Pesimismo a ultranza
Comenzó Cinema Jove 2011 en Valencia, con multitud de propuestas y con el reclamo de Stanley Kubrick en la programación, aunque fuera en realidad su cuñado, Jan Harlan, la persona desplazada a Valencia para hablar del mítico director. Harlan, productor de todos los títulos de Kubrick desde La naranja mecánica hasta Eyes Wide Shut, eclipsa sobre el papel el resto de actos, salvo quizá la presencia de L. M. Kit Carson, el mítico guionista de París, Texas de Wim Wenders, que acude a la ciudad del Turia para presentar un taller de cortometrajes.
En este primer artículo damos cuenta de las primeras películas exhibidas de
Here
Braden King. EE. UU. 2011
Asentada bajo el formato narrativo de road movie, Here es el viaje de descubrimiento de un país. Un cartógrafo estadounidense que se encarga de situar el mapa de la región en los satélites y una fotógrafa armenia que abandonó su país hace tiempo, unidos por una historia de amor, van revelando conforme avanzan por las diferentes tierras un país desconocido para ellos, a la vez que encuentran sentido a su vida.
Curiosamente, los dos personajes que tienen que fijar las coordenadas físicas y sentimentales mediante la cartografía y la fotografía, son los que terminan dándose cuenta que no saben casi nada. El filme, interrumpido por un relato en off que narra el protagonista, es una sucesión de planos generales y panorámicas que nos muestran una Armenia que lucha por situarse en el mapa con el recuerdo de la guerra que durante los años 90 asoló su territorio.
Personajes tristes, pobres, atados a la tierra que guía su destino, se van revelando a la cámara con miradas perdidas que testimonian el tiempo que les ha tocado vivir y donde la incerteza del futuro preside las conclusiones de este filme. La imposibilidad de lograr definir físicamente un nuevo mapa del territorio se convierte en una metáfora de la necesidad de seguir conociendo el país pero ahora desde el suelo, con el reencuentro de los familiares y amigos y con el deseo de permanecer cada personaje en el lugar que les pertenece.
Al final, este primer largometraje dirigido por Braden King transmite cierta confianza en la posibilidad de un futuro mejor.

Siberia. Monamour
Slava Ross. Rusia. 2011
Si Here nos hablaba de Armenia, una república exsovietica, Siberia. Monamour es una mirada pesimista sobre la zona asiática de Rusia.
Tras la caída del régimen comunista, el filme nos muestra los restos del naufragio a través de una historia coral donde confluyen varias historias de gente derrotada, de perdedores que sufren las consecuencias del pasado reciente.
Un abuelo y su nieto huérfano, una prostituta, miembros del ejercito ruso en franca descomposición, maleantes y salteadores y dramas familiares que se enmarcan dentro de una tierra dura y donde las imágenes de esos lobos depredadores y fieros se convierten en el reflejo de una sociedad donde cada uno busca su subsistencia por encima de todo lo demás.
Este filme, dirigido, escrito y coproducido por Slava Ross, que se centra sobre todo en la visión del anciano creyente y del niño inocente, deja un resquicio a la esperanza en ese puñado de personajes que dentro del caos genera, con una imagen desalentadora de un estado ruso en descomposición, aun son capaces de mostrar rasgos positivos.
El paisaje siberiano, bello y terrible a la vez, es un protagonista más del filme y el paso del otoño al invierno, que se aprecia a lo largo del metraje, nos avanza los trágicos acontecimientos que se avecinan.
Erratum
Marek Lechki. Polonia. 2010
El retorno de un hombre a su ciudad natal, justo antes de la comunión de su hijo, sirve para que Marek Lechki, guionista y director de Erratum, plantee una reflexión sobre la muerte, el fracaso o la familia.
Un accidente fortuito, que retrasa el retorno del protagonista a su hogar, sirve para que un hombre triste, solitario y poco hablador, se enfrente a sus demonios interiores representados en el fracaso de sus sueños (una carrera musical inconclusa) y la incomunicación con su padre.
El problema de Erratum es que todo el planteamiento es muy forzado pues el protagonista debe revisar su pasado en unos pocos días, así, el encuentro fortuito con el amigo, la investigación del atropello del indigente o el retorno al hogar paterno parecen introducidos en el guión de una forma artificial, únicamente porque deben de cumplir su misión narrativa.
Un ritmo excesivamente lento consigue, además, que un filme de 90 minutos escasos se eternice en la pantalla.
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