Paul (2)

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Agradable sorpresa

paul-0No invita al optimismo el contemplar los carteles promocionales de Paul a lo largo de las marquesinas de la ciudad; la publicidad pretende captar nuestra atención gracias a cinco epítetos de lo más descorazonadores: “Rebelde, cachondo, juerguista, incorregible… alien”, lo que parecería indicar que a esta pequeña comedia, además de corazón le haría falta cerebro.

Sin embargo, y siendo consecuente con los antecedentes de su director, un Greg Mottola bien conocido precisamente por sus comedias juveniles (entre las que destacan Supersalidos, en 2007 o Adventureland, en 2009, dos productos no necesariamente zafios), Paul consigue deshacerse de los prejuicios que pudieran asaltarnos ya en los primeros minutos de metraje: su caracterización de los frikis está hecha desde la estima, sin estridencias (bien que no puede obviarse que todo retrato friki ha de sacar a relucir aspectos realmente grotescos) y consigue que tomemos cariño a unos personajes que, a pesar de lo raros, no son extraterrestres encarnados en piel humana.

Desde aquí, podemos aproximarnos a alguno de los aspectos más conseguidos del filme, que se mueve en paradojas sutiles y que no desmerecería una calificación más alta de no ser por algunos altibajos.

La primera de las paradojas es un recurso clásico de la literatura, cuya máxima expresión se encuentra en El Quijote: la realidad dentro de la ficción y la novela dentro de la novela: los dos protagonistas principales (Simon Pegg, y Nick Frost) son también los guionistas de la película, pero es que además, en otra vuelta de tuerca, dentro de la película son los creadores del relato que novelará sus vivencias junto a Paul. Nos encontramos así con que lo que estamos viendo ha sido escrito por los propios protagonistas de una supuesta ficción que, como en la película, ha resultado ser real.

La segunda tiene que ver con la caracterización de los personajes, también muy quijotesca: el extraterrestre se humaniza y los terrícolas se “extraterrizan” a medida que la película, una road movie clásica, avanza por las poblaciones de la América profunda con sus rednecks y sus fanáticos religiosos antievolucionistas, los verdaderos raritos de un filme ácido y socarrón que no deja títere con cabeza.

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No acaban aquí las sutilezas: aunque no es prerrogativa de Paul el hacerse eco de los pequeños homenajes o chistes sobre películas clásicas de ciencia-ficción, en ella podemos encontrar referencias sobre todo a E.T y a su autor Steven Spielberg, que además aparece homenajeado por sus Encuentros en la tercera fase, pero también en una colaboración directa de la que el doblaje no nos deja distinguir que efectivamente es real: el director de Indiana Jones prestó su voz para hacer un chiste sobre sí mismo.

Además, están presentes la trilogía de Star wars (atentos a los músicos de la cantina) y en menor medida, la de Alien.

Entonces, si tan divertida y recomendable resulta… ¿por qué no una calificación más alta?

El único aspecto en que Paul parece fallar es en la caracterización del personaje principal, un extraterrestre que cuenta con momentos brillantes, pero también con rasgos excesivamente frívolos que no lo hacen del todo simpático. Al final, parece que después de todo, los humanos fueran la verdadera fuente de inspiración para una película que realmente no quiere saber mucho de los extraterrestres, y esto es a la vez un mérito y un demérito: la soberbia crítica de las sociedades alienadas no suple las carencias de un alien al que a veces se le hace aparecer como un simple gamberro festero y porrero, bajando varios puntos el nivel de finura humorística.

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Por otro lado, por mucho que Paul suponga un soplo de aire fresco en una cartelera trufada de comedias gamberras y soeces, del tipo de Caballeros, princesas y otras bestias, Bad teacher o Resacón 2, no deja de ser una película ligera. Esto de por sí no es malo, pero tampoco suficiente como para pasar a los anales de la cinematografía, necesitada también de un humor inteligente, pero menos sazonado de tacos gratuitos y referencias sexuales de medio pelo.

Un buen intento, de todos modos, que se digiere y se disfruta con placidez, y que pudiera haber sido para todos los públicos de no mediar algunos arranques de violencia sobredimensionados y algunos momentos soeces menores, pero reprochables en medio del conseguido tono general.

Creo que, después de todo, no sería justo dejar de recomendarla para pasar un buen rato veraniego sin más preocupación que la del disfrute de algunos chistes realmente logrados: Paul es, a pesar de lo que sugieren las marquesinas, una película con suficiente corazón como para tratar situaciones emocionales potencialmente sensibleras, pero también con suficiente cabeza como para saber, llegado el momento, reírse de ellas.

Escribe Ángel Vallejo 

 Título  Paul
 Título original  Paul
 Director  Greg Mottola
 País y año  Reino Unido-USA, 2011
 Duración  104 minutos
 Guión  Simon Pegg y Nick Frost
 Fotografía  Lawrence Sher
 Música  David Arnold
 Distribución  Universal Pictures International Spain
 Intérpretes  Simon Pegg, Nick Frost, Jason Bateman, Kristen Wiig, Jeffrey Tambor, Steven Spielberg
 Fecha estreno  12/07/2011
 Página web  http://www.quienespaul.es/