Los muertos no se tocan, nene (2)

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Querido Azcona… 

los-muertos-no-se-tocan-0Después de haber sido estrenada en el último Festival Europeo de Cine de Sevilla, llega a las pantallas comerciales Los muertos no se tocan, nene de José Luis García Sánchez. Historia basada en una novela de Rafael Azcona, fallecido hace tres años, que completa con El Pisito (1958) y El cochecito (1960), ambas rodadas por Marco Ferreri, la trilogía del autor riojano.

Por tanto, estamos ante un homenaje al gran guionista español recuperando una historia que nunca se rodó, y que ahora se ha filmado, pero al modo de antes, tratando de darle unas señas de identidad que la acerquen a su momento real de escritura, los años cincuenta. Se trata de un filme con guión del propio José Luis García Sánchez, David Trueba y Bernardo Sánchez. La historia nos traslada a la España de la posguerra con una trama coral, que remite a otras películas de Azcona, narradas por Luis García Berlanga.

José Luis García Sánchez es un estimable cineasta que ha aportado trabajos de interés a lo largo de su dilatada carrera. Las truchas (1978), ganadora del Oso de Berlín, La corte del Faraón (1985), Pasodoble (1988), Suspiros de España y Portugal (1995) o Siempre hay un camino a la derecha (1997) son ejemplos valiosos de esa trayectoria. Sin embargo, desde hace algunos años parece haber perdido parte de las claves que le llevaron a hacer propuestas interesantes. Posiblemente, una de esas claves sea la desaparición de Rafael Azcona, del que siempre fue cercano.

En Los muertos no se tocan, nene José Luis García Sánchez rinde homenaje a un universo que admira, que no es otro que el mundo literario de Azcona. Este referente se nutre de cotidianidad, desenfado, clases populares, humor negro, diálogos de la calle y crítica social. Precisamente un guiño a esos referentes es que el cartel de la película se haya encargado a Antonio Mingote.

El esperado fallecimiento de un anciano por parte de su familia buscando ciertas mejoras en la maltrecha economía doméstica, es el eje en torno al cual gira un patético grupo de personajes, siendo el niño del título, Fabianito, un aparente trasunto del propio Azcona. Sin embargo, cabe decir que en la novela homónima que sirve de base al relato cinematográfico este personaje es el protagonista y en el filme deviene en un secundario más, en el tratamiento coral que García Sánchez utiliza para desarrollar esta historia.

La película está rodada en blanco y negro, como parte del homenaje planteado. Su espíritu es claramente el de parecerse al ‘cine de Azcona’, pero desafortunadamente sin Ferreri o Luis García Berlanga. Opción inicialmente legítima pero que se resiente por culpa de las limitaciones de su director, que no es capaz de dirigir con brillantez la historia coral y el juego de sus intérpretes, de la manera que lo hacía el maestro Berlanga.

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De hecho, la película, rodada en buena parte en el interior de un piso, soslaya en parte la referencia a una sitcom para televisión, precisamente por su estilo visual vintage. La historia se apoya fundamentalmente en los diálogos y el trabajo del amplio elenco de actores y actrices. Este componente, que con artistas como José Luis López Vázquez, Pepe Isbert, Luis Escobar, José Sazatornil, Luis Ciges o Agustín González engrandecía las historias corales de Azcona, en esta ocasión supone quedar a una altura menor.

En un momento como el actual, con una crisis económica, social y política cabalgando por España y Europa, esta película hace un guiño humorístico al hecho de pasar hambre en familia. Sin duda el sarcasmo permite contemplar esta historia con cierta complacencia y dosis de un optimismo tan absurdo que nos permita rememorar aquello de “antes se vivía peor”.

Con la crisis apretando tal y como pasaba en los años cincuenta, lo mejor que podemos hacer es esbozar una sonrisa. Reírnos de la muerte, de nuestras necesidades, de nuestras obsesiones, de nuestros defectos, responde a una tradición española que nos conecta con nuestra picaresca y con el teatro del siglo de oro. Ahí están las raíces de ese modo de entender la vida, y desde luego tan característico de Rafael Azcona.

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Para García Sánchez “este filme no es un ejercicio de nostalgia, aunque podría tener cierto tono nostálgico. Yo creo que el blanco y negro te lleva a saber que no es un filme de grandes carcajadas. Y además creo que esconde una cierta dureza porque cuenta el papel de la mujer en la época. Nunca se las mostraba como víctimas, y ese trozo, muy azconiano, es lo novedoso”.

En Los muertos no se tocan, nene no se salva ninguno de sus personajes. “Eso es también Valle-Inclán. Si salvas a uno, estás haciendo una moraleja. Si todos son buenos, es un auto sacramental. ¿Y a quién le interesa un auto sacramental? Los personajes son como nosotros, y por eso te ríes: te ves reflejado”.

Los muertos no se tocan, nene se ha estrenado el día 18 de noviembre con una curiosa fórmula. En vez de salir con muchas copias, se estrenará progresivamente en diferentes regiones. Primero se verá en Madrid y Andalucía, y cada semana se irá proyectando en distintas comunidades autónomas, con la presencia de su director y algún miembro del reparto. ¿Otro recurso ante los malos tiempos, sugerido por Azcona?

Escribe Juan de Pablos Pons


Más información:

Festival de cine de Sevilla 2011
Monográfico dedicado a Luis García Berlanga


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Título Los muertos no se tocan, nene
Título original Los muertos no se tocan, nene
Director José Luis García Sánchez
País y año España, 2011
Duración 90  minutos
Guión David Trueba, Bernardo Sánchez y José Luis García Sánchez
Fotografía Federico Ribes
Música Antonio Meliveo
Distribución Aramo
Intérpretes Silvia Marsó, Blanca Romero, Mariola Fuentes, Laurentino Rodríguez, Airas Bispo, Carlos Álvarez-Novoa, Álex Angulo, Carlos Iglesias, Pepe Quero, Carlos Larrañaga, María Galiana, Javier Godino
Fecha estreno 18/11/2011
Página web http://www.losmuertosnosetocannene.com/web/