On the road (En la carretera) (1)

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Camino al tedio 

on-the-road-1Tras la muerte de su padre, Sal Paradise, un joven que aspira a convertirse en escritor de éxito, conoce a Dean Moriarty, que tras su salida de la cárcel se casa precipitadamente con la desinhibida Marylou. Junto a ellos se embarcará en un viaje por carretera hacia el sur de Estados Unidos.

Versión cinematográfica de la obra homónima de Kerouac que definiera a la generación beat y dejara marcada a posteriores. Si por algo se caracterizó el movimiento encabezado con Kerouac fue por emoción y desenfreno, dichas palabras no entran en el vocabulario de Walter Salles, el director se queda en la forma para no ahondar en el contenido.

Estamos ante un director correcto, mero espectador de la obra que le es presentada: no traslada las sensaciones de los protagonistas sino que tanto él como el espectador no son más que meros pasajeros de un viaje insustancial. Mediante su simplista manera de abordar On the road se torna en imposible el conectar en manera alguna con la trama.

El movimiento cultural no se centraba en la calidad literaria sino en transmitir vivencias y hechos extremos de manera realista, el guión de José Rivera carece de sentimiento, se trata de una narración precisa y objetiva de unos hechos al alcance de todos en librerías y webs. La visceralidad de la obra se aparta de cuajo para dar prioridad a escenas sosas, sin aliciente alguno.

Las motivaciones de Sal que han de quedar patentes, no se tienen en cuenta, el filme ha de estar movido por sus repentinas decisiones, en vez de esto no hay explicación alguna. Analizando a Sal y Dean no quedan más que reflejados como un par de idiotas que deambulan por el mundo para descubrir su estupidez. El dolor que mueve a esta generación ávida de aventura y gloria, y que hubiera de convertirse en un personaje más, se echa radicalmente a un lado.

A pesar de no tener alma, la cinta cuenta con algunos instantes que reflejan fugazmente el modus vivendi de la generación de Kerouac, grupo que al que no hace falta reivindicar en Estados Unidos pero que sí debiera ser tenido en cuenta más allá de sus fronteras.

Dean Moriarty es, sin duda, el más jugoso participante y de ello se aprovecha Garrett Hedlund para llevar a cabo una notable interpretación. Hedlund es el único participante del filme que consigue que el espectador pueda empatizar con alguno de sus elementos.

Si existe un fallo que resalte sobre los demás es la falta de evolución de los personajes,  de producirse algún avance es de modo fortuito e inconexo. Sus acciones son hechos aislados, no parecen más que un grupo de borrachos dando tumbos por el mundo para descubrir que finalmente han de alejarse de todo aquello que habían perseguido para alcanzar la felicidad.

On the road elige deliberadamente y en plenitud de facultades ignorar cualquier tipo de inteligencia por parte de la generación beat, describiéndola como vacua y anodina. Quizás si la obra se hubiera afrontado con más respeto, estaríamos ante una visión más fiel y, por tanto, un mejor filme.

Escribe Sonia Molina

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