Más allá de las estrellas: Fotografiando un agujero negro (2)

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Más allá de la ciencia ficción

Este interesante documental que se puede ver en Netflix se proyectó en una de las secciones de la Seminci y, como su nombre indica, trata de buscar ese momento en el que unos científicos lograron fotografiar un agujero negro por primera vez en la Historia de la Humanidad. Un gran éxito de la ciencia que tuvo lugar el 10 de abril de 2019 en el que colaboraron más de 200 científicos y en cuya hazaña tuvieron que ver diversos españoles.

Dicho así, daría pie para pensar que se trata de un filme para intelectuales y con el fin primordial de rendir gloria y honor a ese momento histórico, con grandes loas por lo conseguido.

Pero no es así, el documental, con muchas intervenciones, sigue un guión coherente que nos llevará a ese punto a través de un camino que recorre no sólo una pequeña historia de la ciencia sino, y es lo más importante, la existencia de los científicos, sus trabajos, sus sacrificios a través de una carrera en la que han tenido que dejar en el camino muchas cosas.

¿Cuál es la labor del científico, y más concretamente, en este casos de los astrofísicos que día a día observan el espacio exterior en busca de los misterios que envuelven el universo?

¿Quién son esas personas? ¿Acaso seres extraordinarios?

Ellos y ellas se descubren como personas normales, que se interesaron por la ciencia incluso por medio de las películas de ciencia ficción que vieron cuando eran niños, que se hicieron preguntas aparentemente tontas sobre fenómenos naturales, que dudaron entre ser hombres de ciencia o de letras, leyeron algunos de los libros de Hawking, sobre todo Breve historia del tiempo,o que fueron seducidos por la importancia de personas como Einstein, los vídeos de Carl Sagan, la serie Cosmos que veíamos en televisión o las teorías sobre el Big Bang.

Y junto a ello, a la contestación de los porqués, se presentan momentos importantes para la ciencia, como los congresos anuales que desde 1911 el filántropo belga Ernest Solvay impulsó con el fin de reunir a los más grandes científicos del momento, como, por ejemplo, en 1927 concentró a 29 notables científicos, 17 de los cuales habían ganado el premio Nobel, entre todos ellos sólo había una mujer, Madame Curie, ganadora de dos Nobel (uno de física y otro de química).

Un hecho que lleva a preguntarse sobre el papel de la mujer en la ciencia, mundo en el que al parecer no tiene sitio. Frente a ello se rebelan, con sus palabras, diferentes mujeres, jóvenes todas ellas, que han decidió optar por ese trabajo: hablan de la importancia de mujeres como Vera Rubin o de Jocelyn Bell, un caso fragante de imposición de un hombre, el supervisor del trabajo de Jocelyn, que se apropió de sus observaciones y estudios para ganar el premio Nobel en 1974… pese a haber descubierto ella un nuevo tipo de estrellas, los pulsares.

No son casos únicos, las científicas entrevistadas podrían haber hablado de la primera mujer de Einstein, no reconocida a pesar de lo mucho que ella consiguió, descubrimientos que asumió como propios el físico físico antes de su marcha a Estados Unidos; o cómo la mujer de Lavoisier, considerado el padre de la química, fue quien en realidad descubrió los fundamentos de la ciencia… que fueron asignados a su marido.

De eso habla también, en una línea perfectamente trazada por un inteligente documental, Gonzalo Gurrea Ysasi. Un autor que, junto a varios cortos que se pueden encontrar en YouTube, se estrena en el largo con este documental en el que analiza el qué y el cómo, la realidad de la (dura) vida de los científicos, en este caso sobre todo teóricos o astrofísicos.

Hay que destacar el excelente montaje y la estructura del guion, a cargo del propio director, que evita muy bien la existencia de cabezas habladoras (de personajes que hablen a cámara en plano único), dando al documental una gran fluidez.

Los minutos finales son una especie de homenaje a los españoles que allá, a veces encerrados en Pico Veleta, colaboraron en este gran descubrimiento.

El científico —parecen preguntarse los entrevistados— nace o más bien se hace, la necesidad de un trabajo conjunto con otros científicos, la necesidad de unir teoría y práctica y su dificultad, como expresan esas palabras de Einstein sobre trabajos basados en teorías y cómo el esfuerzo de años puede venirse abajo por una experiencia que demuestre la imposibilidad de una teoría, a la que se ha llegado con gran esfuerzo para terminar desmontándose.

No es fácil la vida de un científico por varias razones, algo que explicitan las mujeres: la gran dificultad que supone unir la vida familiar con la del trabajo. O, una vez terminado el doctorado, tener que ir buscando universidades, especialmente fuera de España, para continuar con sus trabajos.

El científico trabaja, aprende, estudia lo que antes que ellos fueron creando las teorías sobre las que sustenta su trabajo, en una busca siempre hacia adelante; aquellos que miran más allá de nuestro pequeño planeta buscan no lo que fuimos sino hacia dónde vamos, que hay ahí fuera, los misterios del Universo a los que aproximan a través de estructuras matemáticas que mucho tienen que ver con las teoría de las cuerdas, el planteamiento de Schröndinger sobre la dualidad enunciada de su teoría sobre el gato encerrado en una caja. Experiencia sobre la onda-corpúsculo, sobre la mecánica cuántica, la materia oscura del universo.

Como insiste este documental, diversas conferencias divulgativas tratan de llevar a todos los públicos a conocer de una manera sencilla la complejidad cada día mayor de las diferentes teorías científicas, que tratan de explicar lo que puede resultar casi inexplicable.

Expuesta la realidad de la ciencia, los problemas que conlleva en la vida, la cotidianidad de las personas que trabajan en ella, la última parte se centra en el gran descubrimiento sobre el que se centra el filme: la fotografía de un agujero negro, de esos trabajos iniciales que tratan de dilucidar no sólo la existencia de la materia oscura sino lo que representa, la razón de su existencia.  

Un hermoso y sentido documental, donde se habla sobre lo que es y significa, con sus dudas y renuncias el mundo del científico.

En un camino certero hemos llegado al punto clave del filme, pero para ello habrá que enseñar desde dónde y cómo se llegan a unos determinados resultados, siempre en colaboración con astrofísicos a través de radiotelescopios puestos en contacto. Y de esa manera se nos da a conocer el gran radiotelescopio que se encuentra en uno de los puntos más altos, silenciosos, y donde hay poco vapor de agua de España: en el Pico Veleta de Sierra Nevada. Trabajo el allí desarrollado por un grupo de científicos en situaciones a veces extremas, con unos inviernos donde la nieve cubre todo.

Sí, claro, el lugar está perfectamente adaptado para vivir allí un tiempo. A uno le recuerda el reducto de un submarino con sus camarotes, sus salas y esa observación constante del Universo. No es como en las películas de ciencia-ficción, ni mucho menos, ni aquellos científicos son superhéroes sino personas normales que incluso deben sentir el cansancio de una mirada constante al Universo en busca de algo que allí pueda ocurrir. Laborioso trabajo a veces sin resultado alguno, otras veces con una pequeña o gran satisfacción como en este caso sería la obtención de esa fotografía, la primera de la Historia, de un agujero negro, un peldaño para intentar saber más sobre esa materia oscura que engulle, por su gran gravedad, todo lo que se encuentra a su alrededor.

Los sinsabores dan paso a la sonrisa de un peldaño más en la ciencia. Los minutos finales son una especie de homenaje a los españoles que allá, a veces encerrados en Pico Veleta, colaboraron en este gran descubrimiento. Pero, ojo, en esa especie de desfile final, y volviendo a un determinado momento anterior donde eso se ha puesto en evidencia, no aparece y no se cita a ninguna mujer, como si la mujer no tuviera cabida en el mundo de la ciencia (eso sí, una de las científicas pone su voz en estas escenas finales sobre imágenes del universo). Lástima que esta ausencia, por desgracia, siga siendo, en gran parte, una realidad.

Un hermoso y sentido documental, donde se habla sobre lo que es y significa, con sus dudas y renuncias el mundo del científico que se interesa por explicar el aquí y el ahora. Y no, estos seres no tienen mucho que ver con los de aquella serie famosa, The Big Bang Theory (2007-2019) que contó con 280 episodios y recibió, a lo largo de su larga existencia, varios premios Emmy y varios Globos de Oro. Serie que es citada, al comienzo de este documental, por algunos entrevistados que niegan tanto su identificación con los personajes de la serie como con la imagen (muchas veces falsa) que se tiene de Einstein, y que sin ir más lejos de forma tópica presenta Nolan en su más que discutible último filme (Oppenheimer), narrado como todos los suyos de manera atropellada (por decirlo de alguna manera).  

Termino con las últimas palabras de uno de los astrofísicos (las preguntas desgranadas en los minutos finales son apasionantes), cómo responde irónicamente a las palabras que muchas veces ha escuchado sobre la inutilidad de la física teórica, sobre lo inútil de lo que hace… Son simples: «reivindico su inutilidad porque ¿acaso las cosas inútiles no son las más importantes?».

Escribe Adolfo Bellido López | Fotos Con un pack