El espía que vino del gris oscuro
El nombre de John Le Carré es conocido por todos aunque quizás el nombre de Tomas Alfredson aún precise presentación. Ambos ahora salen felizmente hermanados gracias a la adaptación que realiza el segundo del texto del primero, formulando una cinta dolorosa y agria que se enmarca dentro del thriller europeo contemporáneo aunque le insufla nuevas vías de recorrido.
Si decimos que Alfredson ya demostró su pericia, y de paso se descubrió al mundo entero, con otra adaptación, la de Déjame entrar, historia tierna y cruel a partes iguales sobre el amor pre púber de un muchacho marginado hacia una niña vampiro, la cosa cambia.
Resulta sumamente extraño, de todos modos, que en periodo navideño se estrene a lo grande una cinta como ésta. Podríamos pensar incluso que es el reverso de otra cinta en cartel de agentes especiales. Hablamos claro, de Misión imposible: Protocolo fantasma. El topo no tiene ni un ápice de acción (salvo quizás su prólogo), no tiene personajes de buen ver ni hazañas heroicas. Es decir, no estamos ante una película de espías al uso.
Para colmo, se diría que es una cinta casi de arte y ensayo por su narrativa ultracompleja y su ritmo denso y lentamente decadente. Quien esto firma puede afirmar que el grueso de la sala abarrotada en la que vio esta cinta se rebeló contra la misma cuando se abrieron las luces y los comentarios negativos cubrieron el rumor del recinto. “No he entendido nada” comentaban algunos; “Estamos todos durmiendo” decían otros”; “Mira las caras de la gente” apuntaba un tercero…
Y es que lo que ha creado Alfredson es un ente casi con vida propia que supone todo un trabajo mental; sorprendente y agobiante para quien no haya ido sobre aviso o se espere un filme de espías mucho más dado al entretenimiento.
Avisamos, esta obra (magnífica, por otro lado) no es para cualquier degustador navideño.

Le Carré, previo
Echemos un vistazo antes a otras adaptaciones de Le Carré. Para empezar, una de las más conocidas ha sido El sastre de Panamá, quien le daba rostro un guapete Pierce Brosnan en una vuelta de tuerca a su composición ya clásica de otro agente, el 007 James Bond. Aquella era una cinta sólida, dinámica, de talante clásico, aunque con un toque de modernidad contemporánea.
Hemos atendido también más que decentes adaptaciones de otras de sus obras. Tenemos El jardinero fiel, La casa Rusia, La chica del tambor… y unas cuantas más. Todas ellas eran limpias traslaciones de los textos del novelista británico que intentaban dar forma al universo que éste iba entretejiendo en cada uno de sus textos. Entre todos ellos, cinco fueron dedicados al agente Smiley, que es quien hoy nos merece la atención, y otros tres tenían a Smiley como personaje satélite.
La que hoy nos ocupa, El topo, también había sido llevada a la pantalla, pero a la pequeña. Había sido objeto de un serial protagonizado por Alec Guiness que permitía la observación de detalles mucho más allá que en la adaptación que tenemos hoy firmada por Alfredson.
Su adaptación, además de destacar por brillante, no tiene nada que ver con las adaptaciones mencionadas de las novelas de Le Carré. Es obligado igualmente sacar a relucir los nombres de sus guionistas, Bridget O’Connor y Peter Straughan, quienes han hecho una tarea de chinos en la construcción de una narrativa anacrónica y libre que no se sostiene en cimiento alguno.
Este síndrome de ruptura textual de las convenciones es aprovechado por Alfredson para coser retazos de ideas, de imágenes, de frases, de momentos íntimos inesperados, de personajes que están en pantalla pero cuyo rostro nunca llega a aparecer explícitamente, de sentencias, de silencios y de miradas.
Todo ello es tejido por el realizador sueco con verdadera maestría. Se podría decir incluso que ninguna de las adaptaciones previas ha tenido este ingrediente único (la arbitrariedad narrativa) que lo salpica todo.

El topo de Alfredson
Con El topo (o Calderero, sastre, soldado, espía en su título original), Alfredson se adentra en un relato de apariencia simple para convertirlo en una pieza artística de cámara. George Smiley es aquí un agente del servicio británico forzado al retiro que vuelve a ser llamado para una misión especial: descubrir si son ciertos los rumores de que un posible traidor está pasando información al núcleo soviético. Con el apoyo de fieles colaboradores y antiguos compañeros de profesión, Smiley descubrirá el entramado de mentiras, verdades y silencios que han llevado a la situación.
El topo puede interpretarse como toda una rara avis navideña que, pese a haber sido estrenada con holgura de medios, se revela (ya hemos dado aviso) como una cinta no apta para todos los públicos. Auspiciada por un elenco de actores varones que no tiene parangón, la cinta propone una investigación (capitaneada por un sublime Gary Oldman y secundada por un no menos perfecto Benedict Cumberbatch) que, entendemos, pretende mostrar el magma de informaciones e imágenes desde las dilucidaciones mentales del propio Oldman, lo que supone una titánica tarea de atención por parte del patio de butacas.
Impecablemente ejecutada y con un dominio narrativo que huye de toda norma, El topo es una obra complejísima en su desarrollo que desafía durante todo su metraje la paciencia del espectador poco avezado. Es como si Alfredson hubiera ido un paso más después de su mencionada anterior obra. Si en Déjame entrar se adueñaba del cine vampírico adolescente para reinterpretarlo con su propio baño de colores sombríos, en esta nueva obra hace lo propio para proponer un viaje espeso por el cine de espías y lo fusiona con un estilo personalísimo e intelectualizado.
El mundo de espías que nos muestra Alfredson es gris oscuro, cochambroso y de turbias atmosferas. Los hombres que aquí vemos son personajes entumecidos, taciturnos y extraños. No estamos delante de espías apuestos que asaltan edificios sino que más bien se muestra un espionaje de despacho, casi imperceptible, cuyos filtradores de información luchan por sobrevivir desde el silencio.
Se trata de un espionaje que se aleja de las turbulencias de la acción para adentrarse en una espiral introspectiva de personajes que aguardan su momento de redención, lo que provoca la fascinación de quien haya captado la inmensidad de ese universo gris oscuro retratado en esta obra.
Escribe Ferran Ramírez
| Título | El topo |
| Título original | Tinker, tailor, soldier, spy |
| Director | Tomas Alfredson |
| País y año | Reino Unido, Francia y Alemania, 2011 |
| Duración | 127 minutos |
| Guión | Bridget O’Connor y Peter Straughan |
| Fotografía | Hoyte van Hoytema |
| Música | Alberto Iglesias |
| Distribución | DeAPlaneta |
| Intérpretes | Gary Oldman, Colin Firth, Tom Hardy, John Hurt, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Stephen Graham, Ciarán Hinds |
| Fecha estreno | 23/12/2011 |
| Página web | http://www.eltopolapelicula.com/ |