Un plan perfecto (1)

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Talento en crisis 

un-plan-perfecto-1Gambit es el título original de la película que en 1966 dirigió Ronald Neame y que se “tradujo” como Ladrona por amor o Ladrón frustrado. El remake que, en la actualidad, nos ofrece Michael Hoffman se estrena con el título de Un plan perfecto, para no traicionar la vieja y extraña costumbre española de interpretar el significado de los filmes y sus títulos desde las más raras e insólitas perspectivas.

Es evidente que respetar el título original habría supuesto generar cierta confusión en el espectador no informado sobre el sentido de esta singular maniobra ajedrecística, consistente en sacrificar una pieza para después obtener beneficios. Claro que el concepto sí que podría aplicarse al significado de “jugada o maniobra para engañar al contrincante”, es decir, alcanzar el éxito a través del fingimiento y la mentira.

En esta ocasión tanto da, puesto que no sabemos quiénes son los estafados, si Lionel Shabandar (Alan Rickman), uno de los personajes de la película, o los espectadores, que entraron en el cine con ciertas expectativas y salieron decepcionados.

En ambas películas se mantiene en esencia la historia original: una pareja de ladrones aficionados se ponen de acuerdo para estafar a un millonario amante del arte. El film de Ronald Neame no alcanzó gran notoriedad en su tiempo a pesar de contar con dos pesos pesados como protagonistas: Michael Caine en el papel de un flemático ladrón inglés, y Shirley McLaine como la cabaretera de Hong Kong, con la que trama el complot que les llevará a timar a un millonario, poseedor de una codiciada y cara estatua china.

Michael Hoffman sustituye al primero por el taquillero Colin Firth (El discurso del rey) en el papel de Harry Deane, un frustrado especialista conservador de obras de arte, que espera dar gato por liebre a su odiado y opulento jefe, Lionel Shabandar, colocándole la falsificación de un desaparecido y misterioso Monet. La segunda tiene su correspondencia en la predecible Cameron Díaz, que encarna a P. J. Puznowski, una desinhibida granjera tejana, que tiene como hobby la doma de becerros.

Si lo que el director deseaba era explotar el contraste entre la fría contención inglesa y la espontánea vulgaridad americana, hemos de reconocer que la idea era buena, y podría haber dado resultados si la química entre los dos protagonistas hubiera funcionado, y si el guión lo hubiera permitido.

Pues seguramente lo que ha posibilitado la realización de este proyecto cinematográfico ha sido lo mismo que el que ha impulsado al ilusionado espectador a sentarse en la butaca de cine: la tirada y prestigio de Joel y Ethan cohen, ambos consolidados guionistas y directores de filmes (No es país para viejos) que sí ocuparán un lugar en la Historia del Cine.

Sin embargo, el guión de Un plan perfecto adolece de una falta de solidez que sorprende por la ineficacia con que se resuelven las situaciones propias de la comedia.  Las primeras escenas, en las que se supone se presentan los personajes y el núcleo de la trama, se suceden sin cohesión alguna, de modo que cuesta entrar en el meollo de la historia.

El espectador se distancia y pierde el interés, mientras se remueve nervioso en el asiento, hecho realmente lamentable en cualquier película que aspire a algo más que a una golosa recaudación, basada en el reclamo de los grandes nombres y las grandes letras  de los anuncios publicitarios.

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Los personajes son más estereotipos que seres vivos y dinámicos. El estatismo al que  son condenados por su propio cliché les hace aparecer como parodias caricaturescas de sí mismos, por lo que su actuación resulta poco convincente. Ni siquiera la manida secuencia de Colin Firth, con sus estupendas piernas desnudas, mientras se desliza por la cornisa del Savoy para entrar y salir de una y otra ventana en pos de un proyecto criminal condenado al fracaso, arranca unas risas a los espectadores, aunque estos pertenezcan a diferentes edades y condición.

Alan Rickman y Stanley Tucci realizan una actuación tan enfática y forzada que roza el surrealismo, mientras que Colin Firth hace lo que puede, y Cameron Diaz está como siempre. Se salva con noble dignidad Tom Courtenay (The quartet) en su papel de Comandante, el simpático y agudo falsificador de cuadros —corresponsable junto al desengañado Harry de los dislates de su peripecia— con una interpretación bien ajustada a hacer creíble y verosímil su personaje. Aconsejamos humildemente que miren para otro lado cuando aparezca Cloris Leachman, como abuela de la Puznowski: un disparate… y de risa, nada de nada.

Y  de nuevo nos preguntamos qué es lo que lleva a grandes profesionales a participar en un proyecto cuyo éxito no es posible, porque lo que falla es la base de la película: una buena historia y un buen guión. Quizá es que los Coen no son demasiado afortunados en eso de los remakes, pues también Ladykillers (2004) trivializó en cierto modo El quinteto de la muerte de Alexander Mackendrick, aunque no sean casos comparables.

Según dicen, el productor Mikel Lobell (Lágrimas al sol) estaba interesado en el primer Gambit y rescató la idea de las telarañas del pasado para realizar el filme actual, un proyecto poco brillante, aunque tampoco recordamos otros que sí lo fueran. Lo mismo  diríamos del director Michael Hoffman, un realizador poco relevante de películas en las que parece enfrentarse a retos más allá de sus capacidades como La última estación (2009) o Sueño de una noche de verano (1999).

Y sin embargo ha contado con Stuart Craig, creador de los escenarios de Harry Potter, y de Florian Ballhaus como director de fotografía, que realiza un excelente trabajo en esta comedia nocturna. En fin, una improductiva inversión de talento en un malogrado proyecto. Algo incomprensible, aunque en la línea de lo que últimamente nos ofrece Hollywood.

Menos mal que nos quedan Haneke y Ang Lee.

Escribe Gloria Benito

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Título Un plan perfecto (Gambit)
Título original Gambit
Director Michael Hoffman
País y año Estados Unidos, 2012
Duración 89 minutos
Guión Ethan Coen y Joel Coen
Fotografía Florian Ballhaus
Música Rolfe Kent
Distribución eOne Films Spain
Intérpretes Colin Firth (Harry Deane), Cameron Diaz (PJ Puznowski), Alan Rickman (Lionel Shahbandar), Stanley Tucci (Martin Zaidenweber), Tom Courtenay (Wingate), Togo Igawa (Takagawa)
Fecha estreno 15/05/2013
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