Ni carne ni pescado
Acostumbrados como estamos en el cine occidental hacer hagiografía de los personajes mítico-religiosos (véase si no, la última sobre Escrivá de Balaguer) donde los aspectos oscuros y polémicos se soslayan para hacer brillar los elementos de su vida más impolutos, significativos y cercanos a la santidad y al heroísmo, este Confucio, biografía centrada en los últimos años de esta especie de profeta y maestro oriental confundirá a más de un espectador.
Porque se le quedará en la retina el recuerdo de un Confucio poco pacífico y más bien guerrero y hasta cruel, político atrevido y algo intrigante, que al final se autoexilia y retira para, con un grupo de adeptos dictar sus sentencias famosas que formarán la herencia de la doctrina confucionista. Pero así es el cine y también algunos aspectos de la cultura oriental bastante lejanos a nuestra sensibilidad racional de occidente.
Confucio se centra en los últimos años de la vida del influyente filósofo chino, periodo que abarca desde su toma de cargo político a los 51, hasta su muerte a la edad de 73 años, época en la que tiene lugar la apoteósica historia de enfrentamientos entre los estados chinos.
Nacido en el año
Naturalmente, uno espera una especie de biografía más tranquila y sencilla y no tiene en su mente a este Confucio, un hombre que marcará a toda una civilización como la de China, en el sentido más budista del término, sin afirmaciones sobre Dios, con referencias a una sabiduría humanista para mejorar espiritualmente la vida de la humanidad y cuya influencia también ha llegado a nuestro occidente en los últimos tiempos.

Así, el filme de la directora china Mei Hu nos parece una demostración de fuerza y potencia de un cine (el chino, en expansión) que quiere competir en espectáculo y parafernalia con el ultimo cine, sobre todo americano, donde las escenas de grandes masas, batallas y efectos especiales se entremezclan con secuencias algo más sosegadas de dulce y estético estilo oriental (la relación maestro-discípula de Confucio con la esposa del emperador) y otras de fuerte sabor exótico-rural gracias a una esmeradísima ambientación. Las secuencias de las grandes batallas, que ocupan la primera parte del filme, sobre todo en los planos muy generales no logran convencer porque “cantan” demasiado por la pixelización del ordenador.
No ayuda pues mucho al conocimiento de la personalidad de Kung Fu Tse, que es como se llama originalmente este hombre, sin duda, uno de las grandes lumbreras de la humanidad. Este estilo de biopic adoptado por su directora no favorece a la interiorización del creador de una doctrina donde la serenidad, la paz y el sosiego personal parecen ser fundamentales y eso que ha contado con algunos elementos muy importantes, como es, por ejemplo, la interpretación ajustada y medida de Chow Yun-Fat, actor reconocible por nosotros por haber saltado al cine americano y aparecido en algunas de sus más famosas y últimas producciones.
Escribe José Luis Barrera
| Título | Confucio |
| Título original | Confucius |
| Director | Hu Mei |
| País y año | China, 2010 |
| Duración | 125 minutos |
| Guión | Chan Khan, Jiang Qitao, He Yanjiang y Hu Mei |
| Fotografía | Peter Pau |
| Música | Zhao Jiping |
| Distribución | Flins & Pinículas |
| Intérpretes | Chow Yun Fat, Zhou Xu, Chen Jianbin, Yao Lu, Zhang Xingzhe |
| Fecha estreno | 23/06/2011 |
| Página web | http://www.cine365.com/pelicula/confucio |