Showgirls (Showgirls, 1995)

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Del rechazo al culto

showgirls-10Showgirls (Paul Verhoeven, 1995, United Artists) fue distribuida en España por Sogepaq y se estrenó el 23 de enero de 1996. El equipo de producción estaba liderado por Mario Kassar (productor ejecutivo), que había creado en los años 80 la productora Carolco Pictures, responsable a su vez de las anteriores películas de Paul Verhoeven: Desafío total (Total Recall, 1999) e Instinto Básico (Basic Instinct, 1992).

Mario Kassar había sido el productor de la mayoría del cine de acción de los años 80 y 90 de Hollywood, con títulos tan emblemáticos como la saga de Rambo (Acorralado, First Blood, Ted Kotcheff, 1982; Rambo: Acorralado, Parte II (Rambo: First Blood Part II, George Pan Cosmatos, 1985; y Rambo III, Peter MacDonald, 1988) o Terminator 2 (Terminator 2: Judgment Day, James Cameron, 1991).

Para la producción de Showgirls se rodeó de colaboradores habituales de otras películas de Carolco Pictures y de las anteriores películas de Verhoeven, como Lynn Ehrensperger o Alan Marshall, entre otros, que también habían participado en Desafío total e Instinto básico, además de producir éxitos de taquilla como Máximo riesgo (Cliffhanger, Renny Harlin, 1993), otro de los productos de cine de acción característico de la década. A su vez, el guion se había confiado a Joe Eszterhas, autor de los textos de, entre otras, Instinto básico, Sliver (Phillip Noyce, 1993) y Jade (William Friedkin, 1995), todas ellas con tramas de alto contenido erótico.

De esta manera, la producción de Showgirls estaba orientada a la realización de un producto de fuerte impacto comercial, en continuación con la filmografía característica de la productora Carolco, el cual mostrara altas dosis de acción y erotismo, como continuación del anterior éxito cosechado con Instinto básico. Para llevar a cabo la dirección de la película se confío en el instinto de Paul Verhoeven, un director apropiado por su firme trayectoria en el Hollywood comercial del momento, gracias a éxitos de taquilla como Robocop (1987), Desafío total o, de nuevo, Instinto básico.

Verhoeven había construido su estilo a partir de una hábil combinación entre relatos visuales violentos, llenos de acción y de fuerte presencia masculina, junto con tramas de una cierta complejidad, donde el suspense y la falsa identidad jugaban con las expectativas de los espectadores y espectadoras. Fernández Valentí (1) ha sintetizado el estilo de Verhoeven a través de algunos parámetros que se repiten en su filmografía: el enfrentamiento violento, físico y sexual entre hombre y mujer, la puesta en escena de un sexo visceral, y la perversión del ser humano.

Por lo tanto, Showgirls era una producción comercial estadounidense, cuya distribución y exhibición se desarrolló a través de los canales habituales de su industria cinematográfica, aunque al principio hubo dificultades por la fuerte carga erótica de sus escenas, lo que provocó que fuera calificada con la categoría N -17, que la acercaba a las producciones pornográficas y ponía dificultades a su exhibición. De hecho, en algunas salas de Estados Unidos fue censurada su proyección y muchos medios no la publicitaron. No obstante, los estudios apoyaron a Verhoeven. Conviene aclarar que en Europa no tuvo ningún problema y fue distribuida y exhibida dentro del circuito de salas comerciales (2).

Sin embargo, Showgirls desató el rechazo inmediato de la crítica y no tuvo una buena taquilla. En Estados Unidos no estuvo entre las 25 películas más taquilleras de 1996, y en España, por ejemplo, obtuvo una recaudación muy modesta. La crítica la valoró de manera implacable, destacando su intrascendencia, su mal guion, la estética hortera y la nefasta actuación de Elizabeth Berkley en el papel de Nomi, la protagonista. Fue catalogada como la peor película de las producidas en 1995 (3).

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Visionada en la actualidad, en Showgirls se plantea una confrontación entre una producción convencional del Hollywood de los años 90, basada en una estética clásica, donde el relato es el eje conductor de las imágenes; y, por otra parte, una trama que a menudo desafía nuestras expectativas actuales sobre las formas de representación de la mujer en el cine, lo que, a su vez, nos plantea una reflexión sobre las transformaciones en la recepción del cine a lo largo de su historia. Si, por un lado, la estética de los 90 de Showgirls suscitó un rechazo en su estreno, veintiún años después esa misma estética provoca un cambio en nuestra recepción de la película.

Por ejemplo, en un artículo publicado recientemente en Tentaciones se destacaban las razones por las cuales Showgirls se había convertido en una película de culto: la caída en desgracia de Verhoeven y de Elizabeth Berkley, a propósito de unas críticas desproporcionadas y el fracaso en taquilla; su erotismo delirante; una cierta comicidad en sus diálogos; la visualización de la sexualidad femenina de manera abierta, con alusiones a la menstruación y a la masturbación; y la presencia de una protagonista convertida en heroína (4).

Así, Nomi es la causa y el efecto de la narración en Showgirls. Todo su personaje es el que permite la acción de la película y hace avanzar al film. Sus rasgos determinan su función en la narración y la alteración de nuestras expectativas: es físicamente poderosa y atractiva, tiene grandes dotes como bailarina, es decidida, ingenua, con una fuerte independencia sexual, y vengativa. Su belleza, sexualidad y bailes son presentados como un estereotipo de fantasía masculina, con rasgos similares a los de las protagonistas de las películas pornográficas. No obstante, su decisión y ganas de venganza permiten, a la vez su triunfo y caída, aunque la dotan de una fuerza de carácter capaz de enfrentarse físicamente a los hombres.

Esta recepción de Nomi como una heroína femenina nos permite adentrarnos en el complejo análisis de la recepción del cine. En el caso de Showgirls se ha evolucionado, en el espacio de 20 años, de una originaria recepción negativa de la película por parte de la crítica, pero sospechamos que también del público, si tenemos en cuenta su escaso éxito de taquilla, a una valoración actual de la película desde una perspectiva de género, que encuentra motivos suficientes para reivindicar su valor como un film a tener en cuenta.

Lejos de adentrarnos en las pantanosas aguas de los gustos, la cinefilia y el culto al cine —por otro lado muy interesantes a la hora de analizar la recepción fílmica—, nos gustaría centrar nuestro análisis en una dualidad que, sospechamos, explicaría el rechazo/aceptación de Showgirls. El rechazo vendría por la puesta en escena de la prostitución en el marco de un relato de iniciación femenina que sigue los patrones del melodrama de Hollywood. Es decir, es la presencia de la desnudez femenina y el ambiente de la prostitución, lo que la crítica no pudo aceptar dentro de un esquema que repetía la estructura ancestral de la famosa historia de Cenicienta.

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Sin embargo, es esa misma muestra del sexo de forma descarnada, asociado al triunfo capitalista americano, lo que en la actualidad se ensalza de la película como un rasgo de valentía a la hora de mostrar la condición femenina en el patriarcado. De esta manera, ha sido gracias a décadas de elaboración de una recepción feminista del cine que Showgirls se aprecia más allá de su relato.

En efecto, desde el punto de vista formal, la puesta en escena de Verhoeven, con sus decorados y escenas nocturnas, nos ubica en un espacio sórdido, con locales de prostitución y caravanas, donde las protagonistas sobreviven, a la vez que este espacio se enfrenta al lujo de los hoteles de Las Vegas, ese sueño americano inalcanzable y deseado. El espacio, por lo tanto, establece una distinción clara entre el objetivo de Nomi y su resultado final. Para enfrentarse a este mundo, Nomi se nos muestra desnuda, literalmente, aunque su desnudez adquiere una connotación de superación social, pues  gracias a ella consigue alcanzar el éxito, mostrando los resortes opresivos de la cultura del patriarcado hacia la mujer, donde la belleza y desnudez femeninas son sinónimos de éxito.

A su vez, la interpretación de Elizabeth Berkley mantiene el tono físico del resto de personajes de Verhoeven, pero con una peculiaridad: Nomi combina los rasgos de sus personajes masculinos, que siempre anteponen el enfrentamiento físico y la acción; pero no de sus personajes femeninos, que suelen quedar relegados a una posición de subordinación frente al poder masculino. Nomi, sin embargo, como ya hemos apuntado, es la única que maneja los resortes de la historia.

Por esta razón, al contrario de lo que pudiera parecer, Nomi no responde al personaje canónico de la Cenicienta, pues su viaje de iniciación no va acompañado de un hombre que la salve y consiga sacarla de su vida miserable (5). Es ella misma la que decide en todo momento, la que se equivoca en todo momento y la que pone final al relato, sin la ayuda de los hombres, que sólo son un obstáculo en su intento de ser bailarina, pues constantemente la tratan como prostituta. Incluso el personaje de Cristal (Gina Gershon), que aparece fuertemente masculinizado, sobre todo por la manera estereotipada de mostrar su lesbianismo, la trata como prostituta.

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Conviene mencionar, como han demostrado algunos historiadores, que el relato de la Cenicienta tiene raíces muy profundas en la cultura popular, con numerosas variaciones. Por ejemplo, en Escocia, el hada de Cenicienta era una animal que ayudaba a la heroína. La madrasta mata a éste animal-ayudante de Cenicienta. El animal le pide a Cenicienta que recoja sus huesos, los entierre y los riegue, provocando su resurrección. Pero al resucitarla, Cenicienta olvida partes de los huesos. De esta manera, la asociación de Cenicienta con los animales la convierte en una reinterpretación de la “señora de los animales”, entidad divina que tiene su origen en los cultos a Diana “la cazadora”, una deidad femenina que se asociaba con los bosques, selvas y los animales (6).

Ciertos rasgos de Nomi parecen indicar que podría representar en Showgirls esta condición animal del personaje de Cenicienta: su fuerza física, su independencia o su venganza contra la violación de (¿su hada?) Molly (Gina Ravera). Por supuesto, no es nuestra intención sucumbir al pseudoanálisis narrativo mediante la búsqueda de patrones míticos que se repiten en los relatos. Sólo queremos señalar cómo la recepción de Showgirls se complica si entra en juego un análisis que tenga en cuenta los análisis de género.

Pero, si bien es cierto que Showgirls permite esta aproximación, también es verdad que debemos ser cautelosos a la hora de valorar una película como Showgirls desde la teoría feminista. Siguiendo a Annette Kuhn (7), cabría preguntarse si Showgirls provoca una recepción feminista entre las espectadoras; si una persona que no es feminista, como es el caso de Verhoeven, podría construir un texto feminista que fuera interpretado como tal a través de su recepción; si Showgirls es una película subversiva contra el patriarcado y, por lo tanto, puede considerase un texto feminista.

Como conclusión, podemos afirmar que Showgirls responde al estilo que Verhoeven había desarrollado a lo largo de su filmografía, pues contiene la misma puesta en escena, la misma estructura narrativa y la misma dirección de actores que el resto de su filmografía. Es decir, Showgirls es un relato de acción dentro de un entorno hostil como el de la prostitución.

Actualmente, Showgirls ha alcanzado una mayor consideración histórica pues se convierte, a la vez, en una representante del cine comercial de los 90 y su gusto por la violencia, el sexo y la acción; mientras que desafía los estereotipos de las protagonistas femeninas, permitiendo un análisis de género que, lejos de revalorizar la película, la sitúan en un lugar interesante en la filmografía de Verhoeven y, por ende, en la evolución del cine estadounidense.

Escribe Víctor Rivas

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Notas

(1) Fernández Valentí, T. (2001). Paul Verhoeven. Carne y sangre. Barcelona: Glénat.

(2) Cavestany, J. (28-02-1995). “Paul Verhoeven reta a la ‘censura’ de Estados Unidos con ‘Showgirls’. El País. <En línea: elpais.com/diario/1995/02/28/cultura/…>.

(3) Rodríguez Marchante, E. (26-01-1996). “Showgirls”. ABC; Bonet Mojica, Ll. (1996-01-26). “Un guion de instintos básicos”. La Vanguardia; Morales, F. (1997-03-26). “Showgirls”. El País. <En línea: elpais.com/diario/1997/03/26/radiotv/…>.

(4) García Martín, M. (22-09-2015). “’Showgirls’, ¿por qué es una película de culto?”. Tentaciones. El País. <En línea: elpais.com/elpais/2015/09/22/tentaciones/…>.

(5) Balló, J. y Pérez, X. (2004). La semilla inmortal. Los argumentos universales del cine. (1ª ed. 1997). Barcelona: Anagrama.

(6) Ginzburg, C. (2003). Historia nocturna. Las raíces antropológicas del relato. Barcelona: Península; Frazer, J.G. (1944). La rama dorada. (Ed. orig. Abrev. 1922). Madrid: FCE.

(7) Kuhn, A. (1991). Cine de mujeres. Feminismo y cine. Madrid: Cátedra.

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