Lobo solitario
Empieza la película y la sensación es impactante, primera escena demoledora. El último trabajo del director canadiense Denis Villeneuve mantiene al espectador en tensión durante toda la película consiguiendo el primer objetivo —captar la atención del espectador para entrar en la historia— gracias a una gran filmación de escenas con hechos contundentes y macabros ambientados en la frontera de Estados Unidos con México.
Con guión de Taylor Sheridan, Sicario narra la historia de una agente del FBI (Emily Blunt) reclutada por la CIA para trabajar en una operación contra el narcotráfico que se desarrolla en dos ciudades inquietantes y fronterizas como son El Paso y Ciudad Juárez. El procedimiento para llevar a cabo la operación provoca en Kate (Emily Blunt) conflictos éticos y morales.
El filme va más allá de una historia de narcotráfico sin más, con disparos y muertes, reflexiona sobre la ética y legalidad en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo encontrando similitudes con el mundo real donde la creación de figuras llamadas lobos solitarios, personas sin escrúpulos con aires de venganza, están cambiando las reglas del juego obligando a los servicios de inteligencia a saltar por encima de la ley.
El mundo está cambiando y el modus operandi para combatir al enemigo cambia en cada momento, en gran parte porque entra en juego la comunicación a través de internet: es un mundo de lobos ¿debemos cumplir la ley con exactitud?
La evolución del cine de Villeneuve se produce con la producción americana de la película Prisioneros (2013) consolidando dicha evolución con Sicario, también con producción americana. Sin olvidar la producciones canadienses Enemy (2013) e Incendies (2010), esta última muy conmovedora, contando una historia desgarradora. Se aprecia en la filmografía de Villeneuve una transformación parecida a la que experimentaron directores clásicos de la época dorada de Hollywood, que empezaron con producciones en otros países para convertirse más tarde en grandes directores de Hollywood, como fue el caso Billy Wilder, Alfred Hitchcok o Fritz Lang entre otros.
Una de las grandes fortalezas de Sicario, tomando como referencia el párrafo anterior, es la fotografía obra de Roger Deakins (director de fotografía de algunas películas de los hermanos Coen) que ha realizado un trabajo de una brillantez exquisita utilizando diversos planos acompañados de una gran banda sonora.
Aunque las comparaciones son odiosas, si hacemos un flash back en el tiempo nos encontramos en el camino con Traffic (2000) obra de Steven Soderberg. La diferencia que se vislumbra entre ambas películas está principalmente en la fotografía y en la música: Sicario es mejor película en estos dos aspectos. Las escenas cenitales rodadas sobre la frontera de Estados Unidos con México y el viaje de los coches de la delegación americana por las calles violentas de Ciudad Juárez, con una riqueza visual portentosa, así lo demuestran.
Villeneuve cuenta en Sicario con un reparto muy poderoso con las interpretaciones principales de actores ya consolidados en Hollywood como Emily Blunt (Kate Macer), Josh Brolin (Matt Graver) y Benicio del Toro (Alejandro). Destaca la interpretación de Benicio del Toro, encarnando el papel de lobo solitario sin ningún tipo de sentimiento.
Reconociendo que el guión tiene algunos fallos, no determinantes, estamos ante uno de los mejores thrillers del año.
Escribe Marcos Sáez
