Despierta en el espectador español una sana envidia la contemplación del elenco de actores ingleses que protagonizan la última película del director de la oscarizada Shakespeare in Love. La mayoría de ellos, después de múltiples y variados trabajos, han superado un aparente perfil bajo de secundarios o actores de carácter, pasando a ocupar una centralidad artística que ya desempeñaban agazapados detrás de otros nombres más consagrados.
Judi Dench, Maggie Smith, Tom Wilkinson, Bill Nighy, Celia Imrie, Ronald Pickup o Penelope Wilton han deambulado por títulos tan variopintos como Love actually, Piratas del Caribe, Match Point, Orgullo y prejuicio, Harry Potter, Full Monty… o en series televisivas como la reciente Downton Abbey. En todas estas interpretaciones han hecho gala de su condición de ingleses, sin ningún tipo de vergüenza o falso pudor, haciendo de lo british una marca de prestigio, un saber hacer que es sinónimo de calidad.
Este orgullo de su idiosincrasia contrasta con la pusilanimidad de lo español a la hora de asumir su representación cultural. Queda claro todo el trasfondo político que subyace en esta paradoja, amén de la incapacidad hispana para gestionar su patrimonio cultural.
Dicho esto, hay que resaltar el papelón que les toca desarrollar en esta pánfila, empalagosa y aburrida comedia que, a pesar del plantel de grandes intérpretes, resulta insoportable. La película se agota en los primeros quince minutos, en un prólogo situado en la añeja Inglaterra que sirve para introducirnos sincopadamente y con unos breves trazos la prehistoria de cada uno de estos siete magníficos y los motivos individuales que tiene cada uno para abandonar su país.
Cierta acidez, cierto humor vitriólico inglés se desparrama en este preámbulo. Una vez descienden del avión que los transporta a la India, lo sulfúrico deviene una masa pegajosa y almibarada, posiblemente a causa del espeso aroma que impregna el aire del país de acogida.
Los siete protagonistas responden a una amplia gama de estereotipos sobre la tercera edad: el matrimonio que ha quemado todas sus naves de convivencia; la solterona anclada en el imaginario poderoso del antiguo imperio británico, racista recalcitrante; la viuda sobrevenida que ha vivido bajo el ala protectora de su difunto marido y que ahora decide enfrentarse al mundo por sí misma; un donjuán que no admite su decadencia física y que persigue encontrar un último cuerpo joven que lo revitalice; una pluridivorciada que no renuncia a encontrar un nuevo recambio masculino; un reprimido gay que disfrutó de un amor de juventud en la propia India y que ahora intentará recuperar aquella felicidad perdida.

El destino de estos siete viajeros será el hotel que da título a la película, cuyo propietario indio y sus problemas familiares permiten introducir en el guión la cuota hindi: el personaje del director del hotel está interpretado por el mismo actor de Slumdog Millionaire, Dev Patel. Su personaje provoca sonrojo a la par que dolor de cabeza: un histérico payaso y saltimbanqui que no tiene ni un solo gesto de naturalidad: sobreactuado, chillón, tan falsamente torpe como buenamente intencionado.
El contraste entre los huéspedes ingleses y la realidad india serían el leitmotiv cómico, humorístico, pero su puesta en escena es tan manida, trillada, que sólo provoca la sonrisa en espectadores muy agradecidos y predispuestos, espectadores de una edad provecta similar a la de los protagonistas y que se sentían muy identificados con los mismos en la sala del cine. Hay que reconocer, pues, que el público español no es muy exigente.
Judi Dench será la encargada, a través de una especie de diario de viaje, de extraer las conclusiones que la nueva situación va generando en sus compañeros y en ella misma. A su personaje se le atribuye un grado de lucidez, contención y conocimiento del ser humano y de sí misma. Su esfuerzo de aclimatación, de re-aculturización, se verá recompensado, pues se unirá sentimentalmente con el marido sumiso y abandonado.
A Tom Wilkinson, a su gran humanidad física, se le reserva el liderazgo sentimental: su papel de gay viril y comedido, frustrado y reprimido durante muchos años, encontrará compensación en el abrazo de su recobrado amante juvenil, quien, aun estando casado en la actualidad, mantiene viva la brasa de aquel pretérito amor. Por supuesto, una afección cardíaca pondrá fin a la vida de Tom, no faltaba más. El abrazo susodicho, así como su incineración, quieren ser los clímax dramáticos del guión: falsos, artificiales, forzados y obscenamente sentimentales, como todo el filme.

El otro clímax dramático lo protagoniza la cuota hindi, en el momento en que Sonny se rebela contra su madre, emblema de la más acendrada tradición india, a fin de coger las riendas tanto de su destino profesional (se hará cargo del decrépito hotel, como lo quiso su padre, así mantiene el poso de la tradición) como del amatorio: se casará con su novia Sunaina, una joven y moderna y desprejuiciada y desvirgada, símbolo de la nueva India.
Así pues, el pequeño desorden se encauza positivamente para todos los implicados, que consiguen rehacer felizmente sus vidas, ya liberados del imperativo carpe diem que su avanzada edad les infundía muy a su pesar.
En el fondo, uno tiene la impresión que la película es toda ella un McGuffin ideado por la productora, el Image Nation Abu Dabhi, para atraer turistas occidentales a los hoteles que a buen seguro tendrán en la India. De ahí esas reiteradas imágenes del cromatismo lumínico del escenario, así como su abigarramiento humano, aromático, etc. Una especie de folleto turístico a veinticuatro fotogramas por segundo.
Despierta en el espectador español una sana envidia el hecho de que las élites indias, árabes, asiáticas… exóticas y ex colonizadas del antiguo Imperio Británico sigan rindiendo pleitesía a sus antiguos colonizadores, pues éstos perdieron el poder pero no la autoridad. De ahí la mención, de tanto en tanto, del escritor Rudyard Kipling. De ahí esa almibarada melancolía por la antigua joya de la corona. ¡Dios salve a la Reina!
Escribe Juan Ramón Gabriel

| Título | El exótico hotel Marigold |
| Título original | The best exotic Marigold Hotel |
| Director | John Madden |
| País y año | Reino Unido, 2011 |
| Duración | 124 minutos |
| Guión | Ol Parker |
| Fotografía | Ben Davis |
| Música | Thomas Newman |
| Distribución | Hispano Foxfilm |
| Intérpretes | Judi Dench (Evelyn), Bill Nighy (Douglas), Tom Wilkinson (Graham), Maggie Smith (Muriel), Dev Patel (Sonny), Celia Imrie (Madge), Penelope Wilton (Jean), Ronald Pickup (Norman), Tena Desae (Sunaina), Diana Hardcastle (Carol) |
| Fecha estreno | 23/03/2012 |
| Página web | http://www.elhotelmarigold.es/ |