La cara oculta (1)

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Reflejos en un ojo morado

la-cara-oculta-0Un tráiler excelente, que promete una película de tensión, bien contada, donde cumple una función fundamental la música del argentino Federico Jusid (hoy famoso por sus series en televisión: Tierra de lobos, Gran Reserva, Hispania, 14 de abril: la República, La señora).

Pero no es más que eso, un tráiler, un reflejo de lo que podría ser y no es.

La cara oculta, una producción hispano-colombiana, promete mucho más de lo que realmente acaba ofreciendo. Abre puertas, esas que según el tráiler y el cartel publicitario “nunca deberían abrirse”, pero al otro lado nunca hay nada que acabe de entusiasmar al espectador.

Todo acaba siendo un juego, un reflejo.

Martina García, la actriz colombiana, se muestra muy generosa con su limitada anatomía. Por el contrario, Clara Lago, la aportación española, muestra muy limitadamente su generosa anatomía.

Todo es un juego, un reflejo.

Como la propia trama del film: una joven quiere poner a prueba el amor de su vida, un director de orquesta (Quim Gutiérrez) e idea una descabellada prueba de amor que, por un incomprensible accidente (cosas del guión) sale mal y queda encerrada, junto al amor de su vida, pero al otro lado del espejo, donde nadie puede verla ni oírla.

¿Nadie?

La gran novedad de La cara oculta es que la trama finaliza en un punto, aproximadamente a mitad del metraje, y luego todo vuelve a comenzar, pero con la misma historia contada desde otro punto de vista.

Rashomon en el recuerdo.

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Pero es un recuerdo limitado: no hay varias versiones que enriquezcan la trama, sólo hay dos y su utilización responde exclusivamente a las necesidades de un thriller: la segunda versión desvela lo que sucedió realmente (ese incomprensible accidente surgido de la imaginación de los avispados guionistas: Andrés Baiz y Hatem Khraiche Ruiz-Zorrilla).

Y va un poco más allá: añade un epílogo que cierra la historia.

Es un epílogo montado también en paralelo, cuenta una historia “nueva” hasta ese momento, algo que aún no hemos visto: mientras Quim Gutiérrez dirige un concierto en directo, en Caracas, las dos mujeres de su vida van a descubrir qué se esconde al otro lado del espejo: ¿una metáfora, un reflejo la una de la otra?

Mucho más elemental: una simple venganza.

La alternancia entre el concierto y la lucha entre ambas mujeres por sobrevivir podría recordar al final de El padrino de Coppola, incluso de El padrino III, pero no tiene su carácter operístico, es algo más funcional, más mecánico: simple thriller.

De hecho, podría ser un reflejo de la secuencia final de El hombre que sabía demasiado. Pero, aunque la música de Federio Jusid es notable, no es Bernard Herrmann. Como tampoco lo es Quim Gutiérrez, que interpreta al director de la misma forma que Herrmann lo hacía en aquella segunda versión de la historia dirigida por Hitchcock.

Y Andrés Baiz no es Hitchcock, desde luego.

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La idea es brillante, pero no deja de ser una idea a la que se le ven las costuras. Lo forzado de la situación. La trampa forzada en la narración. Vuelve a ser un reflejo.

Uno más.

Hay una tercera mujer en la historia: la amante del director de orquesta… es que este hombre debe ser muy hábil con la batuta en la mano. Si no, no se explica su éxito entre tanta fémina.

La función de esta mujer, componente de la orquesta por más señas, no queda clara: no actúa como desencadenante de la trama (aunque se sorprendida por alguna de las mujeres de su vida en posición harto sospechosa con el marido), no ayuda a aclarar la trama (porque desaparece, así sin más).

Es como el policía que investiga lo sucedido: sabemos que tiene algo que decir, la cuestión es qué.

Quizá ambos queden para el final después del final, para lo que no vemos pero intuimos, para lo que parece ser una trama consumada con frialdad (la frialdad que proporciona comprobar como el amor de tu vida se acuesta con otra delante de tus narices).

Será una venganza perfecta.

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Aunque poco creíble: ¿por qué la otra mujer acude a buscarla? ¿Cómo es que ella tiene fuerzas para hacer lo que hace si prácticamente debe estar muerta?

La trama de la película, su juego, es una idea, probablemente una buena idea. Pero materializarla es otra cosa: los flecos se ven por todas partes. Baiz no se molesta en disimular ciertas costuras difícilmente creíbles en la trama.

Y es que todo promete más de lo que realmente ofrece.

De hecho, La cara oculta recuerda a algún clásico italiano de los 70. A ese giallo con sus desnudos gratuitos, su violencia más o menos explícita, sus tramas rocambolescas, su puesta en escena grandilocuente.

Otro juego de espejos.

Recuerda a un cine de otra época. Pero es una película de 2011. Cuenta con una elegante banda sonora de Federico Jusid, una cuidada fotografía de Josep M. Civit, algunas propuestas ingeniosas en la trama…

Pero nunca se define del todo.

Nunca acaba de resultar satisfactoria.

Lamentablemente.

Escribe: Mr. Kaplan

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Título La cara oculta
Título original La cara oculta
Director Andrés Baiz
País y año España y Colombia, 2011
Duración 103 minutos
Guión Andrés Baiz y Hatem Khraiche Ruiz-Zorrilla
Fotografía Josep M. Civit
Música Federico Jusid
Distribución Hispano Foxfilm
Intérpretes Quim Gutiérrez, Clara Lago, Martina García, Alexandra Stewart
Fecha estreno 16/09/2011
Página web http://www.lacaraoculta.es/