Seguir siendo nosotros mismos
Si es verdad que la vida te reserva muchas sorpresas es también cierto que las sorpresas no están reservadas y a veces pueden resultar desagradables.
Este es el caso de una divertida y triste comedia como La hija de mi mejor amigo, donde todo lo que no te imaginas pasa, dejando irresueltas muchas cuestiones sentimentales y el ordinario equilibrio humano deja espacio a patéticos discursos de “Feliz Navidad”.
Sinopsis
Esta es la historia de dos familias que desde siempre han vivido la una al lado de la otra en unas bonitas casas de un pueblo del New Jersey, compartiendo todo lo que le pertenece: una fuerte amistad entre los padres, momentos, juegos, comida y, encima, una pasión.
De repente la hija guapa y rebelde vuelve a la pequeña ciudad y se enamora del mejor amigo del padre, que no es nada más y nada menos que el vecino mismo. Así que a partir de este momento, la vida de las dos familias cambia repentinamente.
Pensamientos buenos de Navidad
Que una chica de 24 años se enamore del mejor amigo de su padre de repente y que se escondan en un motel para que la familia no lo descubra podría parecer algo divertido si el humor no bajara en el momento en el que su pasión se convierte en amor.
Así que de una comedia se pasa directamente a una historia tan bonita y romántica que, a pesar de haber provocado el fracaso o, más bien, el cambio total de dos familias, por lo menos hace triunfar al amor.
Amor bonito si fuera duradero y si tuviera una base tan fuerte para justificar todo. Pero no, no la tiene. Así que poco a poco también el amor tan declamado por la “nueva “pareja se disuelve en una repetición de discursos ya oídos muchas veces en la pantalla: todo está destruido pero el amor gana. Es Navidad, hay que seguir demostrando que lo más importante es la familia y las personas que significan algo de verdad.
Así que no obstante la caída, todos están dispuestos a salvar por lo menos lo bueno que han tenido porque, se sabe, el ser humano no se separa fácilmente de sus costumbres y hábitos. Los cambios construyen algo bueno pero también destruyen y no siempre se aceptan.
Así que los personajes que no aceptan los cambios escapan y los que se rinden a la realidad se quedan siguiendo a los buenos pensamientos.
Todos ellos parecen vivir una vida demasiado construida y de repente toda esta existencia toma un sentido diferente cambiando las direcciones.

El guion resulta interesante pero no está desarrollado como debería. Los personajes cumplen acciones y gestos sin justificarlos, completamente abandonados a sí mismos. Todo esto sería original si no fuera por el cargo emocional que de repente invade la película cayendo en lo escuálido. La escena en la que todos se reúnen por Navidad intentando arreglar la situación no cuela, no conlleva una motivación suficiente para ser creíble.
Quizás todos en realidad no la necesitan porque se “justifican” a sí mismos siendo muy rutinarios, pero la historia falta de personalidad y cae en muchos clichés intentando parecer diferente.
Los personajes son un poco patéticos y no consiguen capturar al espectador lo suficiente como para dejarle algo diferente que no sea “quedarse juntos por Navidad”.
Por cierto, lo bueno de esta peli es que una vez más el espectador se enfrenta a los principios y al sentido de familia y de “perfección” que no siempre es natural, no siempre es lo que queremos.
Seguir siendo nosotros mismos es lo que deberíamos hacer, aunque esto no pueda parecer oportuno a los demás. Mejor averiguar lo que queremos y el camino que nos gustaría seguir, antes de quedarnos atrapados en algo que acabaremos por destruir porque en realidad no nos pertenece.
Poco interesante pensar que el detalle del “cambio” lo llevara la llegada de una chica joven que, como único personaje pasional al principio, irrumpe en las vidas de sus dos familias permitiendo a todos explotar sus emociones interiores: otro típico cliché.
Y, como ya dicho antes y aprovechando de que estamos en época navideña, sería oportuno constatar que una película como esta, a pesar de todo, es entretenida y nos deja pensar en la vida y en las miles y miles de opciones que podríamos tener si sólo hiciéramos lo que sentimos siempre y no sólo en Navidad.
Escribe Serena Russo

| Título | La hija de mi mejor amigo |
| Título original | The oranges |
| Director | Julian Farino |
| País y año | Estados Unidos, 2011 |
| Duración | 91 minutos |
| Guión | Ian Helfer y Jay Reiss |
| Fotografía | Steven Fierberg |
| Música | Klaus Badelt y Andrew Raiher |
| Distribución | Tripictures |
| Intérpretes | Hugh Laurie (David Walling), Leighton Meester (Nina Ostroff), Adam Brody (Toby), Allison Janney (Carol Ostroff), Alia Shawkat (Vanessa), Catherine Keener (Paige Walling), Oliver Platt (Terry Ostroff), Boyd Holbrook (Circle), Sam Rosen (Ethan) |
| Fecha estreno | 17/04/2012 |
| Página web | http://welcometotheoranges.com/ |