.).
Luis Tormo
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GUERREROS
Título
Original:
Guerreros
País y Año:
España, 2001
Género:
ACCIÓN
Dirección:
Daniel Calparsoro
Guión:
Daniel Calparsoro, Juan Cavestany
Producción:
Sociedad General de Cine (Sogecine) S.A.
Fotografía:
Josep M. Civit
Intérpretes:
Eloy Azorín, Eduardo Noriega, Rubén Ochandiano, Jordi Viches, Roger
Casamajor, Carla Pérez
Distribuidora:
Warner Sogefilms
Calificación:
Todos los públicos
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