Terraferma (3)

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¡Bienvenidos al Sur! 

terraferma-1Emanuele Crialese pasa por ser uno de los directores italianos más reputados en lo poco que llevamos de siglo XXI. Si ya en 2002 ganó el Gran Premio de la semana de la crítica de Cannes por su película Respiro, con Valeria Golino y Elio Germano en cabeza de cartel, y en 2006 consiguiera tres galardones en los Premios David de Donatello por Nuovomondo, con Charlotte Gainsbourg como protagonista absoluta, sus logros no podían verse minimizados con Terraferma, su último trabajo hasta la fecha, que consiguió entre otros el Premio Especial del Jurado en el pasado Festival de Cine de Venecia y su nominación para representar a Italia en la categoría de película de habla no inglesa en los Oscar de 2011.

Crialese vuelve a rodar en Linosa, una pequeña isla volcánica que se encuentra situada a cuarenta y dos kilómetros de Lampedusa, en el sur de Sicilia,  donde ya situó la trama de su anterior film Respiro. Este minúsculo espacio suspendido entre la arena negra y el azul del mar le sirve para poder reflexionar sobre sus temas preferidos: el mar y sus códigos, la humilde vida de los pescadores y agricultores, la necesidad de modernizar las tradiciones y sobre todo lo que tiene que ver con la emigración en sus distintas vertientes.

En Terraferma aúna el localismo y los problemas cotidianos de los habitantes de la isla, motivos centrales de su película Respiro, y le añade el componente migratorio que tan bien reflejó en Nuovomondo, donde se nos narraba de manera exhaustiva el resultado de la emigración de una familia siciliana a los Estados Unidos a principios del siglo XX.

Ahora le añade una patina de actualidad centrándose en los emigrantes africanos que se juegan la vida cruzando el Mar Mediterráneo en míseras pateras huyendo de las penurias de su tierra. El contraste que se produce entre la realidad de una isla que ve como debe evolucionar y buscar nuevos recursos económicos ante la imposibilidad de seguir viviendo de la pesca y la llegada de estos náufragos desesperados sirve al realizador para poner en solfa una serie de situaciones convulsas que por desgracia están a la orden del día.

La trama se centra en tres generaciones de una misma familia: el abuelo (al que da vida Mimmo Cuticchio, visto entre otras en la magnífica tercera parte de El padrino), un viejo lobo de mar que se resiste a dejar su pequeña embarcación de pesca y convertirla en barca de recreo para turistas; uno de sus hijos (Beppe Fiorello, actor siciliano de nacimiento que ha participado en films como Baaria), quien no entiende la obcecación de su padre e insiste en la idea de que la isla debe dar un giro radical hacia la modernidad si quiere sobrevivir; y el nieto (un sorprendentemente natural Filippo Picillo, sin duda lo mejor de la función), hijo de un pescador desaparecido que se encuentra entre dos aguas: por un lado, parece querer mantener la tradición familiar afaenando junto a su abuelo; y por otro, también ayuda a su tío en los negocios más lucrativos, como puedan ser excursiones por la isla o el alquiler de tumbonas de playa.

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Su figura viene a representar el espíritu de ambigüedad que recorre toda la película. Pasado, presente y futuro convergen en un enjuto personaje que no sabe por dónde tirar, hasta que la inmediatez de las circunstancias le obliguen a tomar partido, una decisión necesaria y valiente.

Llega el verano, y con él dos tipos distintos de visitantes que alterarán la tranquilidad del islote: por un lado, los acomodados turistas venidos de la península que echarán una mano a la maltrecha economía del lugar; y por el otro, los desamparados, un grupo de etíopes entre los que se encuentra una mujer a punto de dar a luz, que son  rescatados por la embarcación del abuelo, quien los esconde del acoso de las autoridades en el garaje de su vivienda.

Esta mujer, llamada Sara, tiene la particularidad de estar interpretada por Timnit T, la única superviviente femenina del naufragio de un barco donde en 2009 perecieron setenta y ocho inmigrantes antes de llegar a la isla de Lampedusa. Desde luego su inclusión en el reparto es uno de los aciertos más claros del film, ya que nadie como ella puede reflejar con su mirada la historia de aquellos que arriesgaron sus vidas por cambiar su historia y perecieron en el intento.

Crialese, como si nos estuviera explicando un cuento de hadas moderno, nos confronta con el eterno dilema de la historia humana: lo viejo y lo nuevo, quedarse o irse, continuar o cambiar, mantener o transformar. Y lo hace a través de unas imágenes poderosas: si ya el paraje donde se sitúa la acción es simplemente espectacular, momentos como el del primer rescate de los inmigrantes, o esa embarcación atestada de turistas que en un momento dado se lanzan al mar al alimón (instante captado en la carátula oficial del film) son piedras de toque por las que reconocemos una labor autoral remarcable.

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Los más avispados verán influencias en el director a la hora de rodar del gran Luchino Visconti (a la hora de tratar la concepción de la realidad y los problemas sociales que le acercan a un trasunto de neorrealismo), una pizca de Roberto Rossellini en su aclamada Stromboli, tierra de Dios, e incluso me atrevería a aseverar que existen vestigios de films del irreductible Pier Paolo Passolini, sobretodo en lo que se refiere a la figura de Fillipo, quien recuerda en muchas de sus actuaciones al joven Ninetto Dávoli, catalizadores ambos de los pensamientos que los realizadores intentaban plasmar en pantalla.

Dicho todo esto, puede parecer que nos hallemos ante una historia magna que debiera ser considerada objeto de estudio; nada más lejos de la realidad. Terraferma apunta pero no dispara, sugiere muchos temas de importancia capital pero no acaba de profundizar todo lo requerido. Algunas secuencias acusan cierto forzamiento y poca verosimilitud, como aquella secuencia nocturna en las que Fillipo y una turista están dando un paseo romántico en barca y son asaltados por una multitud de náufragos que intentan abordarlos. Él, a base de palazos, logra zafarse del acoso, pero… ¿en serio entre más de veinte personas ninguna puede lograr subir o volcar la barcaza? Resultado: al día siguiente aparecen todos muertos en la orilla de la playa.

En el haber de la propuesta, por otro lado, sí hay que distinguir que su mensaje sea directo y claro, que su mirada preciosista de tierra y mar se traduzca en planos visualmente impecables y que el ritmo del desarrollo de la trama no decaiga en ninguna ocasión.

Lástima que el conjunto se resienta en su tramo final de una ligera sensación de deja vu traducida en un final previsible y falto de verdadera emoción. Ahora, sus imágenes de un Mediterráneo puro y cristalino son ideales para apaciguar la canícula en una acogedora y si puede ser refrigerada sala de cine.

Escribe Francisco Nieto

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Título Terraferma
Título original Terraferma
Director Emanuele Crialese
País y año Italia y Francia, 2011
Duración 88 minutos
Guión Vittorio Moroni y Emanuele Crialese
Fotografía Fabio Cianchetti
Música Franco Piersanti
Distribución Vértigo Films
Intérpretes Filippo Pucillo (Filippo), Donatella Finocchiaro (Giulietta), Giuseppe Fiorello (Nino), Mimmo Cuticchio (Ernesto), Martina Codecasa (Maura)
Fecha estreno 27/07/2012
Página web http://www.terraferma.es/