El problema de firmar una película con el nombre de Gus Van Sant es que las expectativas de encontrar una producción diferente y original son muy altas. Películas insignes y arriesgadas del director como Paranoid park, Elephant o Gerry se quedan bastante lejos de la poca ambición de este último filme.
En Restless, los esfuerzos por presentar una historia de chico conoce chica de una forma excéntrica y poco parecida al resto de estas historias son más que obvios. Sin embargo, el resultado final, obsesionado por su propia contención, termina provocando más bostezos que lágrimas o más expresiones de indiferencia que sonrisas esperanzadoras.
La pareja protagonista, Annabel (Mia Wasikowska) y Enoch (Henry Hooper), se conocen en su extraña afición por visitar funerales. Más que el morbo, lo que les mueve a esta rutina es la curiosidad. Guapos, rubios y pálidos, con estilo, inteligentes y aficionados a la ornitología, ambos tienen la palabra “trauma” escrita en la frente. Él recibe visitas de un fantasma japonés que se molesta cuando escucha la palabra Nagasaki y con el que juega a Batalla Naval. La muerte es uno de los factores comunes que tienen los dos personajes.
Mia Wasikowska, que estrena también esta semana en la cartelera española Jane Eyre, es la única del elenco que se entrega y se tira de cabeza en la interpretación de Annabel Cotton. Sin llegar al nivel de su rol protagonista en la película de Fukunaga, se encuentra aquí a años luz del papel que la lanzó al gran público, la burtoniana Alicia.
Su mezcla de fragilidad y fortaleza es bien transmitida, recuerda en prácticamente todos los sentidos a Sophie, el personaje que interpretó en la serie de HBO, En terapia. Sus sonrisas proyectan más emociones que cualquier otra gesticulación del resto de los actores (detalle que conoce Van Sant y del que quizá abusa).
Su compañero en el rol protagonista, Henry Hooper (hijo de Dennis Hooper), no parece demasiado cómodo en las escenas dramáticas y es devorado interpretativamente por Mia. Al centrarse la película en los dos roles principales, los secundarios (y sobre todo Jane Adams como la tía materna de Enoch) se sienten totalmente desaprovechados.

El cáncer. Un tema más que recurrente en el cine y que en Restless se utiliza como único vehículo argumental que ofrece una excusa para relatar la historia de un amor cándido y adolescente. El límite de tiempo que impone la enfermedad de Annabel es el leitmotiv de la película que es utilizado para hablar de los grandes temas universales: la vida, el amor, el rencor, la muerte. Es de agradecer que sin dejar de ser una película sobre cáncer, sea palpable en la película una contención. Melodías alegres y esperanzadoras se mezclan con un material bastante duro de asimilar.
Como extremo opuesto a esta contención, un buen ejemplo sería La decisión de Anne dirigida por Nick Cassavetes o cómo hacer una historia sobre la enfermedad vomitivamente empachosa. Por lo tanto el resultado final es una especie de versión alternativa y moderna de Love story. Ahora serán los rostros de los protagonistas de Restless los que forren carpetas de los adolescentes más independientes.
Volviendo al tema de la transmisión de emociones, el problema con esta obsesión con la contención es que el resultado es dramáticamente pobre, con una inmersión del espectador en la película más bien apática; la última escena, por poner un ejemplo, es fría como un témpano.
Los mecanismos que Van Sant utiliza para perfilar a sus personajes como adorables, diferentes y en cierto modo por encima del resto de los mortales no funcionan del todo bien. El director no tiene toda la culpa de ello, el guión de Jason Lew en la versión cinematográfica está extrañamente estructurado con escenas que escritas se intuyen extremadamente simpáticas y que en escena se quedan en simplemente correctas (esa fingida muerte del personaje de Annabel).

El guión, de una obra de teatro escrita por el propio Lew, es un ejemplo de que es una historia que luce mucho más en un escenario que plasmada cinematográficamente. Eso no resta, por ejemplo, que los recursos visuales sean aprovechados y queden fotogramas para el recuerdo (el plano cenital que muestra tanto a Annabel como a Enoch tumbados en el asfalto agrietado tan sólo por una de las partes).
A modo de curiosidad, Bryce Dallas Howard (Manderlay, El bosque y recientemente en cartelera Criadas y señoras) sigue los pasos de su padre (Ron Howard) y se adentra en el mundo de la producción con esta película.
En Restless se agradece la falta de edulcorante pero cuando la alternativa realmente emociona y cautiva, aspecto que aquí se echa de menos. Las aficiones y los rasgos peculiares de los protagonistas serán la única fuente de inspiración sobre todo para el público más joven.
Algunos dicen que Van Sant se ha vendido a la comercialidad. La alternativa sería decir que el intento de hacer un producto naïf y dramático que contrasta con la chocante brutalidad emocional del anterior trabajo del director, simplemente ha salido torcido.
Escribe Juan Bernardo Rodríguez (Mr Jotabe)
Más información de Gus Van Sant:

| Título | Restless |
| Título original | Restless |
| Director | Gus Van Sant |
| País y año | Estados Unidos, 2011 |
| Duración | 95 minutos |
| Guión | Gus Van Sant |
| Fotografía | Harris Savides |
| Música | Danny Elfman |
| Distribución | Sony Pictures Releasing de España |
| Intérpretes | Mia Wasikowska, Henry Hopper, Ryo Kase, Lusia Strus |
| Fecha estreno | 17/06/2011 |
| Página web | http://www.sonyclassics.com/restless/ |