EL GRAN VÁZQUEZ (2)

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Impostor… a la española

El gran VázquezManuel Vázquez (1930-1995) fue el creador de algunos de los más grandes antihéroes del cómic español de los años cincuenta-sesenta. Hijo de un sastre madrileño cuyos abuelos se dedicaron al mismo oficio, pero trabajando para la Casa Real. Por la casa de los padres del futuro dibujante pasaron autores como Jardiel Poncela o Wenceslao Fernández Flores (tal hecho se dice en el filme). Vázquez los conoció y se relacionó con ellos.

Desde temprana edad, Vázquez dibujó historietas. Sus primeros dibujos aparecieron en Maravillas, suplemento de Flechas y Pelayos. En Barcelona a donde se trasladó cuando tenía pocos años, comenzó a trabajar en la que era la gran fábrica de los tebeos españoles, Editorial Bruguera. Sus primeras historietas para esta casa se corresponden con el año de 1947.

Es en la década de los cincuenta donde recrea algunos de sus memorables personajes. Son los años de la revista Pulgarcito. En sus páginas aparecen (sus) personajes tales como Heliodoro, Hipotenuso, Ángel Siseñor… y sobre todo Las hermanas Gilda o La familia Cebolleta. Con la ampliación de las publicaciones de la familia Bruguera, Vázquez dibujará también para D.D.T., Tío Vivo, Mortadelo y Filemón

En la década de los años sesenta aumenta su nómina de personajes. Añade Arturito, el marcianito; La familia Churumbel, La abuelita Paz; Ali-Oli, vendedor oriental; Anacleto, agente secreto o El tío Vázquez, donde se caricaturiza a sí mismo dando pie a mostrar su poca edificante vida. En la década de los sesenta, junto a dibujantes de la casa como Cifré o Peñarrocha, Vázquez se encarga de realizar las portadas de diferentes revistas

Mientras su fama decrece, en la editorial va creciendo la de Ibáñez, que a su vez sigue en sus dibujos una línea cercana a la de Vázquez. En la célebre viñeta 13 Rue del Percebe, Ibáñez toma prestada la figura de Vázquez para crear el personaje del moroso del ático.

Quizá el error de este momento (como de otros) esté en otra parte. Concretamente en el personaje que da vida al dibujante, Santiago Segura

Asediado por decenas de personas a las que ha engañado, timado, envuelto en los líos provocados por sus diversos matrimonios, pasa temporadas en la cárcel. Vive como puede. Diversos oficios le llevan de un lado a otro. En Bruguera (como ocurre a la mayor parte de los dibujantes de la editorial) sus personajes pasan a mano de diversos dibujantes anónimos, sin que los autores puedan hacer nada para recuperarlos y reclamar su propiedad.

Tras la desaparición de la editorial Bruguera en los años ochenta se dedica a realizar dibujos de historietas para publicaciones para públicos adultos, tales como El Papus, Harakiri o Makoki, donde firma con el seudónimo de Sappo. Allí conoce a Óscar Aibar, quién años más tarde realizará la película sobre (parte de) su vida. Ésta que aquí tratamos de comentar.

En 1990 Vázquez fue galardonado en el salón de cómic de Barcelona por el conjunto de su obra. En 1995, en un fanzine erótico granadino, Espuma, apareció una pornográfica historieta de Vázquez protagonizada por las Hermanas Gilda y Anacleto, y en la que se disponen a practicar un menage à trois. Es la última gamberrada del autor, que muere ese mismo año en Barcelona.

Aibar conoció a Vázquez en la redacción de la revista Makoki. Al futuro realizador le interesó el personaje

Una película fallida

Como queda dicho, Aibar conoció a Vázquez en la redacción de la revista Makoki. Al futuro realizador le interesó el personaje. Por eso ahora, recordando las conversaciones que mantuvo con él y con personas de su familia, se ha decidido a realizar una película sobre el dibujante.

Aibar ha realizado tres largometrajes (aparte de trabajar en televisión) antes de acometer esta película. Se trata de Atolladero (1995), Platillos volantes (2003), La máquina de bailar (2006). De ellas tan sólo Platillos volantes tiene cierto interés

A priori, El gran Vázquez aparece como un filme potencialmente interesante. El personaje y la época que le tocó vivir lo eran. Desgraciadamente, la película se queda a medio camino. Ni es un análisis de personaje ni tampoco una forma de presentar, reflejar y analizar la realidad española (y sus miserias) durante los años cincuenta y sesenta.

La película supone una sucesión de anécdotas unidas al estilo de las películas (de acá) de la época en que se desarrolla el filme, tales como Los tramposos (1959) de Lazaga, Los pedigueños (1961) de Tony Leblanc, Los que tocan el piano (1969) de Javier Aguirre…. Más que una imitación de sus hermanas mayores, las producciones italianas de parecida temática y mismos años.

Sorprende además que El gran Vázquez arranque en 1963 y no en los años cincuenta que es en el momento en que Vázquez debió decidir crear su propio personaje enfrentado a la realidad que le asfixiaba.

La película, insisto, no se adentra ni el personaje, ni en la realidad de su tiempo. No se ve cómo era ni uno, ni la otra. Tan sólo se trata de ir enlazando situaciones más o menos curiosas, sorprendentes o divertidas. Sin ningún rigor.

La película, insisto, no se adentra ni el personaje, ni en la realidad de su tiempo. No se ve cómo era ni uno, ni la otra

Por otra parte, se trata de mezclar ese dibujo (fallido) del personaje y del ambiente con uno tono lindante con el de las historietas dibujadas. No sé si debido a ello se llega, en unos lastimosos momentos, a dar vida animada a algunos de los dibujos de los personajes de Vázquez. De todas maneras el resultado es tan pobre como difuso.

Ejemplos de un falso sentido del humor y de la caricatura forzada se encuentran en diversos instantes, entre los que señalaré la presencia del director falangista del hotel (con ese insólito primer plano de la insignia en su solapa), de las monjas dueñas del edificio, la primera presencia de Ibáñez en el filme vestido de botones (¿alusión a su personaje de El botones Sacarino?) en la ramblas barcelonesas o la última aparición de Vázquez en los años setenta, gordo y deformado.

Dejamos a un lado la representación, también caricaturesca (pero que no guarda relación con el sentido del filme) de la editorial Bruguera, en un claro reflejo de La oficina siniestra de La codorniz. Si el retrato de la oficina es, así, claramente siniestro, los personajes que la habitan no tienen entidad ninguna, son personajes simplones, inexistentes, tópicos elementos de un solo trazo. Así el padrazo director de la editorial o el furibundo contable (salvado gracias a Alex Ángulo, sin duda el mejor de los actores del filme).

Las alusiones políticas, dichas en voz baja tal como están dadas en el filme, no tienen ni sentido, ni garra. Así queda navegando entre nebulosas las razones por las que Bruguera dio trabajo a gente no demasiado afín al régimen, al tiempo que en sus historietas se dibujaba en cierta forma aquella realidad que no se podía decir de otra manera. 

La totalidad de quienes rodean a Vázquez (y el propio Vázquez) son ideas, carecen de vida, de realidad. Se mueven, hacen, dicen cosas pero no viven

La totalidad de quienes rodean a Vázquez (y el propio Vázquez) son ideas, carecen de vida, de realidad. Se mueven, hacen, dicen cosas pero no viven. Pienso en el absurdo personaje de Rosa y su forma de actuar. El encuentro con Vázquez, su cara de felicidad al preguntar si es el dibujante (¿leía tebeos?), su facilidad para irse con el… Quizá el error de este momento (como de otros) esté en otra parte. Concretamente en el personaje que da vida al dibujante, Santiago Segura.

Sí, claro, el actor no lo hace mal. Lo que pasa es que hace de Santiago Segura. Y su porte, su presencia, no es la más exacta para que las personas caigan rendidas a sus pies. Este pequeño bribón, pequeño impostor, desde luego nada tiene que ver con algún personaje semejante tratado por el cine. En concreto en el cine americano. Pienso en el Leonardo DiCaprio de Atrápame si puedes o en el Tony Curtis de El gran impostor. Incluso, por una cercanía mayor con Segura, en el Jim Carrey de Phillip Morris, te quiero.

¿O es que acaso se quiere decir en el filme que los grandes fulleros de acá se asemejan al Segura-Vázquez de este filme? Desde luego, aunque esa fuera la intención de Aibar, nos hubiera gustado más que nos hubiera mostrado lo que intuimos que fue ese ser: alguien enfrentado a un mundo que no le gustaba (y ese mundo oscuro de aquellos años) y del que se carcajeaba, más que un timador chistoso (pero con poco chiste) de opereta o de… tebeo mediocre.

Una lastima

Escribe Mister Arkadin

 Título  El gran Vázquez
 Título original  El gran Vázquez
 Director  Óscar Aibar
 País y año  España, 2010
 Duración  106 minutos
 Guión  Óscar Aibar
 Fotografía  Mario Montero
 Distribución  Alta Films
 Intérpretes  Santiago Segura, Álex Angulo, Manolo Solo, Biel Durán, Enrique Villén, Mercè Llorens, Pere Ponce, Jesús Guzmán, Pep Sais, Itziar Aizpuru
 Fecha estreno  24/09/2010
 Página web  www.elgranvazquez.com