Poder, crueldad, codicia…
Eso pretende contar, testimoniar, entre otras cosas que después veremos, esta no despreciable película; aunque abocada casi siempre, a exhibir, más que la crueldad de una época, y de una sociedad, cómo las batallas y las luchas cuerpo a cuerpo sólo generan cuerpos cortados y desmembrados con habilidad, sangre que lo salpica todo y tremendos gritos que pretenden amedrentar a los enemigos. Como comic no está mal; pero el planteamiento del director, Jonathan English, con voz narrativa incluida, hace suponer mejor análisis histórico.
Inmediatamente afirmamos que dicho análisis existe, a pesar del espectáculo sangriento, reiterativo, como para contentar a quienes piden carnaza —otros lo llaman emoción—. Sí, el tremendo siglo XIII inglés está presente en las imágenes que se nos muestran en Templario, empezando por la del rey Juan I, el castillo de Rochester, el poder y opresión de
El relato, siempre implicado con la época, como debe ser, da la impresión de que así actuábamos en plena Edad Media. De la crueldad del rey Juan I, el llamado Juan Sin Tierra, no queda ninguna duda. Acrecentada, si cabe, por la magnífica recreación que de él hace Paul Giamatti, entonado siempre, con su afán de demostrar que él es rey por la gracia de Dios —por cierto, viéndole, oyéndole, nos percatamos que se lo pasó muy bien en el rodaje—, y que lo demás no tiene importancia.
Y en este caso sí que hemos topado con
Viendo esta película, con sus luchas despiadadas por la tierra y el poder,

Poner su espada a favor de la justicia era su ideal, intuyendo cual podía ser el lado menos favorecido, para ayudarle. Así lo hizo en las Cruzadas, cuyas atrocidades llenan su conciencia; y ahora se encuentra, como cabía esperar, con el odio que genera el poder en quienes no lo poseen. Y en los que lo poseen más, porque temen perderlo. Esa es la patética y cruel postura del rey Juan I. Esas posiciones, y esos debates entre poder y codicia, tienen su mejor momento cuando se aprestan a la batalla, para defender el castillo de Rochester, estratégico para conquistar Londres.
Todo a raíz de que Juan I, en su creerse rey por la gracia de Dios, decide abolir
Lo demás —escribimos antes de la sangre— está de añadidura. Sobre todo el supuesto idilio, consumado, entre el templario y Lady Isabel —nunca nos creímos a Kate Mara, y menos aún por cómo va vestida—, que en todo momento rezuma una cursilería y una incredulidad, con posturitas de hoy mismo, que va más allá de las imágenes, que en este caso Jonathan English las muestra con un cierto pudor, y que nada tiene que ver con la historia de poder, crueldad y codicia que se desarrolla.

Las consecuencias de esta mezcla, digámoslo así, no conducen a ningún lugar, salvo a lo que hemos constatado respecto al poder y
Templario nos interesa más en sus sugerencias, porque nos cuenta una historia basada en hechos reales, que en sus pretenciosos alardes por mostrar una violencia, tan cierta y real como detestable, con una obsesión digna de mejor causa.
Porque esas sugerencias constatan la realidad de unos tiempos brutales, donde la vida no tenía más valor que poder vivirla cada cual como podía, y le dejaban. El resto, adornos para distraer y despistar, aunque siempre nos quedará Aldous Huxley para espabilarnos en busca de nuestro conocimiento “de la verdadera naturaleza de las cosas”, que dijo en otra de sus memorables novelas, Viejo muere el cisne —1939—.
Porque cada espectador sabe, quien más, quien menos, que el cine sí nos ayuda en todas y cada una de las ocasiones para incrementar nuestra avidez de conocimientos. Y Templario también aporta su granito de arena, lo que no es poco.
Escribe Carlos Losada
| Título | Templario |
| Título original | Ironclad |
| Director | Jonathan English |
| País y año | Reino Unido-Estados Unido, 2010 |
| Duración | 121 minutos |
| Guión | Jonathan English |
| Fotografía | David Eggby |
| Música | Lorne Balfe |
| Distribución | DeA Planeta Home Entertainment |
| Intérpretes | Jason Flemyng, Paul Giamatti, Kate Mara, James Purefoy, Brian Cox, Charles Dance |
| Fecha estreno | 22/07/2011 |
| Página web | www.facebook.com/ironclad.film?ref=ts |