¿Qué fue de Baby Jane? y Canción de cuna para un cadáver

Si atendemos a la definición de cárcel obtenemos que es la pena de privación de libertad o el local destinado a la reclusión de presos. Su sinónimo: prisión es definida como la cárcel o lugar donde se encierra y asegura a los presos.
En conclusión, son lugares donde se priva de libertad a unos seres que se encuentran presos entre esas cuatro paredes. Y como tal, cual lugar de reclusión, fueron habitadas las casas de los personajes que Bette Davis interpretó en dos de sus últimas obras: ¿Qué fue de Baby Jane? (1962) y Canción de cuna para un cadáver (1964), ambas dirigidas por Robert Aldrich.
Las películas
Además de las casas, la mente también puede suponer un lugar de reclusión en el cual un personaje atormentado se vea destinado, u obligado, a cumplir una particular condena. Las dos películas pertenecen al thriller psicológico con tintes de terror. Asimismo, la envidia juega un factor decisivo en sus tramas, el desear lo que otra persona tiene, en este caso, lo poseen los personajes interpretados por Bette Davis, que es objeto de envidia.
¿Qué fue de Baby Jane? narra el declive de quien fue una estrella infantil, con una hermana inválida, dependiente que, aparentemente, es la bondadosa de las dos. Entre ambas hay una profunda animadversión que las actrices que interpretaban a los personajes de Baby Jane y Blanche no tuvieron que fingir, pues si en Hollywood ha habido odios, el de Bette Davis y Joan Crawford fue y sigue siendo uno de los más sonados y conocidos.
Las dos hermanas se convierten en carceleras la una de la otra, atormentándose mutuamente; Blanche llevando al alcoholismo y a la locura a su hermana menor, encadenándola a ella aprovechando el sentimiento de culpa. Y Baby Jane encerrando y matando de inanición a su hermana.
Tras este éxito, dos años más tarde Aldrich trató de repetirlo con Canción de cuna para un cadáver, pero Crawford fue despedida y reemplazada, tomando el relevo Olivia de Havilland. La obra supuso un despliegue interpretativo por parte de Bette Davis aún mayor que en la obra anterior. Inolvidable su transformación en un animal casi salvaje, totalmente enloquecida arrastrándose escaleras abajo, al final de la obra, una escena tan inquietante como la que años más tarde se vería en El exorcista (1973), de Friedkin.
El terror
Aldrich realizó las dos películas en blanco y negro manteniendo una estética afín al género de terror, con una característica luz expresionista en la cual predomina el uso del claroscuro y el contraste entre luz y sombra cobra un protagonismo especial.
No es muy habitual que una mujer sea el monstruo en una película de terror, es más común que sea la acosada, el objetivo a aterrorizar por un agente externo que de alguna manera se pueda percibir como masculino o no sexual. En el caso de ¿Qué fue de Baby Jane? se trataría del género conocido como «Grand Dame Guignol» donde mujeres de avanzada edad, para quienes la vida ya ha dejado de ofrecerles oportunidades, se ven relegadas a una triste espera, olvidadas y maltratadas por una sociedad que arrincona y humilla a la mujer a partir de determinada edad, algo que a ambas actrices les sucedía en la vida real.
Este género, que alcanzó cierta notoriedad, tuvo su apogeo en los años cincuenta con El crepúsculo de los dioses y en la década de los sesenta con los títulos de Aldrich. Se caracteriza por unas interpretaciones femeninas dramáticas y caricaturescas, unas despiadadas asesinas. De ello y de la interpretación efectuada por Davis como Baby Jane se observan puntos comunes en la realizada por Margot Robbie en sus recreaciones de Harley Quinn.
Si bien Canción de cuna para un cadáver también enlaza con el género anterior —Bette Davis es víctima de una mujer—, realmente se ubica más en el ámbito del terror psicológico, pues la protagonista le hacen «luz de gas», un tipo de manipulación en la cual se trata de hacer perder la razón a una persona, intentado que dude de la realidad. La denominación proviene de la película Luz que agoniza (Gaslight, 1944), de George Cukor.

La pérdida de la cordura
El hilo conductor entre ambas obras se mantiene mediante otro mecanismo para aterrorizar: la pérdida de la cordura de sus protagonistas. Baby Jane carece de ella desde que su personaje es mostrado en su madurez, ella trata de asesinar y atormentar a su hermana quien, en teoría, es la víctima.
Por otro lado, en Canción de cuna para un cadáver el desencadenante de la pérdida de juicio es el intento de enloquecerla, no obstante, el personaje de Charlotte Hollis arrastra un trauma desde el inicio de la obra, la decapitación de su novio años atrás. El asesinato sangriento, la culpa que arrastra, es el caldo de cultivo para el posterior terror.
Como se ha mencionado al inicio, la casa en las dos películas se convierte en la cárcel para sus moradoras, quienes se niegan a dejarlas. Únicamente el abandono final del hogar redimirá, en cierta medida, a Baby Jane y liberará y curará de su pasado a Charlotte. Así, el en teoría apacible hogar pasa a ser, con el devenir del tiempo, en una condena de la cual liberarse.
Escribe María González
