48 FICXixón, Festival de Cine de Gijón (1): avance

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Tentación de cines periféricos

48 FICXixón, Festival de Cine de Gijón (1): avanceBerlín, Cannes, Rotterdam, BAFICI, Sundance… Son fuentes de peso a las que acude Gijón para conformar su programación.

Desde el primero, llegan avaladas Der Räuber / El ladrón, segundo largometraje del germano Benjamín Heisenberg; y Kak ya provel etim letom / Cómo acabé mi último verano, del ruso Alexei Popogrebsky, espléndida confrontación psicológica de dos sujetos aislados en los confines el Ártico.

Por no hablar de las realizaciones procedentes de Sudamérica Año bisiesto, de Michael Rowe, galardonada como Mejor Ópera Prima en la Quincena de Realizadores de Cannes; Los labios, de Iván Fund y Santiago Loza; y Alamar, de Pedro González Rubi, ambas encumbradas en el certamen argentino. Todas ellas, películas complejas, sin concesiones a espectadores acomodados a dejar pasar imágenes, como así viene asegurando la trayectoria del rebautizado FICXixón

La 48 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón nos depara más de una semana de interesantísimas propuestas que, ojalá, encuentren distribución en el mercado español. Y no sólo estamos hablando de la Sección Oficial, sección competitiva de largos y cortometrajes. Sino también de las múltiples secciones paralelas que, sin enlucirse con premios y galardones, sí goza de la magnífica acogida que les brinda la organización del Festival.

Estamos hablando, por ejemplo, de las retrospectivas (o descubrimientos) dedicadas a Kim Longinotto, Reynold Reynolds, Johannes Nyholm o Vila do Conde; así como del extenso ciclo centrado en la Escuela de Berlín, que recoge una buena muestra de películas realizadas en la primera década de este siglo XXI. Asimismo, las secciones consolidades Rellumes, Esbilla y Llendes se permiten el lujo de dar cabida a películas, producciones y trabajos que, en el caso de Gijón, sí tiene cabida a pesar de sus inconformidades de contenidos, formatos o estilos.

Centrándonos en la Sección Competitiva, además de las joyas mencionadas al inicio, otras películas que podremos descubrir son Blue Valentine, del estadounidense Derek Cianfrance, y Animal Kingdom, del australiano David Michôd, que dejaron buen sabor de boca tras su paso por Sundance.

Blue Valentine, del estadounidense Derek Cianfrance

Pero no sólo de otros festivales vive Gijón… Una apuesta personal del festival es la estadounidense Kelly Reichardt. Tras presentarse en Gijón sus anteriores películas Old Joy (2004) y Wendy & Lucy (2008), Reichardt se aventura con Meek’s Cutoff en un proyecto de más envergadura, al menos en la cuantía de personajes y recursos, pero donde igualmente aborda la confrontación de los sujetos contra el entorno. Contextualizada a mediados del siglo XIX, en plena conquista del oeste, Meek’s Cutoff hace hincapié en las dificultades que deben afrontan los pioneros y las dudas que afloran respecto a su proyecto refundador.

El retrato de la Europa del Este estará representado por Rumanía (¡cómo no!) y Serbia. Desde esta última, el joven Nikola Lezaic nos muestra su primer largometraje Tilva Roš / Tilva Rosh, en el que expone las desigualdades existentes entre los jóvenes. Situada en una zona minera de Serbia, la historia de Tilva Rosh se hace extensible a cualquier grupo de jóvenes que, a pesar de haber crecido juntos, se darán cuenta de cómo sus respectivas situaciones familiares condicionarán sus expectativas de futuro.

Y, obviamente, no podía faltar en Gijón alguna película procedente de la floreciente hornada de nuevos realizadores rumanos. Y, en esta edición, hay sesión doble. Radu Muntean, responsable de The paper will be blue (2006) y Boogie (2008), presenta en esta ocasión Marţi, dupã Crãcium, centrada en los dilemas de un hombre casado cuando tiene que elegir entre su mujer o su amante. Mientras que Cristi Puiu, con Aurora, se centra en el momento crítico de Viorel, un hombre que acaba de perder familia y trabajo.

Cristi Puiu, con Aurora, se centra en el momento crítico de Viorel, un hombre que acaba de perder familia y trabajo

Mientras que la representación española viene de la mano de Manuel Martín Cuenca y los jóvenes Jonás Trueba y Olivier Laxe.

El primero, responsable de La flaqueza del bolchevique (2003) y Malas temporadas (2005), tras pasar por Toronto presenta en Gijón La mitad de Óscar, un drama familiar protagonizado por Verónica Echegui y Rodrigo Sáenz de Heredia. El hijo de Fernando Trueba se embarca en su primera película Todas las canciones hablan de mí, centrada en la ruptura de una joven pareja. Por su parte, el gallego Olivier Laxe presenta en España Todos vós sodes capitáns, película que ha catapultado al autor internacionalmente tras su paso por la Quincena de Realizadores de Cannes. La película resulta del trabajo realizado en un taller de creación audiovisual realizado con niños, en el que las formas fílmicas y los métodos de enseñanza constantemente se ponen en cuestión.

Finalmente, dos propuestas burlescas cierran la programación de este 48 FICXixón. Su inclusión puede deberse a que, bien se siga la tónica de anteriores ediciones, en que se incluye algún despropósito de comedia para romper con la seriedad del conjunto; o bien por dar continuidad a este contenido, al que el año pasado dedicaron una sección especial.

La mitad de Óscar, un drama familiar protagonizado por Verónica Echegui y Rodrigo Sáenz de Heredia

En cualquier caso, el resultado es que el festival da cobertura (por no decir exalta, si tenemos en cuenta la elección de las fechas de programación en los días fuertes) a dos películas desmesuradas. Estamos hablando, por un lado, I’m Still Here, despropósito de Casey Affleck que, compinchado con el actor Joaquin Phoenix, documentan la supuesta renuncia a la carrera de actor por parte de este último y su progresiva degradación personal. Película envuelta de polémica (de muchísima polémica) hasta que el propio Phoenix revelase que la crónica de su declive era todo un montaje.

Por otro lado, los franceses Benoît Delépin y Gustave de Kervern, responsables de Louise-Mitchel (2008), retornan a Gijón con otro filme grotesco hasta el hartazgo. En este caso se trata de Mammuth, en el que Gérard Depardieu se pone en la piel de un fontanero a las puertas del retiro. Éste, con el fin de poder cobrar la jubilación, hace un esperpéntico recorrido por los oficios de su vida.

Escribe Daniela T. Montoya

I’m Still Here, despropósito de Casey Affleck que, compinchado con el actor Joaquin Phoenix, documentan la supuesta renuncia a la carrera de actor por parte de este último